Febrero 9… Condúcete con amor

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Cuando la gente con un trastorno compulsivo hace lo que se siente obligado a hacer, no está diciendo que no te ama, está diciendo que no se ama a sí misma. (Ya no seas codependiente).

Las personas suaves, las almas amables, van con amor. Si, a veces necesitamos ser firmes, asertivos: en esas épocas en que cambiamos, en que adquirimos una nueva conducta, en que necesitamos convencer a los demás y a nosotros mismos de que tenemos derechos.
Esas épocas no son permanentes. Tal vez necesitemos enojarnos para tomar una decisión o fijar un límite, pero no podemos permitirnos quedar resentidos. Es difícil sentir compasión por alguien que nos está victimizando, pero una vez que nos hemos apartado de nuestro papel de víctimas, podemos encontrar compasión.
Nuestro sendero, nuestro camino, es un camino suave que seguimos con amor, amor a nosotros mismos, amor a los demás. Fijar límites. Desapegarse. Cuidar de nosotros mismos. Y, tan pronto como sea posible, hacer eso con amor.

“Hoy, y cada vez que sea posible, Dios mío, déjame ser gentil conmigo mismo y con los demás. Ayúdame a encontrar el equilibrio entre la acción asertiva emprendida en busca de mis mejores intereses y el amor por los demás. Ayúdame a comprender a que a veces esas dos ideas son una sola. Ayúdame a encontrar el sendero adecuado para mí”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 8… Deja ir los sentimientos de culpa

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Sentirnos bien con nosotros mismos es una elección que hacemos. Lo mismo ocurre con el hecho de sentirnos culpables. Cuando el sentimiento de culpa es legítimo, actúa como una señal de advertencia, indicando que nos hemos salido del camino. Y ahí termina su propósito.
Revolcarnos en la culpa les permite a los demás controlarnos. Provoca que no nos sintamos tan buenos. Nos impide fijar límites y tomar algún otro curso de acción sano para cuidar de nosotros mismos.
Podemos haber aprendido a sentirnos culpables habitualmente, como una reacción instintiva a la vida. Ahora sabemos que no necesitamos sentirnos culpables. Aunque hayamos hecho algo que viole un valor establecido, el sentimiento prolongado de culpa no soluciona el problema sino que lo prolonga. Así que, mejor repara el daño.
Cambia una conducta y, luego, deja ir los sentimientos de culpa.

“Hoy Dios mío, ayúdame a disponerme por completo a dejar ir los sentimientos de culpa. Por favor apártalos de mí y reemplázalos con amor a mí mismo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 7… Seamos dueños de nuestro poder

10461660_667906373340813_8826030737150329630_n (Problemas o dificultades)

Necesitamos hacer una distinción entre la impotencia y la posesión de nuestro poder.
El primer paso en la recuperación es aceptar nuestra impotencia. Hay algunas cosas que no podemos hacer, no importa cuán duro o prolongadamente tratemos. Estas cosas incluyen hacer cambiar a otras personas, solucionarles sus problemas y controlar su conducta. A veces nos sentimos impotentes ante nosotros mismos, acerca de lo que somos o creemos, o a causa de los efectos que nos produce una persona o situación en particular.
Es importante someternos a la impotencia, pero lo es igualmente adueñarnos de nuestro poder. No estamos atrapados ni desamparados. A veces podremos sentir que lo estamos, pero no es así. Todos tenemos el poder y el derecho que Dios nos ha dado de cuidar de nosotros mismos bajo cualquier circunstancia y con cualquier persona. El justo medio del cuidado de si mismo esta entre los dos extremos que son controlar a los demás y permitirles a ellos que nos controlen. Podemos caminar por ese justo medio de manera suave o agresiva, con la confianza de que es nuestro derecho y responsabilidad.
Que me venga el poder para caminar por ese sendero.

“Hoy recordaré que tengo que cuidar de mí mismo. Tengo alternativas y puedo ejercitar las opciones que elija sin sentimientos de culpa”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 6… Para la victimización

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Antes de la recuperación, muchos de nosotros carecíamos de un marco de referencia para poder nombrar la victimización y el abuso en nuestras vidas. Pudimos haber pensado, que era normal que la gente nos maltratara o haber creído que merecíamos el maltrato; pudimos haber sido atraídos por gente que nos maltrataba.
Necesitamos dejar ir todo eso, nuestra necesidad de ser victimados y de ser víctimas. Necesitamos dejar ir nuestra necesidad de estar en relaciones y sistemas disfuncionales en el trabajo, en el amor, en las relaciones familiares, en la amistad. Merecemos algo mejor, o mejor dicho; algo mucho mejor. Es nuestro derecho. Cuando creamos en nuestro derecho a la felicidad, tendremos felicidad.
Lucharemos por ese derecho, y la lucha surgirá de nuestras almas. Nos liberaremos de la opresión y de la victimización.

