Reflexión del Dia: 20 de Octubre

Con mucha frecuencia damos más de lo que recibimos, y luego nos sentimos utilizados y despreciados a causa de ello. Nos preguntamos por qué, mientras nosotros anticipamos las necesidades de otros, nadie se da cuenta de nuestras necesidades. Podemos deprimirnos seriamente como resultado de no tener satisfechas nuestras necesidades. Y empero, un buen cuidador se siente más seguro al dar; nos sentimos culpables e incómodos cuando otro nos da o cuando hacemos algo para satisfacernos. En ocasiones los codependientes podemos imbuimos tanto en nuestro papel de cuidadores que nos sentimos desanimados y rechazados cuando no podemos cuidar o rescatar a alguien, cuando alguien se niega a que se le “ayude”.
El peor aspecto de ser cuidadores es que nos tornamos víctimas y así nos quedamos. Creo que muchas conductas autodestructivas serias —el consumo abusivo de productos químicos, los trastornos en la manera de comer, los trastornos sexuales— se desarrollan a través de este papel de víctima. Siendo víctimas, atraemos a los perpetradores. Creemos que necesitamos a alguien que nos cuide, porque nos sentimos desamparados. Algún cuidador por fin nos presentará a una persona o a alguna institución para que nos cuide mental, física, financiera o emocionalmente.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 20 de Octubre… Hay libertad en soltarse

Algunas veces ganamos libertad no solo dejándonos ir a nosotros mismos, sino también ayudando a alguien más a dejarnos ir.
Un niño recorre una esquina en su pequeña bicicleta púrpura, una rueda de entrenamiento haciendo ruido en la acera y la otra en lo alto. Su padre la llama y le dice que hoy es especial. ¡Hoy, finalmente ha superado esas ruedas de entrenamiento y aprenderá a andar en bicicleta como los niños grandes! Las lágrimas siguen las felices noticias.
“Pero, ¿y si me caigo? O no puedo equilibrar? ¡No estoy lista!”, Se queja.
Finalmente, después de muchas garantías de que él estará justo a su lado, ella le permite a su papá quitar las ruedas.
Al principio él se aferra fuertemente a la bicicleta, y ella se sienta allí congelada, incapaz de pedalear, agarrando rígidamente el manubrio.
“Relájate”, dice. “Está bien. Estoy aquí a tu lado”.
Ella se relaja entonces ella comienza a pedalear. Papá libera su agarre ligeramente. La deja ir y corre a su lado. Ella mira y se ríe. “Papa, no lo dejes ir! ¡Me caeré! ”Y entonces, lo inevitable sucede; ella se cae”.
Pero ella se levanta. Él se mantiene de nuevo. Y otra vez. Y otra vez. Hasta casi la hora de la cena, papa corre al lado, suelta la bicicleta, disminuye la marcha y mira a su pequeña niña alejarse sobre dos ruedas.
¿Hay algo o alguien en tu vida que necesites soltar para crecer? ¿Hay alguien a quien necesites que te ayude a soltarte? A veces es tentador mantener a las personas dependientes de nosotros. Nos hace sentir necesitados y poderosos. Nos hace sentir bien. Pero puedes estar frenándolos y reteniéndolos.
Adelante. Es la hora. Quita las ruedas de entrenamiento. Ayúdales a cabalgar hacia el atardecer. Libérate y Liberalos.

“Dios, ayúdame a resistir la tentación de mantener a las personas dependientes de mí. Dame el coraje para ayudar a otras personas a dejarme ir”.

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 19 de Octubre

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto?
¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo?
Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 19 de Octubre … Nuestros puntos buenos

¿Qué es un Codependiente? La respuesta es fácil. Son algunas de las personas más amorosas, más solícitas que conozco. (Más Allá de la Codependencia).

No necesitamos limitar un inventario acerca de nosotros mismos a lo negativo. Concentrarnos sólo en lo malo es un asunto medular de nuestra codependencia.
Honestamente, sin miedo, pregúntate: “¿Que tengo de bueno? ¿Cuales son mis puntos buenos? “¿Soy una persona amorosa, solicita, cariñosa?”. Podemos haber descuidado el amarnos a nosotros mismos en el proceso de cuidar a los demás, pero ser cariñoso es una cualidad.
“¿Hay algo que haga particularmente bien?” “¿Tengo una fe solida?” ¿Soy bueno como parte de un equipo o como líder?” “¿Tengo un modo especial con las palabras o con las emociones?”
“¿Tengo sentido del humor?” “¿Alegro a la gente?” “¿Soy bueno para consolar a los demás?” “¿Tengo la habilidad de sacar algo bueno prácticamente de la nada?” “¿Veo lo mejor en la gente?”

