Agosto 10… Deja ir la perfección

A medida que viajo a través de la recuperación, mas y mas aprendo que al aceptarme a mi mismo y a mis idiosincrasias -riéndome de mi forma de ser- me hace adelantar mucho mas que estarme fastidiando yo solo y tratando de ser perfecto. Quizá, en realidad, únicamente se trate de eso, de la autoaceptacion absolutamente amorosa, jubilosa que nutre. (Anónimo).

Deja de esperar la perfección de ti mismo y de quienes te rodean.
Nos hacemos una cosa terrible, enojosa a nosotros mismos y a los demás cuando esperamos la perfección. Provocamos una situación en la que los demás, incluyéndonos a nosotros mismos, no se sienten a gusto con nosotros. A veces, esperar la perfección pone a la gente tan tensa que ella y nosotros cometemos entonces más errores de lo normal por estar tan nerviosos y tan concentrados en los errores.
Eso no significa que permitimos conductas inadecuadas con el pretexto de que “nadie es perfecto”. Eso no significa que no tengamos límites y expectativas razonables de la gente y de nosotros mismos.
Pero nuestras expectativas deben ser razonables. Esperar la perfección no es razonable.
La gente comete errores. Cuanto menos ansiosa, intimidada y reprimida esté por las expectativas de ser perfecta, mejor se desempeñará.
Luchar por la excelencia, la pureza en la creatividad, un desempeño armonioso y lo mejor que podemos ofrecer son cosas que no ocurren en la atmósfera frustrante, negativa, provocadora de miedo que se da cuando se espera la perfección.
Ten límites y fíjalos. Ten expectativas razonables. Esfuérzate por dar lo mejor de ti mismo. Alienta a los demás a hacer lo mismo. Pero sabe que nosotros y los demás cometeremos errores. Sabe que nosotros y los demás tendremos experiencias de aprendizaje, cosas que superar.
A veces, nuestras fallas e imperfecciones determinan nuestra calidad de únicos, como sucede en una obra de arte. Saboréemoslas. Riámonos de ellas. Admitámoslas y admitámonos a nosotros mismos.
Alentemos a los demás y a nosotros mismos a hacer las cosas lo mejor que podamos. Amémonos y nutrámonos a nosotros mismos y a los demás por ser lo que somos. Y luego démonos cuenta de que no somos meramente humanos, que fuimos creados con la intención de ser humanos.

“Hoy, Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de ser perfecto, de insistir irracionalmente en que los otros sean perfectos. No usaré esto para tolerar el abuso ni el maltrato, sino para lograr tener expectativas adecuadas, equilibradas. Estoy creando una atmósfera sana de amor, de aceptación y de nutrimento a mi alrededor y en mi interior. Confío en que esta actitud hará que surja lo mejor de la gente y de mí”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 1 de Agosto

No estoy sugiriendo que todas nuestras relaciones íntimas se basen en inseguridades y dependencias. Ciertamente el poder del amor se sobrepone al sentido común, y quizá así es como debiera ser algunas veces. Desde luego, si amamos a una persona alcohólica y nos queremos quedar con él o con ella, debemos seguir amándola. Pero la fuerza que carga la inseguridad emocional también puede volverse mucho mayor que el poder de la razón o del amor. No estar centrados en nosotros mismos y no sentirnos emocionalmente seguros puede atraparnos. Podemos llegar a tener miedo de terminar relaciones que son mortíferas y destructivas.
Podemos llegar a permitir que la gente nos lastime y abuse de nosotros, y eso jamás está dentro de lo que nos conviene.
La gente que se siente atrapada busca escapar. Los codependientes que se sienten varados en una relación pueden empezar a planear un escape. Algunas veces nuestra ruta de escape es positiva, saludable.
Podemos comenzar a dar pasos para volvernos no-dependientes, emocional y económicamente. “Nodependencia” es un término que Penélope Russianoff utiliza en su libro para describir ese equilibrio deseable por medio del cual reconocemos y satisfacemos la necesidad sana y natural que tenemos de la gente y del amor, sin que dependamos de manera envolvente y dañina de tal necesidad.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: 29 de Julio

Podemos aprender a depender de nosotros mismos. Tal vez otra gente no haya estado allí cuando la hemos necesitado, pero nosotros podemos estar allí cuando nos necesitamos a nosotros mismos.
Dejemos de abandonarnos a nosotros mismos, nuestras necesidades, nuestros deseos, nuestros sentimientos, nuestras vidas, y todo lo que nos conforma. Haz el compromiso de siempre estar allí cuando te necesites tú mismo. Podemos confiar en nosotros mismos. Podemos manejar y contender con los eventos, los problemas y los sentimientos que la vida nos depara. Podemos confiar en nuestros sentimientos y en nuestros juicios. Podemos resolver nuestros problemas. Podemos, también, aprender a vivir con nuestros problemas no resueltos. Debemos confiar en la persona de la que estamos empezando a depender: uno mismo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: 28 de Julio

