Octubre 24… Abrámonos al amor

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Abrámonos al amor que está a nuestra disposición.
No tenemos por qué limitar nuestras fuentes de amor. Dios y el universo tienen cantidad ilimitada de lo que necesitamos, incluyendo amor.
Cuando estemos abiertos a recibir amor, empezaremos a recibirlo. Éste puede provenir de lugares sorprendentes, como nuestro interior.
Estaremos abiertos al amor y consciente del amor que está y ha estado ahí siempre para nosotros. Sentiremos y apreciaremos el amor de los amigos. Nos percataremos del amor que nos vienen de nuestra familia y lo disfrutaremos.
Estaremos listos para recibir amor también en nuestras relaciones amorosas especiales. No tenemos por qué aceptar el amor de gente que no es segura, gente que nos podría explotar o con la que no queremos tener relaciones.
Pero hay mucho amor del bueno a nuestra disposición, de amor que nos cura el corazón, que cubre nuestras necesidades y que nos hace cantar el alma.
Nos hemos negado a nosotros mismos durante demasiado tiempo. Hemos sido mártires demasiado tiempo. Hemos dado mucho y nos hemos permitido recibir muy poco. Hemos pagado nuestras deudas. Es tiempo de continuar la cadena de dar y recibir permitiéndonos a nosotros mismos recibir.

“Hoy estaré abierto al amor que me llega del universo. Lo aceptaré y disfrutaré cuando venga”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Octubre 23… Pistas matutinas

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Hay un importante mensaje para nosotros que es lo primero que se nos da en las mañanas.
A menudo, una vez que empezamos el día, quizá no nos escuchemos tan de cerca de nosotros mismos y a la vida como lo hacemos en esos callados momentos cuando acabamos de despertar.
Un momento ideal para escucharnos a nosotros mismos es cuando estamos acostados tranquilamente, con nuestras defensas bajas y estamos abiertos y somos más vulnerables.
¿Cuál es el primer sentimiento que nos invade, el sentimiento que tal vez estamos tratando de evitar duramente el trajín del día? ¿Estamos enojados, frustrados, heridos o confundidos? En eso es en lo que debemos concentrarnos y sobre todo lo que debemos trabajar. Esa es la cuestión que necesitamos atender.
Cuando despiertas, ¿Cuál es la primera idea que cruza por tu mente? ¿Necesitas terminar un proyecto a tiempo? ¿Necesitas un día de esparcimiento? ¿Un día de descanso?
¿Te sientes enfermo y necesitas consentirte? ¿Estás en un estado de ánimo negativo? ¿Tienes un asunto que resolver con alguien?
¿Necesitas decirle algo a alguien? ¿Te está molestando algo? ¿Es algo particularmente bueno?
¿Se te ocurre alguna idea, algo que podrías obtener o algo que te haría sentir bien?

Cuando despiertas, ¿Cuál es el primer asunto que se te presenta? No tienes por qué tener miedo. No tienes por qué apurarte. Puedes quedarte quieto y escuchar, y luego aceptar el mensaje.
Podemos definir algunas de nuestras metas de recuperación para el día escuchando el mensaje matinal.

“Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de resistirme al armónico flujo de la vida. Ayúdame a aprender a ir con la corriente y a aceptar la ayuda y el apoyo que Tú tienes para ofrecerme”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Octubre 22… Aférrate a lo tuyo

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¡Confía en ti mismo. Confía en lo que sabes!
A veces es difícil ampararnos en nuestra propia verdad y confiar en lo que sabemos, especialmente cuando otros tratan de convencernos de lo contrario.
En estos casos, los demás pueden estar lidiando con cuestiones de culpa y de vergüenza. Ellos pueden tener su propio programa. Pueden estar inmersos en la negación. Les gustaría que creyéramos que no sabemos lo que sabemos; les gustaría que no confiáramos en nosotros mismos; preferirían involucrarnos en sus tonterías.
No tenemos por qué dejar que los otros nos confisquen nuestra verdad o nuestro poder. Eso es codependencia.
Creer mentiras es peligroso. Cuando dejamos de confiar en nuestra verdad, cuando reprimimos nuestros instintos, cuando nos decimos a nosotros mismos que algo debe andar mal con nosotros por sentir lo que sentimos o por creer lo que creemos, le damos un golpe mortal a nuestro yo y a nuestra salud mental.
Cuando menospreciamos esa importante parte nuestra que sabe cuál es la verdad, nos desconectamos de nuestro centro. Nos sentimos locos. Nos metemos en la vergüenza, en el miedo, en la confusión. Perdemos el rumbo cuando le permitimos a alguien que nos quite el tapete sobre el que estamos parados.
Esto no significa que nunca estemos equivocados. Pero no siempre estamos equivocados.
Sé abierto. Pósate en tu verdad. Confía en lo que sabes y rehúsate a aceptar la negación, las tonterías, las intimidaciones o la coerción que quisieran sacarte de tu rumbo.
Pide que se te muestre la verdad, clara, no que te la muestre la persona que esta tratando de manipularte o de convencerte, sino tu mismo, tu Poder Superior y el Universo.

