Frase del Dia: 4 de Diciembre

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Necesitarnos dejar de avergonzarnos a nosotros mismos.La vergüenza, al igual que la culpa, no sirve absolutamente para ningún propósito. Si la gente nos dice, directa o indirectamente, que debíamos sentirnos avergonzados, no tenemos que creerle. Odiarnos o avergonzarnos de nosotros mismos no ayuda más que por un momento. Di una situación que se mejoró por el hecho de que continuamente sintieras culpa o vergüenza. Di una vez que eso haya resuelto un problema. ¿En qué forma ayudó? La mayor parte del tiempo, la culpa y la vergüenza nos mantienen tan ansiosos que no podemos rendir al máximo. La culpa dificulta todo. Necesitamos valorarnos y tomar decisiones y elecciones que mejoren nuestra autoestima.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Diciembre 4… Dejar ir

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“¿Cuánto debemos dejar ir?”, me preguntó una amiga un día. “No estoy segura”, le contesté, “pero tal vez todo”.

Dejar ir es un proceso espiritual, emocional, mental y físico, y a veces un misterioso proceso metafísico de soltarle a Dios y al universo aquello a lo que nos estamos aferrando tanto.
Dejamos ir nuestro agarrarnos de la gente, de los resultados, de las ideas, sentimientos, deseos, necesidades, de todo. Dejemos ir nuestro tratar de controlar nuestro progreso en la recuperación. Sí, es importante reconocer y aceptar lo que queremos y lo que queremos que suceda. Pero es igualmente importante que a continuación lo dejemos ir.
Dejar ir es la parte de acción de la fe. Es una conducta que le da permiso a Dios y al universo de enviarnos lo que nos toca tener.
Deja ir significa que reconozcamos que aferrarnos con tantas fuerzas no nos está ayudando a resolver el problema, a cambiar a la persona o a obtener el resultado que deseamos. No nos está ayudando a nosotros. De hecho, aprendemos que el aferrarnos a veces nos impide obtener lo que queremos y necesitamos.
¿Quiénes somos nosotros para decir que las cosas no están ocurriendo exactamente como necesitan suceder?
Hay magia en el dejar ir. A veces obtenemos lo que queremos poco después de que lo hemos dejado ir. A veces lleva más tiempo. A veces el resultado específico que deseamos no ocurre. A veces sucede algo mejor.
Dejar ir nos libera y nos conecta con nuestra Fuente.
Dejar ir crea el ambiente óptimo para los mejores resultados y soluciones posibles.

“Hoy me relajaré. Dejare ir lo que más me está perturbando. Confiaré en que al dejarlo ir, he empezado a poner las ruedas en movimiento para que las cosas se resuelvan de la mejor manera posible”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Frase del Dia: 3 de Diciembre

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Ya sea que los codependientes parezcan frágiles y desvalidos o resueltos y poderosos, la mayoría son niños asustados, necesitados, vulnerables, que dolorosa y desesperadamente buscan que se les ame y se les cuide.
Este niño en nuestro interior cree que no somos dignos de ser amados y que nunca encontraremos el consuelo que buscamos; a veces esta criatura vulnerable siente demasiada desesperación. La gente nos ha abandonado, emocional y físicamente. La gente nos ha rechazado. La gente ha abusado de nosotros, nos ha hecho a un lado. La gente nunca ha estado ahí cuando la hemos necesitado; no ha visto, escuchado o respondido a nuestras necesidades. Podemos llegar a creer que la gente nunca estará ahí cuando la necesitamos. Para muchos de nosotros, hasta Dios parece haberse retirado.
Nosotros hemos estado ahí cuando tantos otros nos han necesitado. La mayoría de nosotros quiere desesperadamente que alguien por fin esté ahí cuando le necesitemos. Necesitamos a alguien, a quien sea, que nos rescate de la helada soledad, del aislamiento y del dolor. Queremos de lo bueno, y lo bueno no está dentro de nosotros mismos. Dentro tenemos dolor Nos sentimos tan desvalidos y desconcertados. Los otros se ven tan poderosos y seguros. Concluimos que algo de magia hay en ellos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Diciembre 3… Desarrollemos una sana tolerancia

