Reflexión del Dia: 8 de Diciembre

PRIMER PASO: “ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE LA VIDA DE LOS DEMÁS Y QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES”. (Primer Paso de CoDA).

La ingobernabilidad puede entrar en nuestra recuperación sin importar cuánto tiempo llevamos. Sucede cada vez que tratamos de controlar algo que no podemos controlar. Sucede cuando dejamos que el miedo y el pánico nos dominen. Sucede cuando permitimos que las expectativas, demandas, agendas, problemas o adicciones de otros nos controlen.
Sucede cuando hacemos caso omiso de nuestra responsabilidad de cuidar de nosotros mismos con amor.
Sucede cuando tratamos de ejercer poder donde carecemos de ello, y luego seguimos obsesionados con ejercerlo aunque vemos que no funciona. Cuando intentamos ejercer poder donde no lo tenemos, sacrificamos el verdadero poder que tenemos. Nuestro verdadero poder está en pensar, sentir, tomar decisiones y vivir nuestra propia vida, y cuidar de nosotros mismos.

La ingobernabilidad entra cuando dejamos de ejercer nuestro verdadero poder, y comenzamos a creer que no tenemos opciones acerca de cómo queremos actuar independientemente de lo que haga o no haga la otra persona.
Quizá la relación más afectada por nuestros intentos de controlar o cambiar lo que no podemos controlar o cambiar, es nuestra relación con nosotros mismos. Padecemos frustración, confusión y, con frecuencia, un alto grado de negatividad, autodesprecio, represión y depresión. Dejamos de querernos y de cuidar de nosotros mismos cuando hemos tratado de cuidar de otros demasiado o en formas que no son sanas para ellos, para nosotros o para la relación.
Puede ser que hayamos desarrollado un patrón de vida de autoabandono. De ser así, ahora podemos aprender cómo cuidar de nosotros mismos de una manera amorosa y sana, que alimente nuestra alma y haga que la vida valga la pena.
Muchos de nosotros elaboramos nuevas definiciones de la ingobernabilidad después de estar un tiempo en recuperación, porque comenzamos a esperar más de nuestra vida.

Cuando pierdo mi paz y mi serenidad, cuando me siento excesivamente miedosa, aterrada, culpable o avergonzada, entonces considero que mi vida se ha vuelto ingobernable. Cuando dejo de manejar mis propios sentimientos, cuando dejo de cuidar y darme a mí misma, cuando ya no me escucho, cuando me dejo envolver en intentos de controlar eventos y personas, entonces considero que mi vida se ha vuelto ingobernable. La solución es volver al Primer Paso.
Mucho de lo que llamamos codependencia es sencillamente nuestros intentos por evitar, negar o desviar el dolor.
Al dar este Primer Paso, me alisto a enfrentar y sentir mi dolor. Tengo que tenerme paciencia y tener paciencia con otros mientras transito de la negación hacia la aceptación que este Paso genera.

(Melody Beattie de su Guia de los Doce Pasos).

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Meditación 8 de Diciembre… Dejando ir

“¿Cuánto necesitamos soltar?”, preguntó un amigo un día.
“No estoy segura”, respondí, “pero tal vez todo”.

Dejar ir es un proceso espiritual, emocional, mental y físico, un proceso metafísico a veces misterioso de liberar a Dios y al Universo a lo que estamos aferrados tan firmemente.
Dejamos de lado a las personas, los resultados, las ideas, los sentimientos, los deseos, las necesidades, los deseos, todo. Dejamos de intentar controlar nuestro progreso en la recuperación. Sí, es importante reconocer y aceptar lo que queremos y lo que queremos que suceda. Pero es igualmente importante seguir adelante dejando ir.
Dejar ir es la parte de acción de la fe. Es un comportamiento que le da permiso a Dios y al Universo para enviarnos lo que estamos destinados a tener.
Dejar ir significa que reconocemos que aguantar tan fuerte no ayuda a resolver el problema, a cambiar a la persona ni a obtener el resultado que deseamos. No nos está ayudando. De hecho, aprendemos que mantenernos a menudo nos impide obtener lo que queremos y necesitamos.

¿Quiénes somos para decir que las cosas no están sucediendo exactamente como deben suceder?
Hay magia en dejar ir. A veces obtenemos lo que queremos poco después de dejarnos ir. A veces lleva más tiempo. A veces el resultado específico que deseamos no sucede. Algo mejor pasa.
Soltarnos nos libera y nos conecta con nuestra Fuente.
Soltarse crea el entorno óptimo para los mejores resultados y soluciones posibles.

