Diciembre 22… Nos vienen cosas buenas

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No te preocupes como vendrá lo bueno que ha sido planeado para ti.
Vendrá.
No te preocupes, ni te obsesiones, ni pienses que tienes que controlarlo, que tienes que salir de cacería a buscarlo, ni te confundas la mente tratando de averiguar cuando y como te encontraran esas cosas buenas.
Te encontrarán.
Sométete cada día a tu Poder Superior. Confía en tu Poder Superior. Luego, quédate en paz. Confía en ti mismo y escuchate. Así es como vendrá a ti lo bueno que quieres.
Tu curación. Tu alegría. Tus relaciones. Tus soluciones. Ese trabajo. Ese cambio que deseas. Esa oportunidad. Vendrá a ti, de manera natural, con facilidad y de una multitud de formas.
Vendrá esa respuesta. Vendrá la dirección. El dinero. La idea. La energía. La creatividad. El camino se te abrirá. Confía en ello, pues ya ha sido planeado.
Preocuparse de cómo vendrá es inútil, un desperdicio y una disipación de energía. Ya está ahora mismo. Está en su lugar. ¡Sólo que no puedes verlo!
Serás atraído hacia ello, o ello será atraído hacia ti.

“Hoy me relajaré y confiaré en que lo bueno que necesito me encontrará. Ya sea por mis propios medios, o por medio de los demás, todo lo que quiero y necesito me vendrá cuando sea el momento”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 21… Equilibrio

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Esfuérzate por tener expectativas equilibradas de los demás.
Esfuérzate por una sana tolerancia.
En el pasado, podremos haber tolerado demasiado o demasiado poco. Podremos haber esperado demasiado o demasiado poco.
Podemos ir de tolerar abuso, maltrato y engaño a rehusarnos a tolerar conductas normales, humanas, imperfectas, por parte de la gente. Aunque es preferible no permanecer demasiado tiempo en ninguno de los dos extremos, así es como cambia la gente, gente de verdad que lucha imperfectamente por tener mejores vidas, mejores relaciones y conductas de relación más efectivas.
Pero si estamos abiertos a nosotros mismos y al proceso de recuperación,en algún momento empezaremos otra transición: llega el tiempo de apartarnos de los extremos, hacia el equilibrio.
Podemos confiar en que nosotros mismos y el proceso de recuperación nos traerán al equilibrio en la tolerancia, en el dar, en comprensión y en las expectativas que tenemos, acerca de nosotros mismos y de los demás.

“Hoy, practicaré la aceptación conmigo mismo y con los demás por la forma como cambiamos. Si tuviera que ir al otro extremo de una conducta, lo aceptaría como apropiado, durante un tiempo. Pero haré que mi meta sea de una tolerancia y unas expectativas equilibradas en cuanto a mi mismo y a los demás”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 20… Expectativas de los demás

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Nuestra labor es identificar nuestras necesidades, y luego determinar una manera equilibrada de satisfacerlas. En último término, esperamos que nuestro Poder Superior y el universo –y no una persona en particular- sean nuestra fuente.
Es irracional esperar que alguien sea capaz o esté dispuesto a satisfacer todas nuestras peticiones. Somos responsables de pedir lo que queremos y necesitamos. La responsabilidad de la otra persona es escoger libremente si va a responder o no a nuestra petición. Si tratamos de presionar o de obligar a otro a que nos apoye, eso es
controlar.
Hay una diferencia entre pedir y exigir. Queremos que el amor se nos dé libremente.
Es irracional y enfermizo esperar que una sola persona sea la fuente de satisfacción de todas nuestras necesidades. En último término, nos enojaremos y nos mostraremos resentidos, quizá incluso castigadores, con esa persona por no habernos apoyado como nosotros esperábamos.
Es razonable tener expectativas ciertas y bien definidas de nuestro cónyuge, hijos y amigos.
Si una persona no puede o no quiere ayudarnos, entonces necesitamos asumir la responsabilidad hacia nosotros mismos en esa relación.
Quizá necesitemos fijar un límite, cambiar nuestras expectativas o modificar los límites de la relación para acomodarnos a la inaccesibilidad de esa persona. Esto lo hacemos por nosotros mismos.
Es razonable comunicar nuestros deseos y necesidades y ser realistas acerca de cuánto le pedimos a una persona en particular o cuánto esperamos de ella. Podemos confiar en que sabremos qué es razonable.
El asunto de las expectativas consiste en saber que somos responsables de identificar nuestras necesidades, de creer que merecen ser satisfechas y descubrir una manera apropiada, satisfactoria de hacer eso en nuestra vida.

“Hoy me esforzaré por tener expectativas razonables en cuanto a satisfacer mis necesidades en las relaciones”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 19… Nuestro papel en el trabajo

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Qué fácil es encajonarse en un rol en el trabajo. Qué fácil es asignarle roles a otra gente. A veces, esto es necesario, apropiado y conveniente.
Pero también podemos dejar que brille nuestro ser a través de ese rol.
Hay alegría en el hecho de dar en el trabajo nuestro don o destrezas, en aplicarnos con tanto ahínco a la tarea, que
experimentemos un íntima relación con nuestro trabajo. Hay alegría cuando podemos crear o terminar una tarea y podemos decir: “¡Bien hecho!”.
También hay alegría cuando podemos ser nosotros mismos en el trabajo, y cuando descubrimos y apreciamos a aquellos que nos rodean.
La tarea mas desagradable, mas mundana se puede aligerar cuando dejamos de pensar en nosotros mismos como un robot y nos permitimos ser una persona.
Los que nos rodean responderán calidamente cuando los tratemos como individuos y no como en términos del rol que tienen en el trabajo.
Eso no significa que necesitemos involucrarnos con los demás de una manera impropia. Significa que, ya sea que seamos patrón o empleado, cuando a la gente se le permite ser gente que lleva a cabo tareas en vez de ser ejecutores de tareas, somos gente mas feliz y contenta.

