Reflexión del Dia: 16 de Febrero

Muchos codependientes combinan sus tácticas, empleando una variedad de métodos. ¡Cualquier cosa que funcione! (O, para ser más exactos, esperando resultados de cualquier cosa que no funcione).
No importa cuáles sean las tácticas, las metas siguen siendo las mismas, Conducen a otras personas a hacer lo que tú quieres que hagan. Las llevan a comportarse como tú piensas que deben hacerlo. No las dejan actuar de modos que tú consideras incorrectos para ellas, pero que quizá intentarían, si no fuera por tu “ayuda”. Fuerzan los eventos de la vida para que se desarrollen y se desenreden de la manera y a la hora que tú has designado. No dejan que ocurra lo que ocurre, o lo que podría suceder. Nosotros hemos escrito la obra, y nos encargaremos de que los actores se comporten y de que las escenas se desarrollen exactamente como nosotros hemos decidido que debe ser. No importa que sigamos colándonos de la realidad. Si nos abocamos a la carga con suficiente insistencia, podremos (creemos) detener el flujo de la vida, transformar a la gente y cambiar las cosas a nuestro antojo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: 15 de Febrero

Los problemas que causa el APEGO son muchos. Sobreinvolucarnos de alguna manera puede mantenernos en un estado de caos; puede mantener a la gente que nos rodea en ese estado. Si concentramos toda nuestra energía en la gente y en los problemas, nos queda poco para dedicar el acto de vivir nuestra propia vida. Y ya hay bastante preocupación y responsabilidad en el ambiente. Si la tomamos toda nosotros, no queda nada para la gente que nos rodea. Esto nos hace trabajar en exceso a nosotros y quitarles bastante trabajo de encima a los demás. Y aún más, preocuparnos por la gente y por los problemas no funciona. No resuelve los problemas, no ayuda a los demás y no nos ayuda a nosotros mismos. ¡Es energía desperdiciada!

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Meditación 27 de Enero… Necesitamos de la gente

Podemos encontrar el equilibrio entre el necesitar demasiado de la gente y no permitirnos necesitar absolutamente a nadie.
Muchos de nosotros tenemos necesidades de dependencia del pasado que no han sido satisfechas. Aunque queremos que los demás satisfagan nuestro deseo de ser amados en forma incondicional, podemos haber elegido gente que no pueda, o no quiera, ser un apoyo para nosotros. Algunos de nosotros estamos tan necesitados emocionalmente por el hecho de no haber sido amados, que ahuyentamos a la gente al hacerles ver que la necesitamos demasiado.
Otros nos vamos al extremo opuesto. Podemos habernos acostumbrado a que la gente no nos apoye, de modo que la evitamos. Luchamos contra nuestros sentimientos de necesidad de los demás volviéndonos demasiado independientes, no permitiéndonos ya necesitar a nadie. Algunos de nosotros no dejamos que la gente nos apoye.
Sea como sea, estamos dejando inconcluso un asunto importante. Nos merecemos otra cosa mejor. Cuando cambiemos, nuestras circunstancias cambiarán.
Si estamos demasiado necesitados de los demás, respondemos aceptando esa parte necesitada que tenemos. Nos dejamos curar el dolor de necesidades pasadas que no se satisficieron. Dejamos de decirnos a nosotros mismos que no somos dignos de amor porque no nos han amado de la manera como queríamos y necesitábamos.
Si hemos cerrado la parte de nosotros que tiene necesidad de la gente, nos disponemos a abrirnos, a ser vulnerables, a permitir que nos amen. Nos permitimos tener necesidades.
Tendremos el amor que deseamos y que necesitamos cuando empecemos a creer que somos dignos de ser amados, y cuando permitamos que esto ocurra.

“Hoy luchare por lograr el equilibrio entre el necesitar demasiado a los demás y el no permitirme necesitar a la gente. Me permitiré recibir el amor que se me ofrece”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 29 de Diciembre… Dejando ir lo que queremos

Para aquellos de nosotros que hemos sobrevivido controlando y entregándonos, dejarlo ir puede no ser fácil. (MÁS ALLÁ DE LA CODEPENDENCIA).

