Octubre 23… Pistas matutinas

Hay un importante mensaje para nosotros que es lo primero que se nos da en las mañanas.
A menudo, una vez que empezamos el día, quizá no nos escuchemos tan de cerca de nosotros mismos y a la vida como lo hacemos en esos callados momentos cuando acabamos de despertar.
Un momento ideal para escucharos a nosotros mismos es cuando estamos acostados tranquilamente, con nuestras defensas bajas y estamos abiertos y somos más vulnerables.
¿Cuál es el primer sentimiento que nos invade, el sentimiento que tal vez estamos tratando de evitar duramente el trajín del día?
¿Estamos enojados, frustrados, heridos o confundidos?
En eso es en lo que debemos concentrarnos y sobre todo lo que debemos trabajar.
Esa es la cuestión que necesitamos atender.
Cuando despiertas, ¿Cuál es la primera idea que cruza por tu mente? ¿Necesitas terminar un proyecto a tiempo? ¿Necesitas un día de esparcimiento? ¿Un día de descanso? ¿Te sientes enfermo y necesitas consentirte? ¿Estás en un estado de ánimo negativo? ¿Tienes un asunto que resolver con alguien?
¿Necesitas decirle algo a alguien? ¿Te está molestando algo? ¿Es algo particularmente bueno?
¿Se te ocurre alguna idea, algo que podrías obtener o algo que te haría sentir bien?

Cuando despiertas, ¿Cuál es el primer asunto que se te presenta? No tienes por qué tener miedo. No tienes por qué apurarte. Puedes quedarte quieto y escuchar, y luego aceptar el mensaje.
Podemos definir algunas de nuestras metas de recuperación para el día escuchando el mensaje matinal.

Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de resistirme al armónico flujo de la vida. Ayúdame a aprender a ir con la corriente y a aceptar la ayuda y el apoyo que Tú tienes para ofrecerme.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 19 de Octubre

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto?
¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo?
Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Octubre 19… Nuestros puntos buenos

¿Qué es un Codependiente? La respuesta es fácil. Son algunas de las personas más amorosas, más solícitas que conozco. (Más Allá de la Codependencia).

No necesitamos limitar un inventario acerca de nosotros mismos a lo negativo. Concentrarnos sólo en lo malo es un asunto medular de nuestra codependencia.
Honestamente, sin miedo, pregúntate: “¿Que tengo de bueno? ¿Cuales son mis puntos buenos? “¿Soy una persona amorosa, solicita, cariñosa?”. Podemos haber descuidado el amarnos a nosotros mismos en el proceso de cuidar a los demás, pero ser cariñoso es una cualidad.
“¿Hay algo que haga particularmente bien?” “¿Tengo una fe solida?” ¿Soy bueno como parte de un equipo o como líder?” “¿Tengo un modo especial con las palabras o con las emociones?”
“¿Tengo sentido del humor?” “¿Alegro a la gente?” “¿Soy bueno para consolar a los demás?” “¿Tengo la habilidad de sacar algo bueno prácticamente de la nada?” “¿Veo lo mejor en la gente?”

Estas son cualidades del carácter. Podremos habernos ido al extremo con ellas, pero eso está bien. Ahora estamos en camino de encontrar el equilibrio.
La recuperación no es eliminar nuestra personalidad. La recuperación tiene por objeto cambiar, aceptar, trabajar o transformar nuestros aspectos negativos y construir sobre los positivos. Todos tenemos cualidades; lo único que necesitamos es concentrarnos en ellas, darles poder y extraerlas de nuestro interior.
Los codependientes son de las personas más amorosas, más solícitas que hay. Ahora, estamos aprendiendo a darnos a nosotros mismos algo de esa preocupación y de ese cariño.

“Hoy me concentraré en lo que tengo de bueno. Me daré a mí mismo algo del cariño que le he dado al mundo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Octubre 18… Tiremos el libro de reglas

Muchos de nosotros sentimos que necesitamos un libro de reglas, un microscopio y una garantía para poder vivir.Nos sentimos inseguros, asustados. Queremos la seguridad de saber lo que va a suceder y cómo debemos actuar. ¡No confiamos en nosotros mismos ni en la vida. No confiamos en el Plan. Queremos tener el control!

“He cometido terribles errores en las elecciones que he hecho, errores que casi han destruido mi vida. La vida verdaderamente me ha provocado shock. ¿Cómo puedo confiar en mí mismo? ¿Cómo puedo confiar en la vida y en mis instintos después de lo que he sufrido?”, preguntó una mujer.
Es comprensible que nos dé miedo que nos aplasten de nuevo, tomando en cuenta la forma como éramos muchos de nosotros cuando tocamos fondo en nuestra codependencia. No tenemos por qué sentirnos temerosos. Podemos confiar en nuestro yo, en nuestro sendero y en nuestros instintos.
Queremos evitar seguir cometiendo los mismos errores. No somos las mismas personas que éramos ayer o el año pasado. Hemos aprendido, hemos crecido, hemos cambiado. Hicimos lo que necesitábamos hacer entonces. Si cometimos un error, no podemos dejar que eso nos impida vivir y experimentar plenamente el hoy.
Hemos llegado al entendimiento de que necesitábamos nuestras experiencias -incluso nuestros errores- para llegar hasta donde estamos hoy. ¿Sabías que necesitábamos que nuestra vida se desarrollara exactamente como lo hizo para que nos encontráramos a nosotros mismos, a nuestro Poder Superior y esta nueva forma de vivir? ¿O una parte de nosotros aún sigue llamando un error a nuestro pasado?
Podemos dejar ir nuestro pasado y confiar ahora en nosotros mismos.
No tenemos por qué castigarnos a nosotros mismos con nuestro pasado.
No necesitamos un libro de reglas, un microscopio, una garantía. Lo único que necesitamos realmente es un espejo. Podemos mirar al espejo y decir: “Confío en ti. No importa qué suceda, puedes cuidarte a ti mismo. Y lo que suceda seguirá siendo bueno, mejor de lo que piensas.”

