Noviembre 23… Sexualidad sana

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Muchas áreas de nuestra vida necesitan curación.
Una parte importante de nuestra vida es nuestra sexualidad. Nuestros sentimientos y creencias acerca de nuestra sexualidad, nuestra capacidad para fomentar, para apreciar y para disfrutar nuestra sexualidad, nuestra capacidad para respetarnos a nosotros mismos sexualmente, nuestra capacidad para dejar ir la vergüenza y la confusión en cuanto al sexo, todo ello puede estar deteriorado o confuso por nuestra codependencia.
Nuestra energía sexual puede estar bloqueada. O, para algunos de nosotros, el sexo puede ser la única forma como aprendimos a conectarnos con la gente. Nuestra sexualidad puede no estar conectada al resto de nosotros; el sexo puede no estar conectado al amor, por nosotros mismos o por los demás.
Algunos de nosotros sufrimos abuso sexual cuando niños o pudimos habernos involucrado en conductas sexualmente adictivas, conductas sexuales compulsivas que se salieron fuera de control y produjeron vergüenza.
Algunos de nosotros pudimos habernos involucrado en la codependencia sexual: no prestándole atención a lo que queríamos, o no queríamos, sexualmente; permitiéndonos involucrarnos sexualmente porque eso era lo que la otra persona quería; cerrando nuestra sexualidad junto con nuestros demás sentimientos; negándonos a nosotros mismos disfrutar sanamente como seres sexuales.
Nuestra sexualidad es una parte de nosotros mismos que merece atención y energía curativas. Es una parte de nosotros que podemos permitir que se conecte a nuestro ser completo; es una parte de nosotros de la que podemos dejar de sentirnos avergonzados.
Esta bien y es sano permitir que se abra nuestra energía sexual y que se cure. Esta conectada a nuestra creatividad y a nuestro corazón. No tenemos por que permitir que nuestra energía sexual nos controle a nosotros o a nuestras relaciones. Podemos establecer y mantener limites sanos, adecuados, acerca de nuestra sexualidad. Podemos descubrir que significa esto en nuestra vida.
Podemos disfrutar el regalo de ser seres humanos a quien se les ha dado el don de la energía sexual, sin abusar de ese don ni menospreciarlo.

“Hoy empezare a integrar mi sexualidad al resto de mi personalidad. Dios mio, ayúdame a dejar ir mis miedos y mi vergüenza acerca de mi sexualidad. Enséñame las cuestiones que necesito encontrar acerca de mi sexualidad. Ayúdame a abrirme a la curación en esa área de mi vida”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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