En la recuperación, aprendemos que es importante identificar lo que queremos y necesitamos. ¿Dónde nos deja este concepto? Con un paquete grande pero claramente identificado de deseos y necesidades actualmente no satisfechas. Nos hemos arriesgado para dejar de negar y para comenzar a aceptar lo que queremos y necesitamos. El problema es que la necesidad o necesidad se cuelga allí, no se cumple.
Esto puede ser un lugar frustrante, doloroso, molesto y, a veces, obsesivo.
Después de identificar nuestras necesidades, hay un siguiente paso para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Este paso es una de las ironías espirituales de la recuperación. El siguiente paso es dejar de lado nuestros deseos y necesidades después de que hayamos tomado medidas meticulosas para identificarlos.
Los dejamos ir, los abandonamos, en un nivel mental, emocional, espiritual y físico. A veces, esto significa que debemos rendirnos. No siempre es fácil llegar a este lugar, pero generalmente es a donde tenemos que ir.
Cuántas veces he negado un deseo o una necesidad, luego repasé los pasos para identificar mis necesidades, solo para sentirme molesto, frustrado y desafiado porque no tengo lo que quiero y no sé cómo obtenerlo. Si luego me embarco en un plan para controlar o influir para lograr que se satisfaga esa necesidad o necesidad, generalmente empeoraré las cosas. Buscar, intentar controlar el proceso, no funciona. Debo, lo he aprendido para mi consternación, dejarlo ir.
Algunas veces, incluso tengo que ir al punto de decir: “No lo quiero”. Me doy cuenta de que es importante para mí, pero no puedo controlar eso en mi vida. Ahora, ya no me importa si lo tengo o no. De hecho, voy a ser absolutamente feliz sin eso y sin ninguna esperanza de obtenerlo, porque la esperanza de obtenerlo me vuelve loco: mientras más espero y trato de obtenerlo, más frustrado me siento porque estoy no lo entiendo “.
No sé por qué el proceso funciona de esta manera.
Solo sé que así es como funciona el proceso para mí. No he encontrado forma de evitar el concepto de dejar ir.
A menudo podemos tener lo que realmente queremos y necesitamos, o algo mejor. Dejar ir es parte de lo que hacemos para conseguirlo.

“Hoy, me esforzaré por soltar esos deseos y necesidades que me están causando frustración. Los ingresaré en mi lista de objetivos, luego lucharé por dejarlos ir. Confiaré en Dios para que me traiga los deseos de mi corazón, en el tiempo de Dios y en el camino de Dios.”

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós- Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 9 de Diciembre

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“Creo que mucho de lo que llamo codependencia en mi vida resulta de sentirme asustada, atrapada y atorada porque no sé cuidar de mí misma dentro de una relación”.
Cuando amamos a otro demasiado, cuando desesperadamente queremos y necesitamos lo que ellos tienen -llámese aceptación, aprobación, amor o amistad- quizá renunciemos a nuestra capacidad de cuidar de nosotros mismos cuando estamos con ellos, por miedo a no recibir lo que necesitamos. Quizá tengamos la esperanza de lograr controlar todo con base en fuerza de voluntad, para estar por fin a salvo y alcanzar lo que necesitamos.
¡No lo lograremos!
Estas ideas son ilusiones. No somos defectuosos. La mayoría de nosotros sencillamente hemos estado repitiendo lo que aprendimos, a veces a muy temprana edad: protegiéndonos mediante el intento de controlar a otros o permitiendo que otros nos controlen. Nos convertimos en adultos cuidadores y controladores que han perdido contacto con una meta real y apropiada: amar y aceptarnos a nosotros mismos y confiar en el proceso de la vida y en la bondad. Crecimos con comportamientos codependientes.
Quizá sea normal desear controlar a la gente y los eventos para minimizar nuestras pérdidas, pero no es sano. No es bueno para nosotros mismos; no es bueno para otros.
Quizá estemos tan desconectados con nosotros mismos que apenas nos damos cuenta, hasta que la vida se derrumba a nuestro alrededor y nuestra vida se vuelve ingobernable.
El Primer Paso nos da permiso de dejar de controlar y cuidar a los demás, y comenzar a cuidar de nosotros mismo. El tipo de cuidado que acompaña la recuperación y a estos Pasos es más tranquilo y suave, más amoroso, más liberador y más enfocado a atender a nuestras propias responsabilidades. Es curativo y rejuvenecedor; es un cuidado de sí mismo que renueva, que tiene espacio para los sentimientos propios, las necesidades, los deseos, las metas, los planes y la vida de uno mismo, una vida con sentido y propósito, feliz y útil.

(Melody Beattie de su Guía de Doce Pasos).

Reflexión del Dia: 8 de Diciembre

PRIMER PASO: “ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE LA VIDA DE LOS DEMÁS Y QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES”. (Primer Paso de CoDA).