“Hoy me libraré a mí mismo, dejando ir mi necesidad de ser víctima, y exploraré mi libertad para cuidar de mí mismo. Esa liberación no me apartará de la gente que amo. Me acercará más a la gente y estaré más en armonía con el plan de Dios para mi vida”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 5… Responsabilidad económica

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Somos económicamente responsables de nosotros mismos.
Qué sentimiento tan atemorizante, tan de adulto, es ése para muchos de nosotros, asumir la responsabilidad del dinero y de nuestros asuntos económicos. Para muchos de nosotros, ceder a otros la responsabilidad de nuestros asuntos de dinero ha sido parte de nuestro toma y dame codependiente de nuestras relaciones.
Algo de nuestra dependencia emocional hacia los demás, de esa estrecha liga que nos ata a los otros, no por amor, sino por necesidad y desesperación, se relaciona directamente con la dependencia económica. Nuestros miedos y nuestra renuencia a asumir la responsabilidad por nuestros asuntos económicos puede ser una barrera para la libertad buscada en la recuperación.
La responsabilidad económica es una actitud. El dinero sale para pagar necesidades y lujos. El dinero debe entrar para poder salir. ¿Cuánto necesita entrar para igualar la cantidad que sale?
Impuestos… planes de ahorro…. hábitos de gastar adecuados que demuestren una actitud de responsabilidad económica… Parte de estar vivos significa aprender a manejar el dinero. Incluso aunque tengamos un sano contrato con alguien que nos permita depender de su dinero,seguimos teniendo la necesidad de entender cómo funciona el dinero. Seguimos teniendo la necesidad de adoptar una actitud de responsabilidad económica. Incluso aunque en el contrato esa persona cubra nuestras necesidades económicas, necesitamos entender cómo funciona el dinero que ganamos y que gastamos en nuestra vida.
La autoestima se incrementará cuando incrementamos nuestro sentido de que somos económicamente responsables de nosotros mismos. Podemos empezar en donde estamos, y con lo que tenemos hoy.

“Dios mío, ayúdame a estar dispuesto a dejar mis miedos y mi renuencia a enfrentar la parte necesaria del manejo responsable del dinero en mi vida. Enséñame las lecciones que debo aprender acerca del dinero”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 4… Disfruta de la recuperación

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¡Vaya viaje!
Este proceso de crecimiento y de cambio nos lleva por un sendero siempre cambiante. A veces, el camino es duro y escarpado; otras, subimos montañas. Algunas más nos deslizamos del otro lado por un tobogán.
A veces descansamos.
A veces andamos a tientas en la oscuridad. A veces la luz del sol nos deslumbra.
En ocasiones pueden caminar muchos junto con nosotros en el camino; a veces nos sentimos casi solos.
Siempre cambiante, siempre interesante, llevándonos siempre a un lugar mejor, a un lugar bueno.
¡Vaya viaje!

“Hoy, Dios mio, ayúdame a relajarme y a disfrutar del paisaje. Ayúdame a saber que estoy justamente donde debería estar en mi viaje”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 3… Rechazo a la vergüenza

