Reflexión del Dia: 19 de Agosto

<em A muchos codependientes se les han enseñado otros modos de ser cuidadores. Tal vez alguien nos dijo estas mentiras, y nosotros las creímos: no seas egoísta, sé siempre amable y ayuda a la gente, nunca hieras a otros porque “se sienten” nunca digas que no, y no menciones tus necesidades y deseos personales porque no es de buena educación hacerlo.
Podemos haber sido enseñados para ser responsables de otras personas pero no de nosotros mismos.
A algunas mujeres se les inculcó que las buenas madres y esposas eran cuidadoras. Que se requería y esperaba de ellas que fueran cuidadoras. Que era su deber. Algunos hombres creen que los buenos padres y esposos son cuidadores, superhéroes responsables de satisfacer toda necesidad de cada miembro de la familia.
A veces se establece un estado parecido a la codependencia cuando una persona está al cuidado de bebés y niños pequeños. Cuidar niños pequeños requiere que una persona se olvide de sus necesidades, que haga cosas que no desea hacer, que acalle sus sentimientos y deseos (los alimentos a las 4 a.m. por lo general sólo cubren las necesidades de la persona que está siendo alimentada), y de asumir responsabilidad total por otro ser humano. Cuidar de los niños no es rescatar. Esa es una responsabilidad real y no es el tipo de cuidar de otro al que me refiero. Pero si esa persona no comienza a cuidar también de sí misma, pronto empezará a sentir la depresión de la codependencia.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Agosto 17… Pensamientos curativos

Concibe pensamientos curativos.
Cuando sientas ira o resentimiento, pídele a Dios que te ayude a sentirlos, a aprender de ellos y a liberarte de ellos. Pídele que bendiga a aquellos hacia quienes sientes ira.
Pídele que te bendiga a ti también.
Cunando sientas miedo, pídele que lo aparte de ti. Cuando te sientas desgraciado, obligate a sentir gratitud. Cuando te sientas privado, sabe que hay lo suficiente.
Cuando te sientas avergonzado, tranquilízate diciéndote qué está bien que seas como eres. Eres suficientemente bueno.
Cuando tengas dudas de tu tiempo o de tu posición actual en la vida, asegúrate a ti mismo que todo está bien; que estas justamente donde debes estar. Tranquilízate diciéndote que los demás también lo están.
Cuando ponderes el futuro, dite a ti mismo que éste será bueno. Cuando voltees a ver el pasado, abandona los remordimientos.
Cuando te des cuenta de los problemas, afirma que habrá una solución oportuna y que de ellos saldrá un regalo.
Cuando te resistas a sentimientos o pensamientos, practica la aceptación. Cuando te sientas incómodo, sabe que se te pasará.
Cuando identifiques un deseo o una necesidad, repítete a ti mismo que será satisfecho.
Cuando te preocupes por aquellos que amas, pídele a Dios que los cuide y los proteja. Cuando te preocupes por ti mismo, pídele a El que haga lo mismo.
Cuando pienses en los demás, piensa en el amor. Cuando pienses en ti mismo, piensa en el amor.
Luego mira a tus pensamientos transformar la realidad.

“Hoy pensaré pensamientos curativos”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Agosto 14… Adueñémonos de nuestro poder

Muchos de nosotros tenemos alguien en nuestra vida que desafía nuestra capacidad para confiar y cuidar de nosotros mismos.
Cuando escuchamos la voz de esa persona o estamos en su presencia, podemos olvidar todo lo que sabemos que es real, acerca de cómo ser dueños de nuestro poder, de cómo ser directos acerca de lo que sabemos y creemos que es verdad, de lo importantes que somos.
Le cedemos nuestro poder a esa persona. Nuestro niño interior queda enganchado en una mezcla de sentimientos poderosos, de amor, miedo o ira. Podemos sentirnos atrapados, impotentes, o tan atraídos por ella, que no podemos pensar con claridad. Puede darse una poderosa contienda entre los sentimientos de ira y nuestra necesidad de ser amados y aceptados, o entre nuestra cabeza y nuestro corazón.
Podemos estar tan prendidos a ella o tan intimidados, que volvemos a nuestra creencia de que no podemos reaccionar ante esta persona o responderle de manera diferente.
Nos quedamos enganchados.
No tenemos por qué quedar bajo un hechizo.
Empezamos por hacernos conscientes de la gente que nos engancha, y luego lo aceptamos.
Podemos forzarnos a reaccionar distinto hacia esa persona, aunque esa nueva reacción nos resulte difícil e incómoda.
Indaga cuáles son tus motivaciones ¿Estamos de alguna manera tratando de controlar o de influir en esa persona? No podemos hacer cambiar a otra persona, pero podemos dejar de jugar nuestra parte en el juego. Una buena manera de hacerlo es desapegándonos y dejando ir cualquier necesidad de control.
El siguiente paso es aprender a adueñarnos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos, de ser como somos cuando estamos libres de su influencia. Podemos aprender a adueñarnos de nuestro poder con la gente difícil. Puede que no ocurra de la noche a la mañana, pero podemos comenzar, hoy, a cambiar nuestras reacciones autoderrotistas hacia la gente que nos ha enganchado.