La ingobernabilidad puede entrar en nuestra recuperación sin importar cuánto tiempo llevamos. Sucede cada vez que tratamos de controlar algo que no podemos controlar. Sucede cuando dejamos que el miedo y el pánico nos dominen. Sucede cuando permitimos que las expectativas, demandas, agendas, problemas o adicciones de otros nos controlen.
Sucede cuando hacemos caso omiso de nuestra responsabilidad de cuidar de nosotros mismos con amor.
Sucede cuando tratamos de ejercer poder donde carecemos de ello, y luego seguimos obsesionados con ejercerlo aunque vemos que no funciona. Cuando intentamos ejercer poder donde no lo tenemos, sacrificamos el verdadero poder que tenemos. Nuestro verdadero poder está en pensar, sentir, tomar decisiones y vivir nuestra propia vida, y cuidar de nosotros mismos.

La ingobernabilidad entra cuando dejamos de ejercer nuestro verdadero poder, y comenzamos a creer que no tenemos opciones acerca de cómo queremos actuar independientemente de lo que haga o no haga la otra persona.
Quizá la relación más afectada por nuestros intentos de controlar o cambiar lo que no podemos controlar o cambiar, es nuestra relación con nosotros mismos. Padecemos frustración, confusión y, con frecuencia, un alto grado de negatividad, autodesprecio, represión y depresión. Dejamos de querernos y de cuidar de nosotros mismos cuando hemos tratado de cuidar de otros demasiado o en formas que no son sanas para ellos, para nosotros o para la relación.
Puede ser que hayamos desarrollado un patrón de vida de autoabandono. De ser así, ahora podemos aprender cómo cuidar de nosotros mismos de una manera amorosa y sana, que alimente nuestra alma y haga que la vida valga la pena.
Muchos de nosotros elaboramos nuevas definiciones de la ingobernabilidad después de estar un tiempo en recuperación, porque comenzamos a esperar más de nuestra vida.

Cuando pierdo mi paz y mi serenidad, cuando me siento excesivamente miedosa, aterrada, culpable o avergonzada, entonces considero que mi vida se ha vuelto ingobernable. Cuando dejo de manejar mis propios sentimientos, cuando dejo de cuidar y darme a mí misma, cuando ya no me escucho, cuando me dejo envolver en intentos de controlar eventos y personas, entonces considero que mi vida se ha vuelto ingobernable. La solución es volver al Primer Paso.
Mucho de lo que llamamos codependencia es sencillamente nuestros intentos por evitar, negar o desviar el dolor.
Al dar este Primer Paso, me alisto a enfrentar y sentir mi dolor. Tengo que tenerme paciencia y tener paciencia con otros mientras transito de la negación hacia la aceptación que este Paso genera.

(Melody Beattie de su Guia de los Doce Pasos).

Reflexión del Dia: 7 de Diciembre

PRIMER PASO: “ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE LA VIDA DE LOS DEMÁS Y QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES”. (Primer Paso de CoDA).

Nuestra codependencia y nuestra ingobernabilidad no siempre tienen que ver con un adicto o un alcohólico. Muchos descubrimos que nuestros intentos por controlar el comportamiento ajeno pueden extenderse más allá del control de su adicción. Muchos nos dejamos enredar en formas encubiertas y sutiles de controlar a otras personas, controlar lo que piensan, sienten y cómo y cuándo deben cambiar.
Muchos nos encontramos intentando controlar a otros después de haber comenzado nuestra recuperación. Yo he llegado a reconocer que mi necesidad de controlar o de cuidar de otro es instintiva. Es mi primera reacción ante los demás. Ya no es tan obvio como antes, pero sigue estando ahí.
Podemos tratar de controlar a nuestros seres queridos, a las personas con quienes trabajamos, a las personas que trabajan para nosotros, amigos, enemigos, parientes, hijos, vecinos y aun extraños.
Pero controlar y sobre-cuidar no funciona. La codependencia no funciona. Nos hace sentirnos locos. Nos hace sentir que las personas y las circunstancias nos enloquecen. Nuestras vidas se vuelven ingobernables. Controlar y sobre-cuidar crean ingobernabilidad. Y no podemos ver claramente qué está pasando mientras está pasando. Es como estar en una niebla.
Esta ingobernabilidad puede ser externa, interna o ambas. Puede que nos enredemos tanto en las vidas y los asuntos de otros que perdamos el control de los asuntos externos de nuestra propia vida. La ingobernabilidad puede entrar sigilosamente a nuestras relaciones, a nuestra espiritualidad, salud, empleo, diversiones (si las tenemos), vida familiar, actividades comunitarias o finanzas.
Nuestros asuntos internos, nuestros sentimientos, pensamientos y reacciones a otros y a nosotros mismos, pueden volverse ingobernables.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

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