Estas son cualidades del carácter. Podremos habernos ido al extremo con ellas, pero eso está bien. Ahora estamos en camino de encontrar el equilibrio.
La recuperación no es eliminar nuestra personalidad. La recuperación tiene por objeto cambiar, aceptar, trabajar o transformar nuestros aspectos negativos y construir sobre los positivos. Todos tenemos cualidades; lo único que necesitamos es concentrarnos en ellas, darles poder y extraerlas de nuestro interior.
Los codependientes son de las personas más amorosas, más solícitas que hay. Ahora, estamos aprendiendo a darnos a nosotros mismos algo de esa preocupación y de ese cariño.

“Hoy me concentraré en lo que tengo de bueno. Me daré a mí mismo algo del cariño que le he dado al mundo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditacion 18 de Octubre … Tiremos el libro de reglas

Muchos de nosotros sentimos que necesitamos un libro de reglas, un microscopio y una garantía para poder vivir.Nos sentimos inseguros, asustados. Queremos la seguridad de saber lo que va a suceder y cómo debemos actuar. ¡No confiamos en nosotros mismos ni en la vida. No confiamos en el Plan. Queremos tener el control!

“He cometido terribles errores en las elecciones que he hecho, errores que casi han destruido mi vida. La vida verdaderamente me ha provocado shock. ¿Cómo puedo confiar en mí mismo? ¿Cómo puedo confiar en la vida y en mis instintos después de lo que he sufrido?”, preguntó una mujer.
Es comprensible que nos dé miedo que nos aplasten de nuevo, tomando en cuenta la forma como éramos muchos de nosotros cuando tocamos fondo en nuestra codependencia. No tenemos por qué sentirnos temerosos. Podemos confiar en nuestro yo, en nuestro sendero y en nuestros instintos.
Queremos evitar seguir cometiendo los mismos errores. No somos las mismas personas que éramos ayer o el año pasado. Hemos aprendido, hemos crecido, hemos cambiado. Hicimos lo que necesitábamos hacer entonces. Si cometimos un error, no podemos dejar que eso nos impida vivir y experimentar plenamente el hoy.
Hemos llegado al entendimiento de que necesitábamos nuestras experiencias -incluso nuestros errores- para llegar hasta donde estamos hoy. ¿Sabías que necesitábamos que nuestra vida se desarrollara exactamente como lo hizo para que nos encontráramos a nosotros mismos, a nuestro Poder Superior y esta nueva forma de vivir? ¿O una parte de nosotros aún sigue llamando un error a nuestro pasado?
Podemos dejar ir nuestro pasado y confiar ahora en nosotros mismos.
No tenemos por qué castigarnos a nosotros mismos con nuestro pasado.
No necesitamos un libro de reglas, un microscopio, una garantía. Lo único que necesitamos realmente es un espejo. Podemos mirar al espejo y decir: “Confío en ti. No importa qué suceda, puedes cuidarte a ti mismo. Y lo que suceda seguirá siendo bueno, mejor de lo que piensas.”

“Hoy dejaré de aferrarme a las dolorosas lecciones de mi pasado. Me abriré a las lecciones positivas que tienen para mí el hoy y el mañana. Confío en que ahora puedo cuidarme a mí mismo y lo haré. Confío en que el Plan es bueno, aunque no sepa cómo es”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 17 de Octubre … Los sentimientos y el sometimiento