“Hoy confiare en mi verdad, en mis instintos y en mi capacidad para asentarme en la realidad. No permitiré que me dominen las intimidaciones, la manipulación, los juegos, la deshonestidad o la gente que tiene programas peculiares”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: ¿Soy Adicto a una persona?

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Es extremadamente corriente que una de las personas de una relación sentimental se haga adictiva a la otra persona. Stanton Peele, en su Libro “Love and Addiction”, reconoció la naturaleza adictiva de algunas relaciones amorosas.
Repasando algunos estudios de adicción a las drogas, llegó a una conclusión común: que el elemento adictivo no está tanto en la sustancia (como el alcohol, el tabaco o un narcótico) sino en la persona que sufre la adicción. En las relaciones amorosas, este elemento adictivo toma la forma de una necesidad compulsiva de conectar y de mantenerse en conexión con una persona en especial. Pero, ¿acaso se trata siempre de una necesidad adictiva? ¿Por qué lo llamamos adicción? ¿Por qué no lo llamamos amor, preferencia o sentido del compromiso?
A menudo, hay mucho amor y compromiso en una relación adictiva. Pero, para amar y comprometerse de verdad, uno debe escoger libremente a la otra persona y uno de los síntomas de una adicción es que es un instinto compulsivo que, por definición, supone que esta libertad se ve limitada. El adicto al alcohol o a las drogas se ve conducido hacia la sustancia adictiva, aunque sepa que es mala para él. Y, cuando hay un fuerte elemento adictivo en una relación, el sentimiento es de «Tengo que conseguir a esta persona, tengo que mantenerme unida a ella, aunque la relación sea mala para mí».

¿Cuales son los indicios de que estamos adictos a esa persona?
El primer indicio es su calidad compulsiva.
El segundo es el pánico que uno siente ante la posible ausencia de la sustancia. Las personas que están en una relación adictiva pueden experimentar un pánico desbordante con el solo pensamiento de que se rompa la relación.
El tercer indicio es el síndrome de abstinencia. Una persona que acaba de terminar una relación adictiva puede sufrir: dolor físico (el pecho, el estómago y el abdomen son especialmente reactivos), llantos, desarreglos en el sueño (hay personas que no pueden dormir y otros que duermen demasiado), irritabilidad, depresión y el sentimiento de que no hay ningún sitio adonde ir y que no hay ninguna forma de terminar con la sensación desagradable excepto volviendo a la antigua sustancia (persona). El deseo puede hacerse tan intenso que, a menudo, derrota las mejores intenciones del sufridor y le conduce de nuevo al origen de su adicción.
El cuarto indicio de una adicción es que, después de un período de luto, normalmente hay un sentimiento de liberación, triunfo y logro. Esto se diferencia del lento y triste proceso de aceptación y curación que sigue a una pérdida no adictiva.
Debajo de estas reacciones, la similitud esencial entre los adictos, ya sea su adicción a una sustancia o a una persona, es un sentimiento de estar incompleto, de vacío, desesperación, tristeza y de sentirse perdido, que la persona cree que sólo puede remediar a través de su conexión con algo o alguien fuera de sí mismo. Dicho algo o alguien se convierte en el centro de su existencia y la persona esta dispuesta a hacerse mucho daño para mantener
su conexión con ella intacta.

¿Sufre usted de esta Adicción?

