ACEPTACIÓN, AUTOESTIMA, claridad, Codependencia, conciencia, CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR, confiar en uno mismo, cuidado de uno mismo, GRATITUD, Liberación, merecimiento, RECUPERACION, sentimientos, SOLTAR, voluntad divina

Meditación 8 de Diciembre… Valoremos nuestras necesidades

Cuando no pedimos lo que queremos y necesitamos, nos menospreciamos a nosotros mismos. Merecemos algo mejor.
Quizá los demás nos enseñaron que no era educado o apropiado que habláramos por nosotros mismos. La verdad es que, si no lo hacemos, nuestros deseos y necesidades insatisfechos en último término vendrán a rondar nuestras relaciones. Podemos terminar sintiéndonos enojados o frustrados, o podemos empezar a castigar a alguien más por no averiguar lo que necesitamos. Podemos terminar la relación porque no satisface nuestras necesidades.
La intimidad y la cercanía solamente son posibles en una relación donde ambas personas pueden decir lo que quieren y lo que necesitan. Una intimidad sostenida así lo exige.
A veces podemos tener que exigir incluso lo que queremos. A eso se le llama fijar un límite. No hacemos esto para controlar a otra persona, sino para ganar el control de nuestra vida.
Nuestra actitud hacia nuestras necesidades también es importante. Debemos valorarlas y tomarlas en serio si esperamos que los demás nos tomen en serio. Cuando empecemos a darle valor e importancia a nuestras necesidades, veremos un cambio notable. Empezarán a satisfacerse nuestros deseos y necesidades.

“Hoy respetaré los deseos y necesidades míos y de los demás. Me diré a mí mismo, a los demás y a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. También escucharé lo que ellos quieren y necesitan”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Anuncios
claridad, Codependencia, conciencia, CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR, confiar en uno mismo, cuidado de uno mismo, Liberación, RECUPERACION, sentimientos, SOLTAR, voluntad divina, vulnerabilidad

Meditación 7 de Diciembre… Cuando es el tiempo correcto

Podemos superar esas épocas. Podemos apoyarnos en nuestro programa y en las disciplinas de la recuperación. Podemos lidiar con estas épocas usando nuestra fe, recurriendo a otras personas y utilizando nuestros recursos.
Acepta la incertidumbre. No siempre tenemos que hacer o adonde ir a continuación. No siempre tenemos un rumbo claro. Rehusarnos a aceptar la inacción y el limbo empeora las cosas.
Esta bien estar sin rumbo temporalmente. Di “no se ” y siéntete a gusto con ello. No tenemos que tratar de forzar la sabiduría, el conocimiento o la claridad cuando no hay nada de eso.
Mientras esperamos un rumbo, no tenemos por que poner nuestra vida en suspenso. Deja ir la ansiedad y disfruta la vida. Relájate. Haz algo divertido. Disfruta del amor y la belleza en tu vida. Termina pequeñas tareas. Puede ser que ellas no tengan nada que ver con la solución del problema, o con encontrar el rumbo, pero eso es lo que podemos hacer mientras tanto.
La claridad vendrá. El siguiente paso se presentará solo. La indecisión, la inactividad y la falta de dirección no durará para siempre.

“Hoy aceptaré mis circunstancias aunque me falte dirección y una comprensión profunda de las cosas. Me acordaré de hacer cosas que me hagan sentir bien a mí y a los demás durante esas épocas. Confiaré en que la claridad vendrá espontáneamente”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

claridad, Codependencia, conciencia, CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR, confiar en uno mismo, cuidado de uno mismo, DESAPEGO, disfrutar la vida, Liberación, RECUPERACION, sentimientos, SOLTAR, voluntad divina

Meditación 6 de Diciembre… Dejemos ir la vergüenza

Muchos de nosotros fuimos victimados, a veces más de una vez. Podemos haber sufrido abuso físico, abuso sexual o haber sido explotados por las adicciones de otro.
Entendemos que si otra persona ha abusado de nosotros, eso no es motivo para que sintamos vergüenza. El sentimiento de culpa por el acto de abuso le pertenece al perpetrador, no a la víctima.
Aunque en recuperación caigamos presas de la victimización, eso no es causa de vergüenza.
La meta de la recuperación es aprender a cuidar de uno mismo, aprender a liberarnos de la victimización y a no culparnos por las experiencias pasadas. La meta es equiparnos para que no sigamos siendo victimados debido a la vergüenza y a sentimientos no resueltos a causa de la victimización original.
Cada uno de nosotros tiene su propio trabajo que hacer, sus propios asuntos, sus tareas de recuperación. Una de esas tareas es dejar de señalar al perpetrador con el dedo, porque eso nos perturba. Aunque hacemos a cada persona responsable de su propia conducta y ésta deba dar cuenta de ella, aprendemos a tener compasión por el perpetrador. Comprendemos que han estado en juego muchas cosas en la vida de esa persona. Al mismo tiempo, nosotros no nos aferramos a la vergüenza. Aprendemos a entender el papel que nosotros jugamos en nuestra victimización, cómo caímos en ese papel y nos rescatamos a nosotros mismos. Pero ésa es una información con la que debemos equiparnos para que no necesite suceder esto otra vez.
Dejar ir la vergüenza de la víctima. Tenemos asuntos por resolver y tareas por hacer, pero uno de nuestros asuntos es no sentirnos culpables y equivocados porque hemos sido victimados.

