Enero 3… El cuidado amoroso de uno mismo

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… no hay una guía para fijar limites. Cada uno tiene su propia guía en su interior. Si seguimos trabajando en nuestra recuperación, se desarrollaran nuestros limites y se volverán sanos y sensatos. Nuestro Yo nos dirá lo que necesitamos saber, y nos amaremos lo suficiente a nosotros mismos como para escuchar. (Más allá de la Codependencia).

¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nosotros mismos?

Escuchar la voz interior. ¿Qué te hace enojar? ¿De qué estás harto? ¿En qué no confías? ¿Qué no te parece bien? ¿Qué no puedes soportar? ¿Qué te pone incómodo? ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas? ¿Qué no quieres ni necesitas? ¿Qué te gusta? ¿Qué te hace sentir bien?
En la recuperación aprendemos que cuidar de uno mismo nos conduce al sendero de la voluntad de Dios y al plan que Él tiene para nuestra vida. El cuidar de uno mismo nunca nos aparta de lo que es nuestro mayor beneficio; nos conduce a ello.
Aprende a cultivar esa voz interior. Podemos confiar en nosotros mismos y cuidar de nosotros mismos. Somos más sabios de lo que pensamos. Nuestra guía es interior y siempre está presente. Escucha esa guía, confía en ella y cultívala.

“Hoy afirmaré que soy un regalo para mí mismo y para el Universo. Recordare que el amoroso cuidado de uno mismo hace posible ese regalo en su forma más superior”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Septiembre 8… Paremos nuestro dolor

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Algunos de mis sentimientos han estad guardados tanto tiempo que se han quemado por congelación. (Mas Allá de la Codependencia).

Hay muchas fuentes de dolor en nuestra vida. Aquellos que nos estamos recuperando de problemas como hijos adultos de alcohólicos y de codependencia frecuentemente tenemos un pozo negro de dolor no resuelto del pasado. Tenemos sentimientos, a veces desde la niñez hasta el presente, que o bien son demasiado dolorosos de sentir o no habíamos tenido permiso ni apoyo para lidiar con ellos.
En nuestra vida hay también otras fuentes inevitables de dolor. Están la tristeza y la pena que nos vienen cuando experimentamos un cambio, incluso un buen cambio, cuando dejamos ir una parte de nuestra vida y empezamos nuestro viaje hacia una nueva.
Hay dolor en la recuperación, a medida que empezamos a permitirnos sentir y vamos despojándonos de nuestro escudo protector de negación.
Está el dolor que nos lleva y nos guía a tomar mejores alternativas para nuestro futuro.
Tenemos muchas opciones para detener este dolor. Podemos haber experimentado con diferentes alternativas. Las conductas compulsivas y adictivas detienen el dolor, temporalmente. Podemos haber usado alcohol, otras drogas, relaciones o el sexo para detener nuestro dolor.
Podemos usar la religión para evitar nuestros sentimientos.
Podemos recurrir a negar lo que estamos sintiendo para hacer cesar nuestro dolor.
Podemos permanecer ocupados para no tener tiempo parar sentir. Podemos usar el dinero, el ejercicio o la comida para detener nuestro dolor.
Tenemos muchas alternativas. Para sobrevivir, podemos haber utilizado algunas de estas opciones, solo para descubrir que eran “tiritas”, que aliviaban temporalmente el dolor pero no solucionaban el problema. No detenían realmente nuestro dolor; lo posponían.
En la recuperación hay una alternativa mejor para que podamos detener el dolor. Podemos enfrentarlo y sentirlo. Cuando estemos listos, con la ayuda de nuestro Poder Superior, podemos reunir el valor para sentir el dolor, dejarlo ir y dejar que nos lleve hacia delante, a una nueva decisión, a una vida mejor.
Podemos dejar las conductas que estamos siguiendo y que nos causan dolor si eso es apropiado. Podemos tomar la decisión de apartarnos de situaciones que causan un dolor repetido, similar. Podemos aprender la lección que nuestro dolor está tratando de enseñarnos.
Si estamos sintiendo dolor, ahí hay una lección. Confía en esa idea. Algo se está resolviendo en nosotros. La respuesta no vendrá de las conductas adictivas o de otras conductas compulsivas; recibiremos la respuesta cuando sintamos nuestros sentimientos.
Se necesita valor para estar dispuestos a permanecer quietos y sentir lo que debemos sentir. A veces tenemos en nuestro interior lo que parece ser infinitas capas de dolor. El dolor duele. La pena duele. La tristeza duele. No se siente bonito. Pero tampoco se siente uno bien al negar lo que ya está ahí, tampoco se siente uno
bien viviendo una vida entera con bolsas nuevas y viejas de dolor empacado, guardado y amontonado dentro.
Dolerá un rato, no más tiempo del necesario para curarnos. Podemos confiar en que si hemos de sentir dolor, eso es parte de la curación, y es bueno. Podemos ponernos en disposición de aceptar y de someternos a los inevitables sentimientos dolorosos que son una buena parte de la recuperación.
Ir con la corriente, aunque la corriente nos lleve por sentimientos incómodos. El alivio, la libertad, la curación y los sentimientos positivos están del otro lado.

