Reflexión del Dia: 24 de Octubre

No nos sentimos adorables, de modo que nos conformamos con sentirnos necesarios. No nos sentimos bien con nosotros mismos, de modo que nos vemos obligados a hacer algo en particular que pruebe qué tan buenos somos.
Rescatamos porque tampoco sentimos que la gente esté bien. A veces con justificación, a veces sin ella, decidimos que otras personas sencillamente no pueden ser responsables de ellas mismas. Aunque esto parezca ser verdad, no lo es del todo. A menos que una persona tenga daño cerebral, un serio impedimento físico o sea un niño pequeño, esta persona puede ser responsable de sí misma.
A veces rescatamos porque resulta más fácil que manejar la incomodidad y la molestia de encarar los problemas irresueltos de otras personas. No hemos aprendido a decir “Qué pena que estés atravesando por ese problema, ¿qué necesitas de mí?”. En cambio, nos hemos acostumbrado a decir: “Mira, lo haré por ti”.
Algunos aprendimos a ser cuidadores cuando éramos niños. Quizá fuimos casi forzados a ello como resultado de vivir con un padre alcohólico o con algún otro problema familiar. Algunos podemos habernos convertido en cuidadores más tarde en la vida como resultado de estar dentro de una relación de compromiso con un alcohólico o con otra persona que se rehusara y pareciera incapaz de cuidar de sí misma. Decidimos contender —para sobrevivir— de la mejor manera que pudimos, levantándole su carretilla y asumiendo sus responsabilidades.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Octubre 24… Abrámonos al Amor

¡Abrámonos al Amor que está a nuestra disposición!
No tenemos por qué limitar nuestras fuentes de amor. Dios y el universo tienen cantidad ilimitada de lo que necesitamos, incluyendo Amor.
Cuando estemos abiertos a recibir Amor, empezaremos a recibirlo. Éste puede provenir de lugares sorprendentes, como nuestro interior.
Estaremos abiertos al Amor y consciente del Amor que está y ha estado ahí siempre para nosotros. Sentiremos y apreciaremos el Amor de los amigos. Nos percataremos del Amor que nos vienen de nuestra familia y lo disfrutaremos.
Estaremos listos para recibir Amor también en nuestras relaciones amorosas especiales. No tenemos por qué aceptar el Amor de gente que no es segura, gente que nos podría explotar o con la que no queremos tener relaciones.
Pero hay mucho Amor del bueno a nuestra disposición, de Amor que nos cura el corazón, que cubre nuestras necesidades y que nos hace cantar el Alma.
Nos hemos negado a nosotros mismos durante demasiado tiempo. Hemos sido mártires demasiado tiempo. Hemos dado mucho y nos hemos permitido recibir muy poco. Hemos pagado nuestras deudas. Es tiempo de continuar la cadena de dar y recibir permitiéndonos a nosotros mismos recibir.

“Hoy estaré abierto al Amor que me llega del universo. Lo aceptaré y disfrutaré cuando venga”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 23 de Octubre

Algunos aprendimos a ser cuidadores cuando éramos niños. Quizá fuimos casi forzados a ello como resultado de vivir con un padre alcohólico o con algún otro problema familiar. Algunos podemos habernos convertido en cuidadores más tarde en la vida como resultado de estar dentro de una relación de compromiso con un alcohólico o con otra persona que se rehusara y pareciera incapaz de cuidar de sí misma. Decidimos contender —para sobrevivir— de la mejor manera que pudimos, levantándole su carretilla y asumiendo sus responsabilidades.
A muchos codependientes se les han enseñado otros modos de ser cuidadores. Tal vez alguien nos dijo estas mentiras, y nosotros las creímos: no seas egoísta, sé siempre amable y ayuda a la gente, nunca hieras a otros porque “se sienten” nunca digas que no, y no menciones tus necesidades y deseos personales porque no es de buena educación hacerlo.
Podemos haber sido enseñados para ser responsables de otras personas pero no de nosotros mismos.
A algunas mujeres se les inculcó que las buenas madres y esposas eran cuidadoras. Que se requería y esperaba de ellas que fueran cuidadoras. Que era su deber. Algunos hombres creen que los buenos padres y esposos son cuidadores, superhéroes responsables de satisfacer toda necesidad de cada miembro de la familia.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Octubre 23… Pistas matutinas

Hay un importante mensaje para nosotros que es lo primero que se nos da en las mañanas.
A menudo, una vez que empezamos el día, quizá no nos escuchemos tan de cerca de nosotros mismos y a la vida como lo hacemos en esos callados momentos cuando acabamos de despertar.
Un momento ideal para escucharos a nosotros mismos es cuando estamos acostados tranquilamente, con nuestras defensas bajas y estamos abiertos y somos más vulnerables.
¿Cuál es el primer sentimiento que nos invade, el sentimiento que tal vez estamos tratando de evitar duramente el trajín del día?
¿Estamos enojados, frustrados, heridos o confundidos?
En eso es en lo que debemos concentrarnos y sobre todo lo que debemos trabajar.
Esa es la cuestión que necesitamos atender.
Cuando despiertas, ¿Cuál es la primera idea que cruza por tu mente? ¿Necesitas terminar un proyecto a tiempo? ¿Necesitas un día de esparcimiento? ¿Un día de descanso? ¿Te sientes enfermo y necesitas consentirte? ¿Estás en un estado de ánimo negativo? ¿Tienes un asunto que resolver con alguien?
¿Necesitas decirle algo a alguien? ¿Te está molestando algo? ¿Es algo particularmente bueno?
¿Se te ocurre alguna idea, algo que podrías obtener o algo que te haría sentir bien?

