Reflexión del Dia: 17 de Agosto

No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.“Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por
qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes
hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos. Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Julio 11… Trae ante Dios cualquier petición

Trae ante Dios cualquier petición que tengas.
Ninguna petición es demasiado grande; ninguna es demasiado pequeña o insignificante.
Cuán frecuentemente limitamos a Dios al no traer ante Dios todo lo que queremos y necesitamos.
¿Necesitamos ayuda para lograr el equilibrio? ¿Para pasar el día?
¿Necesitamos ayuda con alguna relación en particular? ¿Con un defecto de carácter en particular? ¿Para obtener alguna cualidad de carácter?
¿Necesitamos ayuda para progresar en alguna tarea en particular que nos esté desafiando? ¿Necesitamos ayuda con un sentimiento?
¿Queremos cambiar alguna creencia autoderrotista que nos ha estado desafiando? ¿Necesitamos información, un mayor conocimiento de uno mismo? ¿Apoyo? ¿Un amigo?
¿Hay algo en el universo de Dios que realmente nos pudiera brindar alegría?.

Podemos pedirlo. Podemos pedirle a Dios cualquier cosa que queramos.
Pon la petición en manos de Dios, confiando en que ha sido escuchado, y luego suéltala, déjala ir. Déjale la decisión a Dios.
Pedir lo que queremos y necesitamos es cuidar de nosotros mismos.
Confiemos en que el Poder superior al que le hemos entregado nuestra vida y voluntad realmente se preocupa de nosotros y de lo que queremos y necesitamos.

“Hoy le pediré a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. No exigiré, pediré. Y luego, lo dejaré ir.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 4 de Julio

Creo que Dios quiere que ayudemos a la gente y que compartamos nuestro tiempo, talento y dinero. Pero creo también que Él quiere que demos desde una posición de alta autoestima Creo que los actos de amabilidad no son amables a menos que nos sintamos bien con nosotros mismos, con lo que estamos haciendo y con la persona para la cual estarnos haciéndolo. Creo que Dios está en cada uno de nosotros y que nos habla a cada quien. Si no podemos sentirnos bien en absoluto acerca de algo que estamos haciendo, entonces no debemos hacerlo, no importa cuán caritativo parezca ser. Tampoco debemos hacer por los demás las cosas que ellos deben y son capaces de hacer por sí mismos. Los demás no son inválidos. Nosotros tampoco.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Junio 17… Sometimiento

Aprende las lecciones de tus circunstancias actuales.
No tenemos que ir hacia delante resistiendo lo que es indeseable en nuestra vida hoy. Adelantamos, crecemos, cambiamos a través de la aceptación.
La evitación no es la clave; es el sometimiento lo que abre las puertas.
Escucha esta verdad: todos estamos en nuestras circunstancias actuales por una razón. Hay una lección, una valiosa lección, que debemos aprender antes de poder seguir adelante.
Algo importante está obrando en nosotros y en los que nos rodean. Quizá no lo identifiquemos hoy, pero podemos saber que es importante. Podemos saber que es bueno.
Vence no por la fuerza, sino por el sometimiento. La batalla se libra, y se gana, en nuestro interior. Debemos librarla hasta que aprendamos, hasta que aceptemos, hasta que sintamos gratitud, hasta que nos libremos.

“Hoy estaré abierto a las lecciones de mis circunstancias actuales. No tengo que etiquetar, saber o entender lo que estoy aprendiendo; a su tiempo lo veré claramente. Para hoy, la confianza y la gratitud bastan”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Junio 6… El don de la disposición

Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.(Paso Seis de Al-Anón).

Progresamos hasta el Paso Seis trabajando diligentemente, al máximo de nuestra capacidad, en los primeros cinco Pasos. Este trabajo nos dispone para un cambio de corazón, para estar abiertos a dejarnos cambiar por un Poder que es superior a nosotros mismos: ¡Dios!.
El sendero hacia esta buena disposición puede ser largo y duro.
Muchos de nosotros tenemos que batallar con una conducta o sentimiento antes de estar listos para dejarlo ir.
Necesitamos ver, una y otra vez, que la herramienta que alguna vez nos protegió ya no es útil.
Los defectos de carácter a que se refiere el Paso Seis son viejas conductas de supervivencia que alguna vez nos ayudaron a lidiar con la gente, con la vida y con nosotros mismos. Pero que ahora se están atravesando en nuestro camino y ya es tiempo de estar dispuestos a apartarlas.
Confía en este tiempo. Confía en que se te está preparando para dejar ir lo que ya no es útil. Confía en que un cambio de corazón se está operando en ti.