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Muchos de nosotros somos diestros en negar y en menospreciar aquello que nos duele. Podemos soportar una situación en particular, diciéndonos a nosotros mismos rápidamente que no es tan mala; que no deberíamos ser tan exigentes; de que cambiara cualquier día de estos; que deberíamos de ser capaces de vivir con ella; que no nos fastidia; que la otra persona no tenia esa intención; que no nos duele; que quizá simplemente seamos nosotros.
Podemos pelear y discutir con nosotros mismos acerca de la realidad y de la validez de nuestro dolor, de nuestro derecho a sentirlo y a hacer algo acerca de el.
A menudo toleraremos demasiado, o tanto que nos pondremos furiosos y nos rehusaremos a tolerar nada más.
Podemos aprender a desarrollar una sana tolerancia.
Lo hacemos fijando límites sanos y confiando en que nos adueñamos de nuestro poder con la gente. Podemos disminuir nuestro dolor y sufrimiento validándonos y prestándonos atención a nosotros mismos. Podemos trabajar por acortar el tiempo entre que identificamos la necesidad de fijar un límite y emprender una acción clara, definida.
No estamos locos. Algunas conductas de veras nos agobian. Algunas conductas son verdaderamente inadecuadas, enojosas, hirientes o abusivas.
No tenemos por qué sentirnos culpables por cuidar de nosotros mismos una vez que hemos identificado un límite que se debe fijar. Veamos la experiencia como un experimento de adueñarnos de nuestro poder para establecer límites nuevos, sanos, para nosotros mismos.
No tenemos por qué sentirnos culpables, o disculparnos, o dar explicaciones luego de haber fijado un límite. Podemos aprender a aceptar lo embarazoso e incómodo que es fijar límites con la gente. Podemos establecer nuestros derechos a establecer estos límites. Podemos darle espacio a la otra persona para explorar sus sentimientos; podemos darnos espacio a nosotros mismos para tener nuestros sentimientos, mientras batallamos para adueñarnos de nuestro poder y creamos relaciones buenas, que funcionen.
Una vez que podamos confiar en nuestra capacidad para cuidar de nosotros mismos, desarrollaremos una sana y razonable tolerancia hacia los demás.

“Dios mío, ayúdame a empezar a esforzarme por tener límites sanos y por desarrollar una sana tolerancia hacia mí mismo y hacia los demás”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Frase del Dia: 2 de Diciembre

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Otra razón más por la que se le llama enfermedad a la codependencia es porque las conductas codependientes –como muchas conductas autodestructivas– se vuelven habituales. Repetimos los hábitos sin pensarlo. Los hábitos cobran vida propia.
Sea cual sea el problema que tenga la otra personal, la codependencia implica un sistema habitual de pensar, de sentir y de comportarnos hacia nosotros y hacia los demás que nos causa dolor. Las conductas o hábitos codependientes son autodestructivos. Con frecuencia reaccionamos a las personas que se autodestruyen; reaccionamos aprendiendo a autodestruirnos. Estos hábitos nos pueden conducir a, o mantenernos en, relaciones destructivas que no funcionan. Estas conductas pueden sabotear relaciones que en otras condiciones sí hubieran funcionado. Estas conductas pueden impedirnos encontrar la paz y la felicidad con la persona más importante en nuestra vida: uno mismo. Estas conductas pertenecen a la única persona que cada uno de nosotros puede controlar –a la única persona que podemos hacer cambiar– a uno mismo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Diciembre 2… No pongamos nuestra vida en suspenso

