Mayo 31… ¿Qué tal si?

Un día estaba hablando con una amiga acerca de algo que había planeado hacer. De hecho, me estaba preocupando de cómo reaccionaría una persona en particular hacia lo que yo tenía intención de hacer.

“¿Qué tal si no lo sabe manejar muy bien?, le pregunté. “Entonces”, me dijo mi amiga, “serás tú la que tendrás que manejarlo bien”.
“Los “qué tal si” nos pueden volver locos. Ponen el control sobre nuestra vida en las manos de otro. Los “qué tal si” son una señal de que hemos regresado a pensar que la gente tiene que reaccionar de una manera particular para que nosotros podamos seguir nuestro curso.
Los “qué tal si” son también una clave de que podemos estar pensando si podemos confiar en nosotros mismos y en nuestro Poder Superior para hacer lo que mejor nos conviene. Estos son retazos de maneras codependientes de pensar, de sentir y de comportarse, y son señales de miedo.
Las reacciones, sentimientos, gustos o desagrados de otros no tienen por qué controlar nuestras conductas, sentimientos y dirección. No necesitamos controlar la forma como los otros reaccionan ante lo que hemos elegido. Podemos confiar en que nosotros , con la ayuda de un Poder Superior, manejaremos cualquier resultado, aun el más incómodo. Y, amigo mío, podemos confiar en que lo manejaremos bien.

“Hoy no me preocuparé de las reacciones de los demás o de los eventos que están fuera de mi control. Mejor me concentrare en mis reacciones. Manejare bien mi vida hoy y confiare en que, mañana, podre hacer lo mismo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 27 de Mayo

El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo. Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos. Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo.
Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga. A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas (y a veces, las más dolorosas) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

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Mayo 27… Reconoce alternativas

Tenemos alternativas, mas alternativas de las que nos permitimos ver.
Podremos sentirnos atrapados en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestra vida. Podemos sentirnos encerrados en conductas, tales como cuidar excesivamente a los demás o controlar.
Sentirse atrapado es un síntoma de “codependencia”. Cuando nos escuchamos decir: “Tengo que cuidar a esta persona…”, “tengo que decir que si…”, “tengo que tratar de controlar a esta persona…”, “tengo que comportarme de esta manera, que pensar de esta manera, que sentir de esta manera…”, podemos saber que estamos eligiendo no ver otras alternativas.
Esa sensación de estar atrapado es una ilusión. No nos controlan las circunstancias, nuestro pasado, las expectativas de los demás o las enfermizas expectativas que tenemos de nosotros mismos. Podemos elegir lo que nos conviene, sin sentimientos de culpa. Tenemos opciones.
La recuperación no es comportarse perfectamente o de acuerdo con las reglas de otro. Más que nada, la recuperación es saber que tenemos alternativas y darnos a nosotros mismos la liberad de escoger.

“Hoy abriré mi pensamiento y me abriré yo mismo a las alternativas de que dispongo. Tomaré las alternativas que me convengan”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 22 de Mayo

La codependencia es muchas cosas. Es una dependencia de los demás: de sus estados de ánimo, de su conducta, de su enfermedad o bienestar y de su amor. Es una dependencia paradójica. Parece que los demás dependen de los codependientes, pero en realidad ellos son los dependientes. Parecen fuertes pero se sienten desamparados. Parecen controladores pero en realidad son controlados ellos mismos, a veces por una enfermedad tal como el alcoholismo.
Estos son los hechos que dictaminan la recuperación. Solucionar estos problemas hace divertida la recuperación. Muchas recuperaciones de problemas que involucran la mente, las emociones y el espíritu de una persona son largas y engorrosas. No es así en el caso de la codependencia. Exceptuando emociones humanas normales que estaríamos sintiendo de cualquier manera, y de piquetes de incomodidad que tenemos cuando empezamos a comportarnos de manera diferente, la recuperación de la codependencia es emocionante. Es liberadora. Nos permite ser lo que somos. Permite a los demás ser como son. Nos ayuda a ejercitar el poder que Dios nos ha dado para pensar, sentir y actuar. Se siente uno bien. Nos brinda paz. Nos permite amarnos a nosotros mismos y a los demás. Nos permite recibir amor, esa maravilla que todos buscamos. Brinda un ambiente óptimo para que la gente a nuestro alrededor se cure y permanezca sana. Y la recuperación detiene el insoportable dolor con el que hemos vivido muchos de nosotros.
La recuperación no sólo es divertida, también es sencilla. No siempre es fácil, pero es sencilla. Se basa en la premisa de que muchos de nosotros hemos olvidado o que nunca hemos aprendido: cada persona es responsable de sí misma. Implica aprender una nueva conducta a la que nos dedicaremos: cuidar de uno mismo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

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Mayo 14… Honestidad

Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestros defectos. (Paso cinco de Al–Anón).

