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Meditación 15 de Febrero… Control

A veces, el día gris nos da miedo. Esos son los días en que regresan los viejos sentimientos. Podemos sentirnos necesitados, asustados, avergonzados, incapaces de cuidar de nosotros mismos.
Cuando esto sucede, es difícil confiar en nosotros mismos, en los demás, en la bondad de la vida y en las buenas intenciones de nuestro Poder Superior. Los problemas nos parecen agobiantes. El pasado parece carecer de sentido; el futuro, desierto. Nos sentimos seguros de que las cosas que queremos en la vida nunca sucederán.
En esos momentos, quizá nos convenzamos de que las cosas y las personas de fuera tienen la llave de nuestra felicidad. Ahí es cuando quizá tratemos de controlar a la gente y a las situaciones para enmascarar nuestro dolor. Cuando te vengan estas “loqueras codependientes”, los otros a menudo empiecen a reaccionar negativamente a nuestro afán de controlar.
Cuando estemos en un estado frenético, buscando la felicidad fuera de nosotros mismos y buscando que los demás nos den paz y estabilidad, recordemos esto:
Aunque pudiéramos controlar a las personas y a las cosas, aunque obtuviéramos lo que queríamos, seguiríamos siendo nosotros mismos. Nuestro estado emocional seguiría siendo un torbellino.
La gente y las cosas no nos quitan el dolor ni nos curan. En la recuperación aprendemos que ésa es labor nuestra y que podemos llevarla a cabo usando nuestros recursos, nosotros mismos, nuestro Poder Superior, nuestros sistemas de apoyo y nuestro programa de recuperación.
Con frecuencia cuando ya estamos en paz, confiados, y hemos aceptado las cosas, nos vienen lo que queríamos, con naturalidad y soltura. El sol empieza a brillar de nuevo. ¿No es divertido, y no es verdad, cómo en realidad todo cambio comienza con nosotros?

“Hoy puedo dejar ir las cosas, las personas y mi necesidad de control. Puedo manejar mis sentimientos. Puedo llegar a sentirme en paz. Puedo alcanzar la calma. Puedo volver al camino y encontrar la verdadera llave de la felicidad: yo mismo. Recordaré que un día gris es simplemente eso, un día gris”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Meditación 15 de Noviembre… Honra tus Emociones

Dentro de mí hay una rueda, que pasa constantemente de la tristeza a la alegría, de la exaltación a la depresión, de la felicidad a la melancolía. Al igual que las flores, la plena floración de alegría se desvanecerá y marchitará en desaliento, pero recordaré que como la flor muerta de hoy lleva la semilla de la flor del mañana, también la tristeza de hoy lleva la semilla de la alegría del mañana. (Og Mandino, el mejor vendedor del mundo).

Honra tus emociones; ellos son una parte importante de ti. Mantienen su conexión con el amor, la pasión, la alegría, la curación y la intuición.
No tener emociones nos convertiría en robots fríos. Las emociones son parte de la gloria de ser humano, y son nuestra conexión con nuestros corazones.
Respeta y atesora tu yo emocional. Aprende a apreciar tu variedad de emociones.

“Dios, ayúdame a convertirme en el ser humano apasionado y vibrante que tú me has creado para ser. Ayúdame a sentir todas mis emociones y abraza la gloria de estar vivo.”

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

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Meditación 14 de Noviembre: Dejar ir el miedo al abandono

“¿Dónde estás, Dios? ¿Dónde fuiste?”
Mucha gente se ha ido. Es posible que nos hayamos sentido tan solos. En medio de nuestras luchas y lecciones, podemos preguntarnos si Dios también se ha ido.
Hay días maravillosos cuando sentimos la protección y presencia de Dios, guiando y guiando cada paso y evento. Hay días grises y secos de esterilidad espiritual cuando nos preguntamos si algo en nuestra vida es guiado o planeado. Preguntándose si Dios sabe o le importa.
Busque tiempos tranquilos en los días grises. Fuerce la disciplina y la obediencia hasta que llegue la respuesta, porque lo hará.
“No me he ido niño. Estoy aquí, siempre. Descansa en mí, en confianza. Todo en tu vida está siendo guiado y planeado, cada detalle. Lo sé, y me importa. Las cosas se están resolviendo lo más rápido posible para su mayor bien. Confía y se agradecido. Estoy aquí. Pronto verás y sabrás”.

Hoy, recordaré que Dios no me ha abandonado. Puedo confiar en que Dios dirige, guía, dirige y planifica en el amor cada detalle de mi vida.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 12 de Noviembre

Hay momentos en los que simplemente no sabemos qué hacer o dónde ir, a continuación. A veces estos períodos son breves, a veces persistentes. Podemos pasar estos tiempos. Podemos confiar en nuestro programa y las disciplinas de recuperación. Podemos hacer frente al uso de nuestra Fe, otras personas y nuestros recursos.
Acepta la incertidumbre. No siempre tenemos que saber qué hacer o dónde ir después. No siempre tenemos una dirección clara. Negarse a aceptar la inacción y el limbo empeora las cosas.
Está bien estar temporalmente sin dirección. Diga “No sé”, y siéntase cómodo con eso. No tenemos que tratar de forzar la sabiduría, el conocimiento o la claridad cuando no hay ninguno.
La claridad vendrá. El siguiente paso se presentará. La indecisión, la inactividad y la falta de dirección no durarán para siempre.