“Hoy brillare a través de mi tarea en el trabajo. Tratare de ver a los demás y, en vez de fijarme únicamente en las tareas. Dios mio, ayúdame a estar abierta a mi propia belleza y a la belleza de los demás en el trabajo. Ayúdame a mantener relaciones sanas con la gente en el trabajo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 18… Permanezcamos abiertos a nuestros sentimientos

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Muchos de nosotros nos hemos vuelto tan buenos para seguir la regla “no sientas” , que tratamos de convencernos a nosotros mismos de no tener sentimientos, incluso en la recuperación.

“Si realmente estuviera trabajando un buen programa, no me sentiría enojado.”
“Yo no me enojo. Soy cristiano. Yo perdono y olvido”
“No estoy enojado. Estoy afirmando que estoy feliz.”

Todas estas son aseveraciones, algunas de ellas muy hábiles, que nos indican que estamos operando otra vez bajo la regla “no sientas” . Parte de trabajar un buen programa significa reconocer nuestros sentimientos y lidiar con ellos. Nos esforzamos por aceptar y lidiar con nuestra ira para que ésta no se endurezca y se convierta en resentimiento. No usamos la recuperación como pretexto para cerrar nuestras emociones.
Si, estamos esforzándonos por el perdón, pero queremos seguir sintiendo, escuchando y quedándonos con nuestros sentimientos hasta que llegue el momento de librarlos adecuadamente. Nuestro Poder Superior creó nuestra parte emocional. Dios no nos está diciendo que no sintamos; son nuestros sistemas disfuncionales.

“Hoy me rehusaré a aceptar la vergüenza por parte de los demás o de mí mismo por el hecho de sentir mis sentimientos”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 17… Consintámonos a nosotros mismos

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Muchos de nosotros hemos estado tan privados de conocimientos que pensamos que esto es tonto o es una autoindulgencia. Consentirte ni es tonto ni es autoindulgente; es la forma como nos demostramos amor a nosotros mismos. Por eso es por lo que nos estamos esforzando en la recuperación, por una relación amorosa con nosotros mismos que funcione, para que podamos tener relaciones amorosas que funcionen con los demás.
Cuando nos sentimos heridos, nos preguntamos a nosotros mismos que necesitamos hacer para ayudarnos a sentirnos mejor. Cuando nos sentimos solos, buscamos a alguien que sea seguro. Sin sentir que somos una carga, le permitimos a esa persona que nos de su apoyo.
Descansamos cuando nos sentimos cansados; comemos cuando tenemos hambre; nos divertimos o nos relajamos cuando nuestro espíritu lo necesita. Consentirnos significa que nos demos regalos, ir al salón de belleza o a la peluquería, un mensaje, un libro, un abrigo, un traje o un vestido nuevos. Significa un largo baño caliente para olvidarnos de nuestros problemas y del mundo por unos breves momentos cuando eso nos siente bien.
Aprendemos a ser amables con nosotros mismos para abrirnos al consentimiento que los demás tienen para darnos.
Como parte del consentirnos a nosotros mismos, nos permitimos dar y recibir contacto físico positivo, un contacto que nos parezca apropiado, que sintamos seguro. Rechazamos el contacto que no nos hace sentir bien o seguros y que no es positivo.
Aprendemos a darnos a nosotros mismos lo que necesitamos de una manera suave, amorosa, compasiva. Hacemos esto en el entendimiento de que hacerlo no nos hará gente floja, echada a perder, egoísta o narcisista. La gente que se consiente es efectiva en su trabajo y en sus relaciones.
Aprendemos a sentirnos tan amados por nosotros mismos que realmente podemos amar a los demás y dejarles que nos amen.

“Hoy me consentiré a mí mismo. También estaré abierto al consentimiento que pueda darles a los demás y a recibir por parte de ellos”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 16… Cuidemos de nosotros emocionalmente

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¿Qué significa cuidar de mí mismos emocionalmente? Reconozco cuando me siento enojado y acepto ese sentimiento sin vergüenza y sin culpa.
Reconozco cuando me siento lastimado y acepto esos sentimientos sin intentar castigar a la fuente de mi dolor. Reconozco que tengo miedo cuando se me presenta esa emoción.
Me permito sentir felicidad, alegría y amor cuando esas emociones están a mi disposición. Cuidar de mí mismo significa que he tomado la decisión de que está bien experimentar sentimientos.
Cuidar de mis emociones significa que me permita a mí mismo quedarme con el sentimiento hasta que sea el momento de liberarlo y de proseguir con el que sigue.
Reconozco que algunas veces mis sentimientos me pueden ayudar a ver la realidad, pero a veces son engañosos. Son importantes, pero no tengo que dejar que me controlen. Puedo sentir y pensar también.
Hablo con la gente acerca de mis sentimientos cuando eso es apropiado y seguro.
Busco ayuda o guía si me quedo atorado en una emoción en particular.
Estoy abierto a las lecciones que mis emociones estén tratando de darme. Después que siento, acepto y libero el sentimiento, me pregunto a mí mismo qué quiero o qué necesito hacer para cuidar de mí mismo.
Cuidar de mí mismo emocionalmente significa que valoro, que atesoro, que exploro y que aprecio mi parte emocional.

“Hoy cuidaré de mí mismo emocionalmente. Estaré abierto y aceptaré mi parte emocional y la de las otras personas. Me esforzaré por lograr el equilibrio combinando las emociones con la razón, pero no permitiré que el intelecto desplace mi parte emocional”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).}

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