“Dios mío, ayúdame a estar listo para dejar ir mis defectos de carácter. Ayúdame a saber en mi mente y en mi corazón, que estoy listo para dejar ir mis conductas autoderrotistas, los bloques y barreras en mi vida”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 31… ¿Qué tal si?

Un día estaba hablando con una amiga acerca de algo que había planeado hacer. De hecho, me estaba preocupando de cómo reaccionaría una persona en particular hacia lo que yo tenía intención de hacer.

“¿Qué tal si no lo sabe manejar muy bien?, le pregunté. “Entonces”, me dijo mi amiga, “serás tú la que tendrás que manejarlo bien”.
“Los “qué tal si” nos pueden volver locos. Ponen el control sobre nuestra vida en las manos de otro. Los “qué tal si” son una señal de que hemos regresado a pensar que la gente tiene que reaccionar de una manera particular para que nosotros podamos seguir nuestro curso.
Los “qué tal si” son también una clave de que podemos estar pensando si podemos confiar en nosotros mismos y en nuestro Poder Superior para hacer lo que mejor nos conviene. Estos son retazos de maneras codependientes de pensar, de sentir y de comportarse, y son señales de miedo.
Las reacciones, sentimientos, gustos o desagrados de otros no tienen por qué controlar nuestras conductas, sentimientos y dirección. No necesitamos controlar la forma como los otros reaccionan ante lo que hemos elegido. Podemos confiar en que nosotros , con la ayuda de un Poder Superior, manejaremos cualquier resultado, aun el más incómodo. Y, amigo mío, podemos confiar en que lo manejaremos bien.

“Hoy no me preocuparé de las reacciones de los demás o de los eventos que están fuera de mi control. Mejor me concentrare en mis reacciones. Manejare bien mi vida hoy y confiare en que, mañana, podre hacer lo mismo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 2… Nuestro Poder Superior

Para las próximas veinticuatro horas…

En la recuperación de la Codependencia vivimos solo por el día de hoy, lo cual es una idea que requiere de una enorme cantidad de fe. Nos rehusamos a mirar atrás, a menos que curarnos del pasado sea parte de la labor de hoy. Vamos hacia adelante solo para hacer planes. Nos concentramos en la actividad de este día, viviendolo al máximo de nuestra capacidad. Si hacemos esto durante un tiempo razonable, tendremos suficientes días al hilo de haber vivido sanamente para haber hecho algo grandioso de nuestras vidas. Nos sometemos a la voluntad de Dios. Dejamos de tratar de controlar y nos conformamos con una vida gobernable. Confiamos en la voluntad de nuestro Poder Superior para nosotros, en que está es buena, generosa y con una dirección.
Estamos aprendiendo, por medio del ensayo y error, a separar nuestra voluntad de la voluntad de Dios. Estamos aprendiendo que su voluntad no es perjudicial. Hemos aprendido que a veces hay una diferencia entre lo que otros quieren que hagamos y la voluntad de Dios.También estamos aprendiendo que Dios no ha tenido la intención de que fuéramos codependientes, de que fuéramos mártires, de que controláramos o de que cuidáramos excesivamente a los demás. Estamos aprendiendo a confiar en nosotros mismos.
… y la fuerza para cumplirla.
Parte de la recuperación es aceptar la impotencia. Una parte importante de la recuperación es reclamar la fuerza para poder cuidar de nosotros mismos.
A veces necesitamos hacer cosas que nos dan miedo o son dolorosas. A veces necesitamos salirnos, retractarnos o dar un paso adelante. Necesitamos pedir la ayuda de un Poder Superior a nosotros mismos para hacerlo. Nunca se nos pedirá que hagamos algo para lo que no se nos dé la fuerza para hacerlo.

“Hoy pido a una fuente de Poder energizante que me ayude. Ese Poder es Dios. Le pediré lo que necesito”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).