“Hoy estoy abierto y dispuesto a sentir lo que necesito sentir. Estoy dispuesto a dejar mis conductas compulsivas. Estoy dispuesto a dejar ir mi negación. Estoy dispuesto a sentir lo que necesito sentir para
curarme, para sanar”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Agosto 23… El cuidado de uno mismo

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¿Cuándo nos volveremos dignos de ser amados? ¿Cuándo nos sentiremos seguros? ¿Cuándo tendremos toda la protección, los mimos y el amor que tanto merecemos? Lo tendremos cuando empecemos a dárnoslo a
nosotros mismos. (Más allá de la Codependencia).

La idea de darnos a nosotros mismos lo que queremos y necesitamos puede causar confusión, especialmente si hemos pasado muchos años no sabiendo que está bien que nos cuidemos a nosotros mismos. Quitar
nuestra energía y nuestra concentración de los demás y de sus responsabilidades y poner esa energía sobre nosotros y nuestras responsabilidades es una conducta de recuperación que se puede adquirir. La aprendemos a través de la práctica cotidiana.
Empezamos por relajarnos, respirar profundamente y dejar ir los miedos lo suficiente para sentirnos lo más en paz que podamos. Luego, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿qué necesito hacer para cuidar de mí mismo hoy, o en este momento?
¿Qué necesito y qué quiero hacer?
¿Qué demostraría amor y autorresponsabilidad?
¿Estoy atrapado en la creencia de que los otros son responsables de hacerme feliz, de que son responsables de mí? Entonces, lo primero que debo hacer es corregir mi sistema de creencias. Yo soy responsable de mí mismo.
¿Me siento ansioso y preocupado por una responsabilidad que he estado descuidando? Entonces, tal vez necesito dejar ir mis miedos y atender esa responsabilidad.
¿Me siento abrumado, fuera de control? Quizás necesite volver al primero de los Doce Pasos.
¿He estado trabajando demasiado? Tal vez lo que necesite hacer sea darme un descanso y hacer algo divertido.
¿He estado descuidando mi trabajo o mis tareas cotidianas? Entonces, tal vez lo que necesite hacer es volver a mi rutina.
No hay una receta, una fórmula, una guía para el cuidado de uno mismo. Cada uno de nosotros tiene una guía, y esa guía está en nuestro interior. Necesitamos hacernos la pregunta: ¿Qué necesito hacer para cuidar amorosa, responsablemente de mí mismo? Luego, necesitamos escuchar la respuesta. Cuidar de uno mismo no es tan difícil. La parte más desafiante está en confiar en la respuesta, y en tener el valor de actuar conforme a ella una vez que la hemos escuchado.

“Hoy me concentraré en cuidar de mí mismo. Confiaré en mí mismo y en mi Poder Superior para guiarme en este proceso”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Recuperarse de la Codependencia…¡mas que una moda!

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Al descubrir que muchos de nosotros hemos sufrido de codependencia hasta cierto grado ha afirmado una de mis creencias tempranas: esta bien ser codependiente. Tiene que ser; habemos tantos. Pero aun mejor es estar en recuperación.

Algunos hemos estado en recuperación durante largo tiempo; otros apenas comienzan la experiencia de la recuperación.

Algunos de nosotros estamos trabajando en programas de recuperación duales o múltiples; por ejemplo, en la recuperación de la codependencia y de una dependencia química, o en la recuperación de la codependencia y de un trastorno o desorden en la manera de comer.

Podemos no estar siempre seguros de lo que significa estar recuperándose o de adonde nos llevaran nuestros programas de recuperación, pero estaremos allí de todas maneras.

Podemos ser codependientes “solo en menor medida” mientras luchamos por ya no serlo, pero nos estamos mejorando todo el tiempo. Y eso ya es suficientemente bueno.

¿Que nos depara el destino?

La palabra codependencia podrá desaparecer. La atención del publico y de los medios de información podrá apaciguarse. Pero no importa como la llamemos, la recuperación de la codependencia es mas que una moda. Hemos empezado la jornada de lo que es cuidar de uno mismo y amarse uno mismo. Aunque pueda haber unas cuantas paradas y unos cuantos lugares de descanso en el camino, no vamos a detenernos ahora.