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La vergüenza puede ser una fuerza poderosa en nuestra vida. Es la marca de fábrica de las familias disfuncionales.
El legítimo, auténtico sentimiento de culpa es sentir o pensar que lo que hicimos no estuvo bien. Nos indica que necesitamos cambiar o alterar nuestra conducta, o que necesitamos reparar un daño.
La vergüenza es la agobiante sensación negativa de que no está bien ser lo que somos. La vergüenza es una situación en la que no hay forma de ganar. Podemos cambiar nuestros comportamientos, pero no podemos cambiar lo que somos. La vergüenza nos puede hundir en conductas contraproducentes y, a veces, autodestructivas.
¿Cuáles son las cosas que nos hacen sentir vergüenza?
Podemos sentirnos avergonzados cuando tenemos un problema o cuando el que lo tiene es alguien a quien amamos. Podemos sentir vergüenza por haber cometido errores o por haber tenido éxito.
Podemos sentirnos avergonzados por ciertos sentimientos o pensamientos.
Podemos sentirnos avergonzados cuando nos divertimos, cuando nos sentimos bien, o cuando somos suficientemente vulnerables para mostrarnos a los demás.
Algunos de nosotros nos sentimos avergonzados por el simple hecho de ser.
La vergüenza es un hechizo que otros nos echan encima para controlarnos, para que sigamos desempeñando nuestro papel en sus sistemas disfuncionales. Es un hechizo que muchos de nosotros hemos aprendido a echarnos encima solos.
Aprender a rechazar la vergüenza puede cambiar tu calidad de vida. Está bien que seamos lo que somos. Somos suficientemente buenos. Nuestros sentimientos están bien. Está bien nuestro pasado. Está bien tener problemas,cometer errores y batallar para encontrar nuestro camino. Está bien ser humanos y apreciar nuestra humanidad.
Aceptarnos a nosotros mismos es el primer paso hacia la recuperación.Dejar ir la vergüenza acerca de quienes somos es el siguiente paso importante.

“Hoy vigilaré las señales que me indican que he caído en la trampa de la vergüenza. Si me hundo en la vergüenza, saldré aceptándome a mí mismo y afirmando que está bien ser como soy”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 2… Confiemos en nuestro Poder Superior

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Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos. (Paso Tres de Al-Anón).

Se habla mucho acerca de un Poder Superior, Dios, tal y como nosotros lo concebimos. Sentimos gran alegría cuando empezamos a entenderlo a El.
La espiritualidad y el crecimiento espiritual son la base del cambio. Recuperarse de la codependencia no es una tarea de “hágalo usted mismo”.
¿Es Dios un capataz implacable? ¿Un mago de duro corazón que nos avergüenza con trucos sacados de la manga? ¿Esta sordo Dios? ¿Es descuidado? ¿Nos abandonara a nuestra suerte? ¿Rencoroso?
No.
Un Dios amoroso, un Dios a quien le importamos. Ese es el Dios de nuestra recuperación. No más dolor que el que es necesario para nuestra curación y purificación. Tanta bondad y alegría como nos quepan en el corazón, en cuanto nuestro corazón se haya curado, esté abierto y listo para recibir. Dios: que nos aprueba, que nos acepta, que nos perdona al instante.
Dios ha planeado darnos algunos regalitos para iluminar nuestro día, y a veces, sorpresas grandes, encantadoras, en el momento perfecto, perfectas para nosotros.
Maestro Artista, Dios tejerá juntas todas nuestras alegrías, tristezas y experiencias para crear un retrato de nuestra vida con profundidad, belleza, sensibilidad, color, humor y sentimiento.
Dios, tal como nosotros lo concebimos: un Dios amoroso. El Dios de nuestra recuperación.

“Hoy me abriré al cuidado de un Dios amoroso. Luego, dejaré que Dios me muestre Su amor”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 1… Paso Dos

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Llegamos al convencimiento de que un Poder Superior podría devolvernos al sano juicio. (Paso Dos de Al-Anón).

Legamos a crecer en una vida mejor a través del enorme regalo de otras personas de escucharlas, de observarlas, de ver cómo funciona en sus vidas el regalo de la recuperación.
Hay un Poder Superior a nosotros mismos. Hay una verdadera esperanza de que ahora las cosas serán diferentes y mejores para nosotros y para nuestra vida.
No estamos dentro de un programa de “hágalo usted mismo” . No tenemos que hacer uso de nuestra fuerza de voluntad para cambiar. No tenemos que forzar a que ocurra nuestra recuperación. No tenemos que obligarnos a salir del estado en que nos encontramos, ya que creemos que hay un Poder que es Superior a nosotros mismos y que este poder es el que obrará en nuestra vida. Este poder hará por nosotros lo que nuestros mayores y más diligentes esfuerzos no pueden conseguir.
Nuestro Poder Superior nos restaurará a una vida sana y beneficiosa. Lo único que hacemos nosotros es creer en él. Mira. Observa. Ve a la gente que te rodea. Ve cómo se ha curado. Y luego, descubre tu propia fe. Tu propia creencia, tu propia curación.

“Hoy, a pesar de mis circunstancias, creeré hasta donde soy capaz que un Poder Superior a mí mismo puede restaurarme a una forma sana de vivir en paz, y que así lo hará. Luego, me relajaré y permitiré que Él lo haga”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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