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No podemos darnos el lujo de poner nuestras necesidades en suspenso, esperando a que otra persona nos llene, que nos haga la vida más agradable o que llegue y sea como nosotros queremos que sea. Eso crearía resentimiento, hostilidad, una dependencia enfermiza y un lío con el que tendríamos que lidiar después.
Si hemos decidido que queremos una relación en particular o queremos esperar acerca de tomar una decisión sobre una relación en particular, entonces debemos seguir con nuestra vida en el ínterin.
Eso puede ser duro. Para nosotros puede ser natural poner nuestra vida en suspenso. Ahí es donde nos quedamos atrapados en las creencias codependientes: esa persona puede hacerme feliz… Necesito que esa persona en especial haga una cosa en especial para que yo sea feliz…. Esa es una circunstancia que puede enganchar nuestra baja autoestima, nuestras dudas acerca de nosotros mismos y nuestras tendencias a descuidarnos a nosotros mismos.
Podemos meternos en una situación de varias maneras. Podemos hacer esto mientras esperamos una carta, mientras esperamos un empleo, mientras esperamos a una persona, mientras esperamos un suceso.
No tenemos por qué poner nuestra vida en suspenso. Habrá repercusiones si así lo hacemos. Sigue adelante con tu vida. Toma la vida un día a la vez.
¿Qué podría estar haciendo ahora para cuidar de mí mismo, para hacerme sentir mejor, para satisfacer mis necesidades de una manera apropiada, sana?
¿Cómo puedo adueñarme de mi poder para cuidar de mí mismo, a pesar de lo que la otra persona esté o no haciendo?
¿Qué sucederá si rompo el sistema y empiezo a cuidar de mí mismo?

A veces obtenemos de inmediato la respuesta que queremos. Otras, esperamos un poco. A veces, las cosas no salen exactamente de la manera como esperábamos. Pero siempre se resuelven para bien y a menudo mejor de lo que esperábamos.
Y mientras tanto, hemos manifestado nuestro amor a nosotros mismos viviendo nuestra propia vida y quitándole el control de ella a los demás. Eso siempre nos regresa multiplicando diez veces, porque cuando de hecho manifestamos amor por nosotros mismos, le damos a nuestro Poder Superior, a otras personas y al universo, permiso para
enviarnos el amor que queremos y necesitamos.
Dejar de vivir nuestra vida para hacer que suceda alguna cosa no funciona. Lo único que provoca es hacernos sentir desgraciados, porque hemos dejado de vivir nuestra vida.

“Hoy me obligaré, si es necesario, a vivir mi propia vida. Actuaré conforme a mis mejores intereses, de una manera que refleje amor a mí mismo. Si le he dado poder o el control de mi vida a alguien que no sea yo mismo, y a alguien además que a un Poder Superior a mí lo recuperaré. Empezaré a actuar conforme a mis mejores intereses, aunque me parezca difícil hacerlo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Frase del Dia: 1 de Diciembre

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Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos. Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima. Mis decisiones tomarán en cuenta las responsabilidades que tengo para conmigo mismo.
Mis decisiones también tornarán en cuenta mis responsabilidades hacia otras personas: mi cónyuge, mis hijos, mis familiares. Examinaré y decidiré exactamente cuáles son estas responsabilidades mientras tomo mis decisiones. También tendré en cuenta los derechos de los que me rodean, el derecho de vivir sus vidas como ellos quieran. No tengo por qué imponerme sobre el derecho de los demás a cuidar de ellos mismos, y ellos tampoco tienen el derecho de imponerse por encima de mis derechos.
El cuidado de uno mismo es una actitud de respeto mutuo. Significa aprender a vivir nuestras vidas responsablemente. Significa permitir a los demás que vivan su vida como ellos elijan siempre y cuando no interfieran con nuestras decisiones de vivir como hemos elegido hacerlo. Cuidar de nosotros mismos no es tan egoísta como muchas personas asumen que es, pero tampoco es tan no egoísta como muchos codependientes creen.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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