Creemos que necesitamos a alguien que nos cuide, porque nos sentimos desamparados. Algún cuidador por fin nos presentará a una persona o a alguna institución para que nos cuide mental, física, financiera o emocionalmente.
¿Por qué, se preguntarán, personas aparentemente razonables hacen este tipo de rescate? Por muchas razones. La mayoría de nosotros ni siquiera nos damos cuenta de lo que hacemos. Creemos en verdad que estamos ayudando. Algunos creemos que tenemos que rescatar. Hemos confundido nuestras ideas acerca de lo que es ayudar y de lo que no lo es. Muchos estamos convencidos de que el rescatar es una obra de caridad.
Incluso podemos llegar a considerar cruel y duro de corazón hacer algo con tanta sangre fría como permitir a una persona que maneje y afronte un sentimiento legítimo, sufra una consecuencia, se desilusione al escuchar un “no”, se le pida que responda a nuestras necesidades y deseos y que en lo general se le considere responsable de si mismo o de sí misma en este mundo. No importa que ellos ciertamente paguen un precio por nuestra “ayuda”, un precio que será tan duro o más severo aún que cualquier sentimiento que pudieran enfrentar.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Julio 27… Deja ir

Deja de tratar con insistencia de controlar las cosas. Nuestra labor no es controlar a la gente, los resultados de los sucesos, las circunstancias, la vida. Quizá en el pasado no pudimos confiar y dejar que las cosas sucedieran. Pero ahora podemos hacerlo. La manera como se está desenvolviendo la vida es buena.
Déjala que se desenvuelva.
Deja de empeñarte en hacer las cosas mejor, de ser mejor, de ser más. Ser como somos y hacer las cosas como las hacemos es suficientemente bueno para hoy.
Ser como éramos y hacer las cosas como las hacíamos fue bastante bueno ese día.
Aligerémonos. Dejemos ir. Dejemos de esforzarnos tanto.

“Hoy me dejaré ir. Dejaré de tratar de controlar todo. Dejaré de tratar de ser mejor y de hacerlo todo mejor, y simplemente me dejaré ser”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 25 de Julio

Muchos de nosotros esperamos y necesitamos tanto de la gente que nos conformamos con muy poco.
Podemos volver nos dependientes de personas con problemas, de alcohólicos y otras personas con problemas. Podemos volvernos dependientes de personas que no precisamente nos gustan ni amamos. A veces, necesitamos tanto de la gente que nos conformamos casi con quien sea. Podemos necesitar a gente que no satisface nuestras necesidades. De nuevo, podemos encontrarnos en situaciones en las cuales necesitamos que alguien esté ahí para apoyarnos, pero que la persona que hemos elegido no puede o no podrá hacerlo.
Es posible incluso llegar a convencernos a nosotros mismos de que no podemos vivir sin alguien y que nos marchitaremos y moriremos si esa persona no está dentro de nuestra vida. Si esa persona es un alcohólico o tiene serios problemas, podremos tolerar el abuso y la enfermedad para mantenerla dentro de nuestra vida, a modo de proteger nuestra fuente de seguridad emocional. Nuestra necesidad se hace tan grande que nos conformamos con demasiado poco. Nuestras expectativas caen por debajo de lo normal, por debajo de lo que deberíamos esperar de nuestras relaciones. Luego, nos quedamos atrapados, varados.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: 15 de Julio

Rescatamos porque tampoco sentimos que la gente esté bien. A veces con justificación, a veces sin ella, decidimos que otras personas sencillamente no pueden ser responsables de ellas mismas. Aunque esto parezca ser verdad, no lo es del todo. A menos que una persona tenga daño cerebral, un serio impedimento físico o sea un niño pequeño, esta persona puede ser responsable de sí misma.
A veces rescatamos porque resulta más fácil que manejar la incomodidad y la molestia de encarar los problemas irresueltos de otras personas. No hemos aprendido a decir “Qué pena que estés atravesando por ese problema, ¿qué necesitas de mí?”. En cambio, nos hemos acostumbrado a decir: “Mira, lo haré por ti”.
Algunos aprendimos a ser cuidadores cuando éramos niños. Quizá fuimos casi forzados a ello como resultado de vivir con un padre alcohólico o con algún otro problema familiar. Algunos podemos habernos convertido en cuidadores más tarde en la vida como resultado de estar dentro de una relación de compromiso con un alcohólico o con otra persona que se rehusara y pareciera incapaz de cuidar de sí misma. Decidimos contender —para sobrevivir— de la mejor manera que pudimos, levantándole su carretilla y asumiendo sus responsabilidades.
A muchos codependientes se les han enseñado otros modos de ser cuidadores. Tal vez alguien nos dijo estas mentiras, y nosotros las creímos: no seas egoísta, sé siempre amable y ayuda a la gente, nunca hieras a otros porque “se sienten” nunca digas que no, y no menciones tus necesidades y deseos personales porque no es de buena educación hacerlo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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