Hablar abierta y honestamente con otra persona acerca de nosotros mismos, es una actitud que refleja autoresponsabilidad, es de crítica importancia para la recuperación.
Es importante admitir ante los demás y ante nosotros mismos lo que hemos hecho mal. Verbalizar nuestras creencias y nuestras conductas. Exponer abiertamente nuestros resentimientos y miedos.
Así es como liberamos nuestro dolor. Así es como liberamos viejas creencias y sentimientos. Así es como nos liberamos. Cuanto más claros y específicos podamos ser con nuestro Poder Superior, con nosotros mismos y con otra persona, más pronto experimentaremos esa libertad.
El paso cinco es una parte importante del proceso de recuperación. Para aquellos de nosotros que hemos aprendido a guardar secretos acerca de nosotros mismos, éste no es sólo un paso, es un salto hacia la salud.

“Hoy recordaré que está bien hablar acerca de las cosas que me molestan. Compartiendo mis cosas es como crezco por encima de ellas. También recordaré que está bien ser selectivo acerca de aquellos en quienes confiamos. Puedo confiar en mis instintos para elegir a alguien que no utilice mis revelaciones en mi contra y obtener una retroalimentación sana”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 11… Perfección

Muchos de nosotros nos criticábamos sin misericordia antes de la recuperación. También podemos tener la tendencia a criticarnos después de empezar la recuperación.
“Si realmente me estuviera recuperando, no estaría haciendo eso de nuevo…” Debería estar más adelantada de lo que estoy”. Estas son afirmaciones en las que caemos cuando estamos sintiendo vergüenza. No necesitamos tratarnos a nosotros mismos de esa manera. No hay ningún beneficio en ello.
Recuerda, la vergüenza nos bloquea, pero el amor propio y la aceptación nos permiten crecer y cambiar.Si realmente hemos hecho algo de lo que nos sentimos culpables, podemos corregirlo con una reparación del daño y con una actitud de autoaceptación y amor.
Aunque recaigamos en nuestras viejas, codependientes maneras de pensar, de sentir y de comportarnos, no necesitamos sentirnos avergonzados. Todos tenemos regresiones de vez en cuando. Así es como aprendemos a crecer. La recaída, o reciclaje, es una parte importante y necesaria de la recuperación. Y la manera de salir del reciclaje es no avergonzándonos a nosotros mismos. Eso nos hunde más hondo en la codependencia.
El exceso de dolor viene de tratar de ser perfectos. La perfección es imposible a menos que pensemos en ella de una nueva manera: perfección es ser quienes somos y donde estamos hoy; es aceptarnos y amarnos tal como somos. Todos estamos justo donde debemos estar en nuestra recuperación.

“Hoy me amare y me aceptare como soy sin importar donde este dentro de mi proceso de recuperación. Estoy justo donde necesito estar para ir desde ahí a donde voy a ir mañana”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 10 de Mayo

Necesitamos ser buenos con nosotros mismos. Necesitamos ser compasivos y amables con nosotros mismos. ¿Cómo podemos esperar cuidarnos adecuadamente si no nos gustamos o nos odiamos?
Necesitamos rehusarnos a entrar en una relación antagónica al interior de nosotros. Dejar de culpamos y de ser víctimas, y dar los pasos necesarios para apartar a la víctima. Suprime los sentimientos de culpa. La culpa y la vergüenza no sirven a ningún propósito a largo plazo. Sólo son útiles para indicar momentáneamente cuándo podemos haber violado nuestros propios códigos morales. La culpa y la vergüenza no son útiles como un modo de vida. Suprime los “debería de”. Volvámonos conscientes de cuándo nos estamos castigando y torturando y hagamos un esfuerzo concertado para decirnos mensajes positivos a nosotros mismos. Si debíamos de estar haciendo algo, hagámoslo. Si nos estamos autotorturando, dejemos de hacerlo. Se hace cada vez más fácil. Podemos reírnos de nosotros mismos, decirnos que no nos veremos entrampados, darnos un abrazo a nosotros mismos, y luego vivir como elijamos hacerlo. Si tenernos sentimientos de culpa verdaderos, manejémoslos. Dios nos perdonará. Él sabe que hicimos las cosas lo mejor que pudimos, aunque las hayamos hecho de lo peor. No tenernos que castigarnos sintiéndonos culpables para probarle a Dios o a nadie más cuánto nos importa.49 Necesitamos perdonarnos, hagamos los pasos cuarto y quinto; habla con un sacerdote; habla con Dios; enmiéndate; y luego da el asunto por terminado.

(Melody Beattie de su Libro Ya No sea Codependiente).

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