“Hoy dejaré de aferrarme a las dolorosas lecciones de mi pasado. Me abriré a las lecciones positivas que tienen para mí el hoy y el mañana. Confío en que ahora puedo cuidarme a mí mismo y lo haré. Confío en que el Plan es bueno, aunque no sepa cómo es”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 16 de Octubre

Responder adecuadamente a nuestros sentimientos también significa que asumimos la responsabilidad de ellos. Los sentimientos de cada persona le pertenecen a ella. Nadie hace que otro sienta; nadie es responsable en último término por nuestros sentimientos excepto nosotros mismos, no importa qué tanto insistamos nosotros en que lo sean. La gente puede ayudarnos a sentir, pero no hace que sintamos. La gente tampoco puede cambiar tampoco puede cambiar la manera en que nos sentimos. Sólo nosotros podemos hacerlo. Más aún, no somos responsables por los sentimientos de nadie más, aunque somos responsables de elegir ser considerados con los sentimientos de los demás. La gente responsable elige hacer eso, en ocasiones. Sin embargo, muchos codependientes se extralimitan en ello. Necesitamos también tener
consideración con nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos son reacciones a las circunstancias de la vida. Así, la etiqueta social requiere que cuando discutimos un sentimiento con alguien, decimos “Siento esto y aquello cuando tú haces esto o aquello porque…” y no “Me haces sentir…” Sin embargo, podemos querer tomar otra decisión acerca de cómo manejar nuestros sentimientos.
Esto es verdad especialmente si reaccionamos consistentemente ante la conducta de alguien con una gran cantidad de dolor emocional, y que aun después de informarle acerca de este dolor a la persona, él o ella nos lo siguen causando. Quizá no necesites de tanta ayuda para sentir. Recuerda, los sentimientos son indicadores y motivadores. Observa los patrones en nuestros sentimientos. Nos dicen mucho acerca de nosotros y de nuestras relaciones.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Octubre 16… Seamos honestos con nosotros mismos

Nuestra relación con nosotros mismos es la relación más importante que necesitamos mantener. La calidad de esa relación determinará la calidad de nuestras otras relaciones.

Cuando podamos decirnos a nosotros mismos cómo nos sentimos y podamos aceptar nuestros sentimientos, podremos decírselo a los demás.
Cuando podamos aceptar lo que queremos y necesitamos, estaremos listos para que se satisfagan nuestros deseos y necesidades.
Cuando podamos aceptar lo que pensamos y en lo que creemos y lo que para nosotros es importante, podremos comunicárselo a los demás.
Cuando aprendamos a tomarnos en serio a nosotros mismos, los otros también lo harán.
Cuando aprendamos a reírnos acerca de nosotros mismos, estaremos listos para reír con los demás.
Cuando hayamos aprendido a confiar en nosotros mismos, seremos dignos de confianza y estaremos listos para confiar.
Cuando podamos sentir gratitud por lo que somos, habremos conseguido amarnos a nosotros mismos.
Cuando hayamos logrado ese amor propio y aceptado nuestros deseos y necesidades, estaremos listos para dar y recibir amor.
Cuando hayamos aprendido a pararnos sobre nuestros pies, estaremos listos para pararnos al lado del alguien.

“Hoy me concentraré en tener una buena relación conmigo mismo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Octubre 15… Deja ir el caos

¡Nada bueno resulta del desasosiego!

La inquietud, el miedo, la ira o la tristeza pueden motivarnos. A veces, estos sentimientos tienen la intención de obligarnos a la acción, pero nuestro mejor trabajo surge una vez que éstos han sido remplazados por la paz.
No terminaremos nuestra tarea más pronto, ni mejor, desempeñándola con una sensación de urgencia, miedo, ira o tristeza.
Deja ir la inquietud. Deja que la paz llene el hueco. No tenemos que renunciar a nuestro Poder, al poder personal que Dios nos ha dado –o a nuestra paz- para llevar a cabo el trabajo que se nos ha llamado a hacer hoy. Se nos dará todo el poder que necesitemos para hacer lo que tengamos que hacer, cuando sea el tiempo de hacerlo.
Deja que primero venga la paz. Después procede. La tarea se hará de manera natural y a tiempo.

“Hoy primero me pondré en paz y dejaré que mi trabajo y mi vida surjan de esa base”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).