Cuando despiertas, ¿Cuál es el primer asunto que se te presenta? No tienes por qué tener miedo. No tienes por qué apurarte. Puedes quedarte quieto y escuchar, y luego aceptar el mensaje.
Podemos definir algunas de nuestras metas de recuperación para el día escuchando el mensaje matinal.

Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de resistirme al armónico flujo de la vida. Ayúdame a aprender a ir con la corriente y a aceptar la ayuda y el apoyo que Tú tienes para ofrecerme.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 22 de Octubre

Creo que actuar de cuidadores pervierte los mensajes bíblicos acerca de dar, amar y ayudar. En ninguna parte de la Biblia se nos instruye para hacer algo por alguien y luego sacarle los ojos por ello. En ninguna parte se nos dice que debemos caminar un kilómetro más con esa persona, y luego agarrar su bastón y apalearla.
Cuidar solícitamente de la gente y darse a uno mismo son cualidades buenas y deseables —algo que necesitamos hacer— pero muchos codependientes han malinterpretado las sugerencias de “dar hasta lo último”. Seguimos dando más allá de lo último, generalmente hasta que el dolor nos dobla. Es bueno dar de nosotros mismos, pero no tenemos que darlo todo. Pues es bueno guardar algo para nosotros mismos.
Creo que Dios quiere que ayudemos a la gente y que compartamos nuestro tiempo, talento y dinero. Pero creo también que Él quiere que demos desde una posición de alta autoestima Creo que los actos de amabilidad no son amables a menos que nos sintamos bien con nosotros mismos, con lo que estamos haciendo y con la persona para la cual estarnos haciéndolo. Creo que Dios está en cada uno de nosotros y que nos habla a cada quien. Si no podemos sentirnos bien en absoluto acerca de algo que estamos haciendo, entonces no debemos hacerlo, no importa cuán caritativo parezca ser. Tampoco debemos hacer por los demás las cosas que ellos deben y son capaces de hacer por sí mismos. Los demás no son inválidos. Nosotros tampoco.
“Dios nos dijo que perdiéramos nuestras vidas. Nos dijo que diéramos a la gente”, dice el reverendo Daniel Johns, pastor de la iglesia trinitaria luterana en Stillwater, Minnesota. “Pero no creo que Él alguna vez haya tenido la intención de que la gente usara las Escrituras para comportarse de maneras poco sanas.”
Dar a los demás, hacer cosas por ellos y con ellos, son parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. Pero aprender cuándo no debernos dar, cuándo no ceder, y cuándo no hacer cosas por y con la gente, son también parte esencial de un modo de vida sano y de relaciones saludables con el prójimo. No es bueno cuidar de la gente que se aprovecha de nosotros para evitar la responsabilidad. Es dañino para ellos y para nosotros. Hay una línea sutil entre ayudar y hacerle daño a la gente, entre dar en forma benévola y dar de manera destructiva. Podernos aprender a hacer esa distinción.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Octubre 22… Aférrate a lo tuyo

¡Confía en ti mismo. Confía en lo que sabes!
A veces es difícil ampararnos en nuestra propia verdad y confiar en lo que sabemos, especialmente cuando otros tratan de convencernos de lo contrario.
En estos casos, los demás pueden estar lidiando con cuestiones de culpa y de vergüenza. Ellos pueden tener su propio programa. Pueden estar inmersos en la negación. Les gustaría que creyéramos que no sabemos lo que sabemos; les gustaría que no confiáramos en nosotros mismos; preferirían involucrarnos en sus tonterías.
No tenemos por qué dejar que los otros nos confisquen nuestra verdad o nuestro poder. Eso es codependencia.
Creer mentiras es peligroso. Cuando dejamos de confiar en nuestra verdad, cuando reprimimos nuestros instintos, cuando nos decimos a nosotros mismos que algo debe andar mal con nosotros por sentir lo que sentimos o por creer lo que creemos, le damos un golpe mortal a nuestro yo y a nuestra salud mental.
Cuando menospreciamos esa importante parte nuestra que sabe cuál es la verdad, nos desconectamos de nuestro centro. Nos sentimos locos. Nos metemos en la vergüenza, en el miedo, en la confusión. Perdemos el rumbo cuando le permitimos a alguien que nos quite el tapete sobre el que estamos parados.
Esto no significa que nunca estemos equivocados. Pero no siempre estamos equivocados.
Sé abierto. Pósate en tu verdad. Confía en lo que sabes y rehúsate a aceptar la negación, las tonterías, las intimidaciones o la coerción que quisieran sacarte de tu rumbo.
Pide que se te muestre la verdad, clara, no que te la muestre la persona que esta tratando de manipularte o de convencerte, sino tu mismo, tu Poder Superior y el Universo.

“Hoy confiare en mi verdad, en mis instintos y en mi capacidad para asentarme en la realidad. No permitiré que me dominen las intimidaciones, la manipulación, los juegos, la deshonestidad o la gente que tiene programas peculiares”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 21 de Octubre

Los Codependientes no somos las personas que “hacemos que sucedan las cosas.” Los codependientes son aquellas personas que consistentemente, y con gran cantidad de esfuerzo y energía, tratan de forzar que sucedan las cosas.
Controlamos en nombre del amor.
Lo hacemos porque “sólo estamos tratando de ayudar”.
Lo hacemos porque nosotros sí sabemos cómo deben hacerse las cosas y cómo deben comportarse las personas.
Lo hacemos porque nosotros estamos bien y ellos están mal.
Controlamos porque nos da miedo no hacerlo.
Lo hacemos porque no sabemos qué otra cosa hacer.
Lo hacemos para dejar de sufrir.
Controlamos porque pensamos que tenemos que hacerlo.
Controlamos porque no pensamos.
Controlamos porque solamente podemos pensar en controlar.
En última instancia quizá controlemos porque esa es la manera en que siempre hemos hecho las cosas.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).