“Hoy me libraré de toda vergüenza de víctima que pueda haber estado albergando o a la que pudiera haber estado aferrándome”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

ACEPTACIÓN, AUTOESTIMA, claridad, Codependencia, conciencia, CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR, confiar en uno mismo, cuidado de uno mismo, Liberación, merecimiento, RECUPERACION, sentimientos, SOLTAR, voluntad divina, vulnerabilidad

Meditación 5 de Diciembre… Gente dificil

Pocas cosas nos pueden volver tan locos como esperar algo de alguien que no tiene nada que dar . Pocas cosas nos pueden frustrar mas que tratar de hacer de esa persona algo que no es, nos volvemos locos cuando tratamos de pretender que esa persona es alguien que no es. Podemos habernos pasado años negociando con la realidad en relación con gente en particular de nuestro pasado y de nuestro presente. Podemos habernos pasado años tratando de que alguien nos ame de cierta manera, cuando esa persona no puede o no quiere hacerlo.
Es tiempo de dejarlo ir . Es tiempo de dejarla ir a ella o de dejarlo ir a el. Eso no significa que ya no podamos amar a esa persona. Significa que sentimos el inmenso alivio que nos viene cuando dejamos de negar la realidad y empezamos a aceptarla. Ponemos a esa persona en libertad para ser lo que realmente es él o ella. Dejemos de tratar que esa persona sea lo que no es.Lidiamos con nuestros sentimientos y nos alejamos del sistema destructivo.
Aprendemos a amar y a interesarnos de manera diferente,de una manera que toma en cuenta la realidad.
Entramos en relación con esa persona bajo nuevos términos, tomándonos en cuenta a nosotros mismos y nuestras necesidades. Si una persona es adicta al alcohol, a otras drogas, a la desgracia o a otra gente, podemos dejar ir su adicción; le quitamos las manos de encima a la adicción. Le devolvemos su vida a esa persona. Y, en el proceso, a nosotros también se nos devuelve nuestra vida y nuestra libertad.
Dejamos de permitir que nos controle lo que no estamos obteniendo de esa persona. Asumimos la responsabilidad de nuestra vida. Seguimos adelante con el proceso de amarnos y de cuidarnos a nosotros mismos.
Nosotros decidimos cómo queremos interactuar con esa persona, tomando en cuenta la realidad y nuestros mejores intereses. Nos enojamos, nos sentimos heridos, pero aterrizamos en un lugar de perdón. Lo liberamos a él o a ella, y nosotros nos liberamos de la esclavitud .
Esa es la única manera de desapegarse con amor.

“Hoy trabajaré para desapegarme con amor de personas conflictivas cercanas a mí. Lucharé por aceptar la realidad de mis relaciones. Me permitiré cuidarme en mis relaciones con la meta de lograr la libertad emocional, física, mental y espiritual para ambas partes”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

claridad, Codependencia, conciencia, CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR, confiar en uno mismo, cuidado de uno mismo, Liberación, RECUPERACION, sentimientos, SOLTAR, voluntad divina, vulnerabilidad

Meditación 4 de Diciembre… Dejar ir

“¿Cuánto debemos dejar ir?”, me preguntó una amiga un día. “No estoy segura”, le contesté, “pero tal vez todo”.

Dejar ir es un proceso espiritual, emocional, mental y físico, y a veces un misterioso proceso metafísico de soltarle a Dios y al universo aquello a lo que nos estamos aferrando tanto.
Dejamos ir nuestro agarrarnos de la gente, de los resultados, de las ideas, sentimientos, deseos, necesidades, de todo. Dejemos ir nuestro tratar de controlar nuestro progreso en la recuperación. Sí, es importante reconocer y aceptar lo que queremos y lo que queremos que suceda. Pero es igualmente importante que a continuación lo dejemos ir.
Dejar ir es la parte de acción de la fe. Es una conducta que le da permiso a Dios y al universo de enviarnos lo que nos toca tener.
Deja ir significa que reconozcamos que aferrarnos con tantas fuerzas no nos está ayudando a resolver el problema, a cambiar a la persona o a obtener el resultado que deseamos. No nos está ayudando a nosotros. De hecho, aprendemos que el aferrarnos a veces nos impide obtener lo que queremos y necesitamos.
¿Quiénes somos nosotros para decir que las cosas no están ocurriendo exactamente como necesitan suceder?
Hay magia en el dejar ir. A veces obtenemos lo que queremos poco después de que lo hemos dejado ir. A veces lleva más tiempo. A veces el resultado específico que deseamos no ocurre. A veces sucede algo mejor.
Dejar ir nos libera y nos conecta con nuestra Fuente.
Dejar ir crea el ambiente óptimo para los mejores resultados y soluciones posibles.