“Dios mio, ayúdame a identificar las relaciones en las cuales yo haya renunciado a mi poder. Ayúdame a desengancharme y empezar a adueñarme de mi poder”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Agosto 9… Pidamos lo que necesitamos

Decide lo que quieres y necesitas, luego acude a la persona que te lo puede dar y pídeselo.
A veces se necesita trabajar duro y con mucha energía para obtener lo que queremos y necesitamos. Tenemos que pasar por el dolor de identificar lo que queremos, y luego luchar por creer que lo merecemos. Luego, quizá tengamos que experimentar la decepción de pedírselo a alguien y que esa persona nos lo niegue, y después imaginar lo que vamos a hacer a continuación.
A veces, obtener lo que queremos y necesitamos no es tan difícil; lo único que tenemos que hacer es pedirlo.
Podemos acudir a otra persona, o a nuestro Poder Superior, y pedirle lo que necesitamos.
Pero por lo difícil que puede ser a veces obtener lo que queremos y necesitamos, podemos quedar atrapados en el ánimo de creer que siempre será igual de difícil. A veces, por no querer tener una disputa, por tener pavor a luchar, o por miedo, convertirnos lo que queremos o necesitamos en algo mucho más difícil de lo que realmente es.
Podemos enojarnos antes de pedirlo, decidiendo que nunca obtendremos lo que queremos, o anticipando la “pelea” que tendremos que soportar. Para cuando hablamos con alguien acerca de lo que queremos, podemos estar ya tan enojados que estemos exigiendo, no pidiendo; así, nuestra ira nos lanza a un juego de poder que no existía excepto en nuestra mente.
O podemos hartarnos tanto que no pedimos, o desperdiciamos mucha más energía de la necesaria luchando contra nosotros mismos, sólo para descubrir luego que la otra persona,o nuestro Poder Superior, está feliz de darnos lo que queremos.
A veces tenemos que luchar y trabajar, y esperar por lo que queremos y necesitamos. A veces podemos obtenerlo simplemente pidiéndolo o comunicando qué es lo que queremos. Pide. Si la respuesta es no, o no es la que queremos, entonces podremos decidir qué hacer a continuación.

“Hoy no provocaré una situación difícil que no existe con otras personas, o con mi Poder Superior, acerca de obtener lo que quiero y necesito. Si hay algo que necesite de alguien, se lo pediré primero, antes de empezar a batallar”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Agosto 8… Aprende a decir Si

Ayer hablamos acerca de aprender a decir no. Hoy hablemos de otra palabra importante: .
Podemos aprender a decir a las cosas que nos hacen sentir bien, a lo que queremos, para nosotros mismos y para los demás.
Podemos aprender a decir a la diversión. Si a las reuniones, a llamar a un amigo, a pedir ayuda.
Podemos aprender a decir a las relaciones sanas, a la gente y a las actividades que nos convienen.
Podemos aprender a decir a nosotros mismos, a lo que queremos y necesitamos, a nuestros instintos y a la guía de nuestro Poder Superior.
Podemos aprender a decir cuando sentimos que es correcto ayudar a alguien.
Podemos aprender a decir a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a identificar cuándo necesitamos dar un paseo, tomar una siesta, que nos froten la espalda o comprarnos flores.
Podemos aprender a decir al trabajo que nos gusta.
Podemos aprender a decir a todo lo que nos nutre y alimenta.
Podemos aprender a decir a lo mejor que pueden ofrecernos la vida y el amor.

“Hoy diré sí a todo lo que me hace sentir bien y siento que es conveniente”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Agosto 7… Aprende a decir No

Para muchos de nosotros, la palabra más difícil de decir es una de las más cortas y fáciles del vocabulario: ¡No! Anda, dilo en voz alta: ¡No!.
No, fácil de pronunciar, difícil de decir. Nos da miedo caerle mal a la gente, o nos sentimos culpables.
Podemos creer que un “buen” empleado, hijo, padre, cónyuge o cristiano nunca dice No.
El problema es que si no aprendemos a decir No, dejamos de caernos bien a nosotros mismos y a la gente a la que siempre tratamos de complacer. Quizá incluso lleguemos a castigar a los demás a causa del resentimiento.
¿Cuándo decimos No? Cuando realmente queremos decir No.
Cuando aprendemos a decir No, dejamos de mentir. La gente puede confiar en nosotros, y nosotros podemos confiar en nosotros mismos. Pasan todo tipo de cosas buenas cuando empezamos a decir No.
Si nos asusta decir No, podemos darnos algo de tiempo. Podemos tomarnos un descanso, ensayar la palabra y volver y decir No. No tenemos que brindar largas explicaciones por nuestras decisiones.
Cuando podemos decir No, también podemos decir Si a lo bueno. Nuestros No y nuestros Si empezarán a ser tomados en serio. Ganamos control sobre nosotros mismos. Y es entonces cuando aprendemos un secreto; que no es tan difícil decir No.

“Hoy diré No si eso es lo que quiero”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).