Febrero 1… Paso Dos

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Llegamos al convencimiento de que un Poder Superior podría devolvernos al sano juicio. (Paso Dos de Al-Anón).

Legamos a crecer en una vida mejor a través del enorme regalo de otras personas de escucharlas, de observarlas, de ver cómo funciona en sus vidas el regalo de la recuperación.
Hay un Poder Superior a nosotros mismos. Hay una verdadera esperanza de que ahora las cosas serán diferentes y mejores para nosotros y para nuestra vida.
No estamos dentro de un programa de “hágalo usted mismo” . No tenemos que hacer uso de nuestra fuerza de voluntad para cambiar. No tenemos que forzar a que ocurra nuestra recuperación. No tenemos que obligarnos a salir del estado en que nos encontramos, ya que creemos que hay un Poder que es Superior a nosotros mismos y que este poder es el que obrará en nuestra vida. Este poder hará por nosotros lo que nuestros mayores y más diligentes esfuerzos no pueden conseguir.
Nuestro Poder Superior nos restaurará a una vida sana y beneficiosa. Lo único que hacemos nosotros es creer en él. Mira. Observa. Ve a la gente que te rodea. Ve cómo se ha curado. Y luego, descubre tu propia fe. Tu propia creencia, tu propia curación.

“Hoy, a pesar de mis circunstancias, creeré hasta donde soy capaz que un Poder Superior a mí mismo puede restaurarme a una forma sana de vivir en paz, y que así lo hará. Luego, me relajaré y permitiré que Él lo haga”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Enero 29… Asiste a las reuniones

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Aún me sorprende, después de haber estado años en recuperación, lo fácil que me resulta convencerme a mí mismo de no asistir a las reuniones. También me sigue sorprendiendo lo bien que me siento cando sí voy. (Anónimo).
No tenemos por qué quedarnos atascados en nuestra aflicción y malestar. Tenemos una alternativa inmediata que nos ayudará a sentirnos mejor: asistir a una reunión, a un grupo de apoyo de Doce Pasos. ¿Por qué resistirnos a lo que puede ayudarnos a sentirnos mejor? ¿Por qué quedarnos con nuestra obsesión o depresión cuando asistir a una reunión -aunque ésta sea una reunión adicional- nos ayudará a sentirnos mejor? ¿Acaso estamos demasiado ocupados?Cada semana tiene 168 horas. Destinar una o dos horas a una reunión puede maximizar nuestro potencial para las
otras 166. Si nos quedamos en nuestro “rollo codependiente” , fácilmente nos podemos pasar la mayoría
de nuestras horas de vigilia obsesionados, quedándonos sentados sin hacer nada, echados en la cama sintiéndonos deprimidos, o satisfaciendo las necesidades de otra gente. No dedicar esas dos horas a asistir a una reunión puede hacer que desperdiciemos las otras horas que nos quedan.
¿Demasiado cansado?
No hay nada tan revigorizante como volver a tomar el paso. Asistir a una reunión puede lograr que lo retomemos.

“Hoy me acordaré de asistir a las reuniones de ayuda”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Enero 25… El Paso Uno

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Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables. (Paso Uno de Al-Anón).
Para los codependientes en recuperación, hay muchas versiones diferentes del Paso Uno. Algunos de nosotros admitimos la impotencia ante el alcohol o ante el alcoholismo de otra persona. Otros admitimos la impotencia ante la gente; otros más ante el impacto de haber crecido dentro de una familia de alcohólicos.
Una de las palabras más significativas del Primer Paso es la palabra admitimos, así, en plural . Nos hemos reunido porque tenemos un problema en común, y al reunirnos, encontramos una solución común.
Al ser miembros de algún programa de Doce Pasos, muchos de nosotros descubrimos que, aunque nos hayamos sentido solos en nuestro dolor, otros han experimentado un sufrimiento similar. Y ahora muchos se están uniendo en una recuperación similar.
Admitimos, ¿quiénes? nosotros. Una parte importante de la recuperación. Una experiencia compartida. Una fuerza que se comparte, que es más fuerte porque se comparte. Una esperanza compartida, de una vida y relaciones mejores.

“Hoy estaré agradecido por toda esa gente alrededor del mundo que se llama así misma “codependiente en recuperación”. Me ayuda saber que cada vez que uno de nosotros dan un paso hacia adelante, empuja al grupo entero hacia adelante”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 13… Dar

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No tengas miedo de dar.
Durante un rato, quizá necesitemos abstenernos de dar mientras aprendemos a discernir la diferencia entre dar sanamente y cuidar en exceso, lo cual nos deja sintiéndonos victimados y a los otros, resentidos.
Esto es temporal.
Para estar sanos, para hacer la parte que nos toca en esta forma espiritual de vida, para ser parte del infinito ciclo del universo, guiado por nuestro Creador, necesitamos dar y recibir. Ambas partes son importantes.
¿Qué es dar sanamente?
Es una conducta bien definida que cada uno de nosotros debe tratar de entender. Es dar de manera que nos sintamos bien y que no nos deje con la sensación de haber sido victimados.
Es dar de manera que tanto el que da como el que recibe queden con la estima en alto.
Es dar basándose en el deseo de hacer en vez de dar a partir de un sentimiento de culpa, de lástima, de vergüenza o de obligación.
Es dar sin condiciones. O es dar basándose en un trato limpio, directo.
Ya sea que se trate de dar nuestro tiempo, esfuerzo, energía, consuelo, cariño, dinero o de darnos nosotros mismos, es un dar que podemos permitirnos.
Dar es parte de la cadena del dar y recibir. Podemos aprender a dar sanamente; podemos aprender a dar con amor. Necesitamos mirar bien cómo damos, para asegurarnos de no cruzar la línea de lo que ya es cuidar excesivamente a los demás. Pero necesitamos aprender a dar de manera que nos funcione a nosotros y que le funcione a los demás.