“Hoy me relajaré. Dejare ir lo que más me está perturbando. Confiaré en que al dejarlo ir, he empezado a poner las ruedas en movimiento para que las cosas se resuelvan de la mejor manera posible”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Surealisme and Fantasy digital painting Christian Schloe Artwork
claridad, Codependencia, conciencia, CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR, confiar en uno mismo, cuidado de uno mismo, Liberación, RECUPERACION, REFLEXIONES DIARIAS, sentimientos, SOLTAR, voluntad divina

Reflexión del Dia: 3 de Diciembre

Muchos Codependientes:
􀀀 Han vivido situaciones y con personas que estaban fuera de control, causando a los codependientes penas y desengaños.
􀀀 Tienen miedo de permitir que los demás sean como son y de dejar que las cosas sucedan de manera natural.
􀀀 No pueden ver o manejar el miedo que sienten a la pérdida de control.
􀀀 Piensan que ellos saben cómo deben ser las cosas y cómo debe comportarse la gente.
􀀀 Tratan de controlar los sucesos y a la gente por medio de su desamparo, de sentimientos de culpa, de coerción, amenazas, manipulación, dominio o de su afán de dar consejos.
􀀀 Eventualmente fracasan en sus intentos o provocan la ira de los demás.
􀀀 Se sienten frustrados y enojados.
􀀀 Se sienten controlados por los eventos y la gente
.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

ACEPTACIÓN, claridad, Codependencia, conciencia, CONFIAR EN EL PODER SUPERIOR, confiar en uno mismo, cuidado de uno mismo, Liberación, RECUPERACION, sentimientos, SOLTAR, voluntad divina, vulnerabilidad

Meditación 3 de Diciembre… Desarrollemos una sana tolerancia

Muchos de nosotros somos diestros en negar y en menospreciar aquello que nos duele. Podemos soportar una situación en particular, diciéndonos a nosotros mismos rápidamente que no es tan mala; que no deberíamos ser tan exigentes; de que cambiara cualquier día de estos; que deberíamos de ser capaces de vivir con ella; que no nos fastidia; que la otra persona no tenia esa intención; que no nos duele; que quizá simplemente seamos nosotros.
Podemos pelear y discutir con nosotros mismos acerca de la realidad y de la validez de nuestro dolor, de nuestro derecho a sentirlo y a hacer algo acerca de el.
A menudo toleraremos demasiado, o tanto que nos pondremos furiosos y nos rehusaremos a tolerar nada más.
Podemos aprender a desarrollar una sana tolerancia.
Lo hacemos fijando límites sanos y confiando en que nos adueñamos de nuestro poder con la gente. Podemos disminuir nuestro dolor y sufrimiento validándonos y prestándonos atención a nosotros mismos. Podemos trabajar por acortar el tiempo entre que identificamos la necesidad de fijar un límite y emprender una acción clara, definida.
No estamos locos. Algunas conductas de veras nos agobian. Algunas conductas son verdaderamente inadecuadas, enojosas, hirientes o abusivas.
No tenemos por qué sentirnos culpables por cuidar de nosotros mismos una vez que hemos identificado un límite que se debe fijar. Veamos la experiencia como un experimento de adueñarnos de nuestro poder para establecer límites nuevos, sanos, para nosotros mismos.
No tenemos por qué sentirnos culpables, o disculparnos, o dar explicaciones luego de haber fijado un límite. Podemos aprender a aceptar lo embarazoso e incómodo que es fijar límites con la gente. Podemos establecer nuestros derechos a establecer estos límites. Podemos darle espacio a la otra persona para explorar sus sentimientos; podemos darnos espacio a nosotros mismos para tener nuestros sentimientos, mientras batallamos para adueñarnos de nuestro poder y creamos relaciones buenas, que funcionen.
Una vez que podamos confiar en nuestra capacidad para cuidar de nosotros mismos, desarrollaremos una sana y razonable tolerancia hacia los demás.

“Dios mío, ayúdame a empezar a esforzarme por tener límites sanos y por desarrollar una sana tolerancia hacia mí mismo y hacia los demás”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).