(Melody Beattie).

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Septiembre 19… Disculpas

A veces actuamos de una manera que nos deja incómodos. Eso es humano. Por eso tenemos las palabras: “Lo siento”. Curan y cierran la brecha. Pero no tenemos por qué decir “lo siento” si no hemos hecho nada mal. Una sensación de vergüenza puede llevarnos a disculparnos de todo lo que hacemos, de cada palabra que decimos, por estar vivos y ser como somos.
No tenemos por qué pedir disculpas por cuidar de nosotros mismos, por manejar nuestros sentimientos, por fijar límites, por divertirnos o porque nos estamos curando.
No tenemos que cambiar nunca de rumbo, si éste es el que más nos conviene, pero a veces una disculpa general reconoce otros sentimientos y puede ser útil cuando no están claras las cosas en una relación. Podemos decir: “Siento mucho el pleito que tuvimos. Siento mucho que te haya lastimado con lo que tuve que hacer para cuidarme a mí mismo; no tenía la intención de que así fuera.”
Una vez que pedimos una disculpa, no tenemos que seguirla repitiendo. Si alguien quiere seguirnos sacando una disculpa por el mismo incidente, eso es asunto de esa persona y no tenemos porque dejarnos enganchar.
Podemos aprender a tomar seriamente nuestras disculpas y a no darlas cuando no sean validas. Cuando nos sintamos bien con nosotros mismos, sabremos cuando es momento de decir que lo sentimos y cuando no.

“Hoy tratare de ser claro y sano en mis disculpas, asumiendo responsabilidad por mis acciones y por las de nadie mas. Dios mio, ayúdame a averiguar de que es de lo que necesito disculparme y que no es responsabilidad mía”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Septiembre 12… La curación

Debemos aprender a no impacientarnos con el lento proceso curativo del tiempo. Debemos disciplinarnos a nosotros mismos para reconocer que hay que seguir muchos pasos en el camino que va de la pena a la renovada serenidad. Debemos anticipar estas etapas en nuestra convalecencia emocional: insoportable dolor, pena punzante, días vacíos, resistencia al consuelo, desinterés por la vida, que gradualmente van cediendo paso.. al nacimiento de un patrón de acción y de aceptación del irresistible desafío de la vida. (Joshua Loth Liebman).
La recuperación es un proceso. Es un proceso gradual, un proceso de curación y un proceso espiritual, un viaje más que un destino.
Así como la codependencia cobra vida propia y es progresiva, así progresa también la recuperación. Una cosa lleva a la otra y las cosas –al igual que nosotros- mejoran.
Podemos relajarnos, hacer nuestra parte y dejar que ocurra el resto.

“Hoy confiaré en este proceso y en este viaje que he emprendido”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Septiembre 2… Desapeguémonos de los hijos con amor

Una cosa es soltar a mi marido y dejar que él sufra las consecuencias. Pero ¿Cómo soltar a mis hijos? ¿No es diferente con los hijos? ¿No tenemos responsabilidades como padres? (Un miembro de Al-Anón).

Tenemos otras responsabilidades diferentes para con nuestros hijos y para con otros adultos. Somos económicamente responsables de nuestros hijos; somos responsables de satisfacerles sus necesidades físicas y materiales.
Necesitamos enseñarles a nuestros hijos a bastarse por sí mismos, desde cómo atarse los zapatos hasta cómo hacer planes sociales.
Necesitan nuestro amor y nuestra guía. Necesitan que se les haga respetar consistentemente los límites, una vez que los hemos establecido. Necesitan un ambiente de apoyo y cariño para crecer. Necesitan ayuda para aprender valores.
Pero nosotros no tenemos la responsabilidad de controlar a nuestros hijos. Contrariamente a la creencia popular, el controlar no funciona. Funciona la disciplina y el cariño si se les combina. La vergüenza y el sentimiento de culpa interfieren con el aprendizaje de nuestros hijos y con nuestro papel de padres. Necesitamos responderles a nuestros hijos de una manera responsable y hacerlos responsables de sus acciones de acuerdo con su edad. Sólo necesitamos hacer nuestro mejor esfuerzo.
Podemos dejar que nuestros hijos sigan su propio proceso de vida; nosotros podemos tener el nuestro y podemos cuidar de nosotros mismos durante ese proceso. Busquemos el equilibrio. Busquemos la sabiduría. No busquemos tener el control, sino adueñarnos de nuestro poder como personas que somos, como padres.

“Hoy Dios mío, ayúdame a encontrar un equilibrio adecuado de responsabilidad con mis hijos. Ayúdame a educarlos con cariño y disciplina en vez de aplicar el control”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).