Si se siente profundamente infeliz en una relación amorosa y, sin embargo, permanece en ella, ¿cómo puede saber si su decisión de quedarse está basada en la preferencia y el compromiso o si sufre de adicción? Existen diversos síntomas que puede buscar en su interior para saber si sufre o no de adicción:

1. Aunque su propia opinión objetiva (y quizás la opinión de los otros) le dice que la relación es negativa para usted y no espera ninguna mejora, no toma ninguna medida efectiva para romper con ésta.
2. Se busca motivos sin pies ni cabeza para quedarse en ella y que no son lo suficientemente sólidos como para equilibrar los aspectos negativos de la relación.
3. Cuando piensa en acabar la relación, siente verdadero pavor y se engancha todavía más a ella.
4. Cuando toma medidas para acabarla, sufre un agudo síndrome de abstinencia, que incluye desarreglos físicos que sólo se alivian recuperando el contacto.
5. Cuando la relación se ha terminado de verdad (o fantasea con que realmente ha terminado), siente la pérdida, la soledad y el vacío de una persona eternamente exiliada -a menudo seguidos o acompañados por un sentimiento de liberación.

Si encuentra la mayoría de estos indicios, puede estar seguro de que está en una relación en la que los elementos adictivos se han convertido en tan importantes y tan dominantes que destruyen la capacidad de dirigir su propia vida. Y, de la misma manera que un alcohólico debe empezar su camino hacia la sobriedad admitiendo «Soy un alcohólico», usted debe empezar con el reconocimiento de que está apegado de verdad. Este es un paso esencial para comprender la base de su adicción, para ver cómo funciona y para ser lo suficientemente libre como para decidir si desea trabajar para mejorar la relación, aceptarla tal como es o, si no puede ni mejorarla ni aceptarla, romperla.

(Tomado del Libro CÓMO ROMPER CON SU ADICCIÓN A UNA PERSONA de Howard Halpern).

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Octubre 21… Responsabilidad económica

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“Cuando empecé la recuperación de mi dependencia química, tuve que enfrentarme a mis líos de dinero sobria y fría como una piedra, y realmente tenía un buen lío”, dijo una mujer.
“Al principio no era capaz de ganar mucho, y era importante para mí reparar daños. Tenía cuentas vencidas de años anteriores. Necesitaba tratar de estar al día en los pagos de mis cuentas nuevas. Tenía mucho más dinero antes de volverme sobria. Pero a su tiempo, lenta, gradualmente, mi situación económica se despejó. Restauré mi crédito. Tenía una cuenta de cheques. Tenía un poco de dinero en el banco”
“Luego me casé con un alcohólico y empecé a enterarme de mi codependencia, por el camino difícil. Me perdí a mí misma, mis sentimientos, mi cordura y todo el progreso que había logrado en mis asuntos financieros. Mi esposo y yo abrimos una cuenta de cheques juntos y él se sobregiró con los cheques hasta que perdí el derecho a tener una cuenta de cheques. Le permití que hiciera cargos y cargos en mi tarjeta de crédito hasta que me la echó por tierra.”
“Pedíamos uno y otro préstamo para mantener a flote nuestro barco que se hundía, y le pedimos mucho dinero prestado a mis padres”, dijo ella. Para la época en que empecé mi recuperación de la codependencia, estaba enfrentando otra vez un verdadero lío financiero. Estaba furiosa, pero ya no importaba quien había hecho que cosa. Tenia algunos asuntos financieros serios que enfrentar si es que esa parte de mi vida alguna vez iba a volverse gobernable de nuevo”.
“Lentamente – muy lentamente – empece a salir de mi lió. ¡Parecía imposible!. Ni siquiera quería enfrentarlo, me sentía tan abrumada y desesperanzada. Pero lo hice. Y cada día hice lo mejor que pude para ser responsable de mi misma”.
“Una decisión que tome fue separarme y protegerme financieramente de mi esposo, lo mejor que pude, antes y después de divorciarnos. La otra decisión que tome fue afrontar los aspectos financieros de mi vida y empezar a reconstruirlos”.
“Fue difícil. Debíamos cincuenta mil dolares y mi capacidad para obtener ingresos había disminuido dramáticamente. Estaba en proceso de pena; mi autoestima estaba baja todo el tiempo; mi energía también lo estaba. No sabía cómo alguna vez podría desenmarañarme de esa pesadilla. Pero así sucedió. Lenta, gradualmente, con la ayuda
de un Poder Superior, sobrevino la gobernabilidad y remplazó al caos.”
“Empecé por no gastar más de lo que ganaba. Le pagué a algunos deudores, poco a poco. Dejé ir lo que no podía hacer y me concentré en lo que sí podía.”
“Ahora han pasado ocho años. Estoy libre de deudas, lo cual nunca imaginé posible. Estoy viviendo cómodamente, con dinero en el banco. Mi crédito ha sido restaurado de nuevo y tengo la intención de mantenerlo así.”
“No estoy dispuesta a perder otra vez mi salud y seguridad financieras, por amor o por alcoholismo. Con la ayuda de Dios y de los Doce Pasos, no tendré que hacerlo”
Un día a la vez podemos ser restaurados en la recuperación, mental, emocional, espiritual, física y económicamente.
Las cosas pueden empeorar antes de mejorar, porque por fin estamos afrontando la realidad en vez de estarla esquivando. Pero una vez que tomamos la decisión de asumir nuestra propia responsabilidad económica, ya estamos en camino.