El sometimiento es una experiencia altamente espiritual y personal.
El sometimiento no es algo que podamos hacer dentro de nuestra cabeza. No es algo que podamos obligar o controlar con la fuerza de voluntad. Es algo que experimentamos.
La aceptación o sometimiento,no es un paquete limpio. A menudo, es un paquete lleno de sentimientos difíciles:ira, indignación y tristeza, seguidos por la liberación y el alivio. A medida que nos sometemos, experimentamos nuestra frustración y nuestra ira hacia Dios, hacia otra gente, hacia nosotros y hacia la vida. Luego llegamos a la médula del dolor y la tristeza, del gran peso emocional interior que debe salir antes de que podamos sentirnos bien. Con frecuencia, estas emociones tienen conexión con la curación y se liberan a un nivel profundo.
El sometimiento es el que pone a trabajar las ruedas. Nuestro miedo y ansiedad respecto del futuro se liberan cuando nos sometemos.
Estábamos protegidos. Se nos guía. Se han planeado cosas buenas. Ahora mismo se está dando el siguiente paso. El sometimiento es el proceso que nos permite seguir adelante. Así es como nuestro Poder Superior nos lleva hacia delante.
Confía en lo correcta que es la programación del tiempo y en la liberad que está al otro extremo, mientras batallas humanamente a través de esta experiencia espiritual.

“Estaré abierto al proceso de sometimiento en mi vida. Me permitiré a mí mismo experimentar todas las emociones potentes y difíciles que deban ser liberadas”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 17 de Octubre

Lo que pensamos influye en cómo nos sentimos. A veces los patrones de pensamiento inadecuados, inapropiados o exagerados provocan nuestras emociones o hacen que estas permanezcan más de lo necesario. Si pensamos que algo es horrible, que nunca se mejorará, y que simplemente no debe de ser, nuestros sentimientos serán intensos. A esto le llamo pensar desastrosamente. Por eso es importante, luego de haber sentido nuestras emociones, examinar nuestro pensamiento. Que lo saquemos a la luz. Si es inadecuado, entonces ya sabemos qué tenemos que hacer pan resolver nuestro problema, ¿no es así?
Hay ocasiones en que podemos necesitar discutir nuestros sentimientos y pensamientos con otras personas. No es sano vivir nuestra vida en aislamiento. Compartir nuestra parte emocional con otros produce acercamiento e intimidad. Y también el ser aceptados como somos por alguien nos ayuda a aceptarnos a nosotros mismos. Esta es siempre una experiencia maravillosa. A veces, podemos querer discutir las cosas con un amigo que simplemente nos escuche, mientras ventilamos nuestros asuntos y tratamos de averiguar que está sucediendo. Las cosas que nos guardamos dentro pueden crecer demasiado y volverse demasiado poderosas. Lanzarlas al aire hace que se reduzcan. Ganamos en perspectiva. También es divertido compartir los sentimientos placenteros: las alegrías, los éxitos, los “tiempos color de rosa”. Y si queremos tener una relación de intimidad con alguien, necesitamos discutir nuestros sentimientos persistentes con ella o con él. A esto se le llama honestidad emocional.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 16 de Octubre

Responder adecuadamente a nuestros sentimientos también significa que asumimos la responsabilidad de ellos. Los sentimientos de cada persona le pertenecen a ella. Nadie hace que otro sienta; nadie es responsable en último término por nuestros sentimientos excepto nosotros mismos, no importa qué tanto insistamos nosotros en que lo sean. La gente puede ayudarnos a sentir, pero no hace que sintamos. La gente tampoco puede cambiar tampoco puede cambiar la manera en que nos sentimos. Sólo nosotros podemos hacerlo. Más aún, no somos responsables por los sentimientos de nadie más, aunque somos responsables de elegir ser considerados con los sentimientos de los demás. La gente responsable elige hacer eso, en ocasiones. Sin embargo, muchos codependientes se extralimitan en ello. Necesitamos también tener
consideración con nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos son reacciones a las circunstancias de la vida. Así, la etiqueta social requiere que cuando discutimos un sentimiento con alguien, decimos “Siento esto y aquello cuando tú haces esto o aquello porque…” y no “Me haces sentir…” Sin embargo, podemos querer tomar otra decisión acerca de cómo manejar nuestros sentimientos.
Esto es verdad especialmente si reaccionamos consistentemente ante la conducta de alguien con una gran cantidad de dolor emocional, y que aun después de informarle acerca de este dolor a la persona, él o ella nos lo siguen causando. Quizá no necesites de tanta ayuda para sentir. Recuerda, los sentimientos son indicadores y motivadores. Observa los patrones en nuestros sentimientos. Nos dicen mucho acerca de nosotros y de nuestras relaciones.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).