“Amemonos a nosotros mismos por lo lejos que hasta ahora hemos llegado. Veamos que tanto mas lejos podemos ir. Y vayamos hasta allá juntos. Cada uno de nosotros tiene su propio quehacer, pero hacerlo juntos es lo que hace que funcione”.

(Melody Beattie de su Libro Mas Allá de la Codependencia).

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Recuperarnos … ¡mas que una moda!

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Al descubrir que muchos de nosotros hemos sufrido de codependencia hasta cierto grado ha afirmado una de mis creencias tempranas: esta bien ser codependiente. Tiene que ser; habemos tantos. Pero aun mejor es estar en recuperación.
Algunos hemos estado en recuperación durante largo tiempo; otros apenas comienzan la experiencia de la recuperación. Algunos de nosotros estamos trabajando en programas de recuperación duales o múltiples; por ejemplo, en la recuperación de la codependencia y de una dependencia química, o en la recuperación de la codependencia y de un trastorno o desorden en la manera de comer. Podemos no estar siempre seguros de lo que significa estar recuperándose o de adonde nos llevaran nuestros programas de recuperación, pero estaremos allí de todas maneras.
Podemos ser codependientes “solo en menor medida” mientras luchamos por ya no serlo, pero nos estamos mejorando todo el tiempo. Y eso ya es suficientemente bueno.
¿Que nos depara el destino?
La palabra codependencia podrá desaparecer. La atención del publico y de los medios de información podrá apaciguarse. Pero no importa como la llamemos, la recuperación de la codependencia es mas que una moda. Hemos empezado la jornada de lo que es cuidar de uno mismo y amarse uno mismo. Aunque pueda haber unas cuantas paradas y unos cuantos lugares de descanso en el camino, no vamos a detenernos ahora.

“Amemonos a nosotros mismos por lo lejos que hasta ahora hemos llegado. Veamos que tanto mas lejos podemos ir. Y vayamos hasta allá juntos. Cada uno de nosotros tiene su propio quehacer, pero hacerlo juntos es lo que hace que funcione”.

(Melody Beattie de su Libro Mas Allá de la Codependencia).

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Recuperación : Los carbones ardientes

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Cuando inicie mi recuperación de la codependencia, asumí que mi codependencia comenzó cuando me relacione con los alcohólicos. Ahora creo que mi codependencia era la razón por la cual yo tenia tantos alcohólicos en mi vida.

En mi había estado latente un fuego probablemente desde que era niña. Ese fuego irrumpió en llamas durante mis treinta y tantos años, cuando toque fondo y quería terminar con mi existencia.
Algunos de los carbones ardientes de ese fuego eran las reglas, las reglas codependientes.
Robert Subby, un profesional experto en la recuperación de la codependencia y de los hijos adultos de alcohólicos, habla acerca de esta enfermedad como “una conducta emocional, psicológica y conductual que se desarrolla como resultado de una exposición prolongada del individuo a, y a la practica de una serie de reglas operativas”.

Estas reglas dicen:

No sientas nada ni hables acerca de los sentimientos
No pienses.
No te identifiques con, ni hables de soluciones ni problemas.
No seas quien eres, se bueno, correcto, fuerte y perfecto.
No seas egoísta, cuida de los demás y descuidate tu mismo.
No te diviertas, no seas simple ni disfrutes de la vida.
No confíes en los demás ni en ti mismo.
No seas vulnerable.
No seas directo.
No tengas cercanía con la gente.
No crezcas, ni cambies, ni de alguna manera “hagas olas” en esta familia.

Probablemente estas reglas no estaban pegadas en la puerta del refrigerador junto al recado de “limpia tu recamara”, “tira la basura”, pero es como si lo hubiesen estado.
Otros carbones mas de ese fuego eran los otros mensajes que interprete mientras crecía. Estos mensajes incluian creencias, tales como:

No soy digno de amor.
No merezco cosas buenas
Nunca tendré éxito.

Y para muchos de nosotros, el fuego latente contiene también otros carbones. Entre ellos están los sentimientos de nuestra niñez , sentimientos que son demasiado dolorosos para que los queramos sentir. Muchos de nosotros hemos negado esos sentimientos y luego vivimos situaciones que recreaban los mismos sentimientos de nuestra niñez que estábamos negando. El fuego latente es un pasado que se ha enterrado vivo, de acuerdo con Ernie Larsen.

Siempre supe que mi padre era un alcohólico- dice una mujer en recuperación – No fue sino hasta recientemente que me di cuenta que era una niña adulta de un alcohólico. No fue sino hasta hace poco que me di cuenta que sentía acerca de el siendo un alcohólico. No fue sino hasta hace poco que me di cuenta de que tanto me había afectado la enfermedad.

(Melody Beattie de su Libro Mas Allá de la Codependencia).

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