“Dios mío, ayúdame a recordar que lo que parece hoy sin esperanza, a menudo se puede resolver mañana, aunque no podamos ver la solución. Si he permitido que los problemas de otros me dañen económicamente, ayúdame a reparar y a restaurar mis límites acerca del dinero, y de lo que estoy dispuesto a perder. Ayúdame a entender que no tengo por qué permitir la irresponsabilidad económica de nadie, ni que su adicción, enfermedad o problemas me dañen financieramente. Ayúdame a seguir con mi vida a pesar de mis actuales circunstancias económicas, confiando en que si estoy dispuesto a reparar daños y a ser responsable, las cosas se resolverán”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Octubre 20… Desapégate con amor

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A veces, la gente que amamos hace algo que no nos gusta o que no aprobamos. Reaccionamos. Reaccionan ellos. Antes de que pase mucho tiempo, todos estamos reaccionando unos hacia otros y el problema crece.
¿Cuándo nos desapegamos?

Cuando estamos enganchados en una reacción de ira, miedo, culpa o vergüenza.
Cuando quedamos enganchados en un juego de poder, un intento por controlar o forzar a los demás a que hagan algo que no quieren hacer.
Cuando la forma como estamos reaccionando no está ayudando a la otra persona o solucionando el problema.
Cuando la forma como ellos están reaccionando nos está lastimando.

Con frecuencia, es tiempo de desapegarnos cuando el desapego parece lo menos probable, o lo menos posible, ¿que podemos hacer?.

El primer paso hacia el desapego es comprender que reaccionar y controlar no ayudarán.
El siguiente paso es ponernos en paz, centrarnos y restaurar nuestro equilibrio. Da un paseo. Abandona una habitación. Asiste a una reunión.
Date un largo baño de agua caliente. Llama a un amigo o amiga. Llama a Dios. Respira profundamente. Encuentra la paz. De ese lugar de paz, al centrarte, surgirá una respuesta, una solución.

“Hoy me someteré y confiaré en que la respuesta está cerca”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Octubre 19… Nuestros puntos buenos

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¿Qué es un Codependiente? La respuesta es fácil. Son algunas de las personas más amorosas, más solícitas que conozco. (Más allá de la Codependencia).

No necesitamos limitar un inventario acerca de nosotros mismos a lo negativo. Concentrarnos sólo en lo malo es un asunto medular de nuestra codependencia.
Honestamente, sin miedo, pregúntate: “¿Que tengo de bueno? ¿Cuales son mis puntos buenos? “¿Soy una persona amorosa, solicita, cariñosa?”. Podemos haber descuidado el amarnos a nosotros mismos en el proceso de cuidar a los demás, pero ser cariñoso es una cualidad.
“¿Hay algo que haga particularmente bien?” “¿Tengo una fe solida?” ¿Soy bueno como parte de un equipo o como líder?” “¿Tengo un modo especial con las palabras o con las emociones?”
“¿Tengo sentido del humor?” “¿Alegro a la gente?” “¿Soy bueno para consolar a los demás?” “¿Tengo la habilidad de sacar algo bueno prácticamente de la nada?” “¿Veo lo mejor en la gente?”

Estas son cualidades del carácter. Podremos habernos ido al extremo con ellas, pero eso está bien. Ahora estamos en camino de encontrar el equilibrio.
La recuperación no es eliminar nuestra personalidad. La recuperación tiene por objeto cambiar, aceptar, trabajar o transformar nuestros aspectos negativos y construir sobre los positivos. Todos tenemos cualidades; lo único que necesitamos es concentrarnos en ellas, darles poder y extraerlas de nuestro interior.
Los codependientes son de las personas más amorosas, más solícitas que hay. Ahora, estamos aprendiendo a darnos a nosotros mismos algo de esa preocupación y de ese cariño.

“Hoy me concentraré en lo que tengo de bueno. Me daré a mí mismo algo del cariño que le he dado al mundo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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