“Hoy, Dios mío, guíame en mi forma de dar. Ayúdame a darles sanamente a los demás. Ayúdame a dar lo que sienta correcto, lo que sienta bien, lo que sienta limpio y lo que esté dentro de mi capacidad”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 10… Démonos poder

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Tú puedes pensar. Puedes tomar buenas decisiones. Puedes tomar alternativas adecuadas para ti.

Sí, todos cometemos errores de vez en cuando. Pero nosotros no somos errores.
Podemos tomar una nueva decisión que tome en cuenta una nueva información.
Podemos cambiar de manera de pensar de vez en cuando. Ese también es nuestro derecho.
No tenemos que ser intelectuales para tomar buenas alternativas. En la recuperación, cada uno de nosotros tenemos a nuestra disposición un regalo y una meta. El regalo se llama sabiduría.
La demás gente puede pensar también. Y eso significa que ya no nos tenemos que seguir sintiendo responsables de las decisiones de otra gente.
Eso también significa que nosotros somos responsables de lo que escogemos.
Podemos acudir a los demás para que nos retroalimenten. Podemos pedirles información. Podemos tomar en cuenta sus opiniones. Pero es nuestra labor tomar nuestras propias decisiones. Tenemos el placer y el derecho de tener nuestras propias opiniones.
Cada uno de nosotros es libre de aprovechar y de disfrutar el tesoro de nuestra propia mente, intelecto y sabiduría.

“Hoy guardaré como un tesoro el regalo de mi mente. Yo pensaré solo, decidiré mis propias alternativas y valoraré mis opiniones. Estaré abierto a lo que piensan los demás, pero asumiré la responsabilidad de mí mismo. Pediré ser guiado por la Divina Sabiduría y confiaré en que lo estoy siendo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 9… Pidamos ayuda

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Está bien pedir ayuda.

Una de las cosas más absurdas que nos hacemos a nosotros mismos es no pedir la ayuda que necesitamos de un amigo, de un miembro de la familia, de nuestro Poder Superior o de la fuente adecuada.
No tenemos por qué batallar solos con sentimientos y problemas. Podemos pedir la ayuda de nuestro Poder Superior y pedirle apoyo y aliento a nuestros amigos.
Ya sea que lo que necesitemos sea información, aliento, una mano, una palabra, un abrazo, alguien que nos escuche o un empujón, podemos pedirlo. Podemos pedirle a la gente lo que necesitemos de ella. Podemos pedirle a Dios lo que necesitemos de El.
Es autodestructivo no pedir la ayuda que necesitamos. Nos mantiene atorados. Si lo pedimos durante el tiempo y con la energía suficiente, si dirigimos nuestra petición a la fuente adecuada, tendremos la ayuda que necesitamos.
Hay una diferencia entre pedirle a alguien que nos respete y pedirle a alguien en forma directa la ayuda que necesitamos de él o de ella. Podemos ir al grano y dejar que los otros elijan si nos ayudan o no. Si la respuesta es no, podemos lidiar con eso.
Es autodestructivo insinuar, lamentarnos, manipular u obligar a la gente a que nos ayude. Es molesto acudir a la gente en plan de victimas y esperar que ellos nos rescaten. Es sano pedir ayuda cuando lo que necesitamos es ayuda.
“Mi problema es la vergüenza”, dijo una mujer. “Quería pedir ayuda para lidiar con esto, pero me daba demasiada vergüenza. ¿No es una locura?.
Nosotros que estamos ávidos de ayudar a los demás podemos aprender a permitirnos a nosotros mismos recibir ayuda. Podemos aprender a hacer tratos limpios acerca de pedir y recibir la ayuda que necesitamos.

“Hoy pediré ayuda si la necesito, de la gente y de mi Poder Superior. No seré una victima, esperando impotente a que me rescaten. Mi petición de ayuda la haré especifica y al grano y le daré espacio a la persona para que elija si me quiere ayudar o no. Ya no seguiré siendo un mártir rehusándome a recibir la ayuda que merezco en la vida, la ayuda que hace la vida más fácil. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de hacerlo todo solo. Ayúdame a usar el vasto universo de recursos que tengo a mi disposición”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 8… Valoremos nuestras necesidades

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Cuando no pedimos lo que queremos y necesitamos, nos menospreciamos a nosotros mismos. Merecemos algo mejor.
Quizá los demás nos enseñaron que no era educado o apropiado que habláramos por nosotros mismos. La verdad es que, si no lo hacemos, nuestros deseos y necesidades insatisfechos en último término vendrán a rondar nuestras relaciones. Podemos terminar sintiéndonos enojados o frustrados, o podemos empezar a castigar a alguien más por no averiguar lo que necesitamos. Podemos terminar la relación porque no satisface nuestras necesidades.
La intimidad y la cercanía solamente son posibles en una relación donde ambas personas pueden decir lo que quieren y lo que necesitan. Una intimidad sostenida así lo exige.
A veces podemos tener que exigir incluso lo que queremos. A eso se le llama fijar un límite. No hacemos esto para controlar a otra persona, sino para ganar el control de nuestra vida.
Nuestra actitud hacia nuestras necesidades también es importante. Debemos valorarlas y tomarlas en serio si esperamos que los demás nos tomen en serio. Cuando empecemos a darle valor e importancia a nuestras necesidades, veremos un cambio notable. Empezarán a satisfacerse nuestros deseos y necesidades.

“Hoy respetaré los deseos y necesidades míos y de los demás. Me diré a mí mismo, a los demás y a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. También escucharé lo que ellos quieren y necesitan”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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