“Hoy me relajaré. Voy a dejar ir lo que más me molesta. Confiaré en que al dejar ir, he puesto en marcha las ruedas para que las cosas funcionen de la mejor manera posible”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 7 de Diciembre

PRIMER PASO: “ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE LA VIDA DE LOS DEMÁS Y QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES”. (Primer Paso de CoDA).

Nuestra codependencia y nuestra ingobernabilidad no siempre tienen que ver con un adicto o un alcohólico. Muchos descubrimos que nuestros intentos por controlar el comportamiento ajeno pueden extenderse más allá del control de su adicción. Muchos nos dejamos enredar en formas encubiertas y sutiles de controlar a otras personas, controlar lo que piensan, sienten y cómo y cuándo deben cambiar.
Muchos nos encontramos intentando controlar a otros después de haber comenzado nuestra recuperación. Yo he llegado a reconocer que mi necesidad de controlar o de cuidar de otro es instintiva. Es mi primera reacción ante los demás. Ya no es tan obvio como antes, pero sigue estando ahí.
Podemos tratar de controlar a nuestros seres queridos, a las personas con quienes trabajamos, a las personas que trabajan para nosotros, amigos, enemigos, parientes, hijos, vecinos y aun extraños.
Pero controlar y sobre-cuidar no funciona. La codependencia no funciona. Nos hace sentirnos locos. Nos hace sentir que las personas y las circunstancias nos enloquecen. Nuestras vidas se vuelven ingobernables. Controlar y sobre-cuidar crean ingobernabilidad. Y no podemos ver claramente qué está pasando mientras está pasando. Es como estar en una niebla.
Esta ingobernabilidad puede ser externa, interna o ambas. Puede que nos enredemos tanto en las vidas y los asuntos de otros que perdamos el control de los asuntos externos de nuestra propia vida. La ingobernabilidad puede entrar sigilosamente a nuestras relaciones, a nuestra espiritualidad, salud, empleo, diversiones (si las tenemos), vida familiar, actividades comunitarias o finanzas.
Nuestros asuntos internos, nuestros sentimientos, pensamientos y reacciones a otros y a nosotros mismos, pueden volverse ingobernables.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

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Meditación 7 de Diciembre… Poniendo nuestra vida en espera

No podemos permitirnos dejar nuestras necesidades en espera, esperar a que otra persona nos satisfaga, mejore nuestra vida o se convierta en quién y cómo queremos que sea esa persona. Eso creará resentimiento, hostilidad, una dependencia poco saludable y un desastre que resolver más adelante.
Si hemos decidido que queremos una relación en particular o queremos esperar para tomar una decisión en una relación en particular, entonces debemos continuar con nuestra propia vida en el ínterin. Eso puede ser difícil. Puede sentirse natural poner nuestra vida en espera.
Es entonces cuando nos vemos atrapados en las creencias codependientes: esa persona puede hacerme feliz. Necesito que esa persona en particular haga algo en particular para ser feliz. . . .
Esa es una circunstancia que puede enganchar nuestra baja autoestima, nuestra duda y nuestra tendencia a descuidarnos a nosotros mismos.
Podemos entrar en esta situación de varias maneras. Podemos hacer esto esperando una carta, esperando un trabajo, esperando una persona, esperando un evento.
No tenemos que poner nuestra vida en espera. Habrá repercusiones de hacer esto. Sigue con tu vida. Toma la vida de un día a la vez.
¿Qué es algo que podría estar haciendo ahora para cuidarme, sentirme mejor, satisfacer mis necesidades de manera adecuada y saludable?
¿Cómo puedo poseer mi poder para cuidarme, a pesar de lo que la otra persona está haciendo o no está haciendo?
¿Qué pasará si rompo el sistema y empiezo a cuidarme?

A veces, obtenemos la respuesta que queremos de inmediato. A veces, esperamos un rato. A veces, las cosas no funcionan exactamente como esperábamos. Pero siempre funcionan bien, ya menudo son mejores de lo que esperábamos.
Y mientras tanto, hemos manifestado amor por nosotros mismos al vivir nuestra propia vida y quitarle el control a los demás. Eso siempre nos regresa diez veces, porque cuando realmente manifestamos amor por nosotros mismos, damos a nuestro Poder Superior, a otras personas y al Universo permiso para enviarnos el amor que deseamos y necesitamos.
Dejar de vivir nuestra vida para hacer que algo suceda no funciona. Todo lo que hace es hacernos miserables, porque hemos dejado de vivir nuestra vida.

“Hoy me obligaré, si es necesario, a vivir mi propia vida. Actuaré en mi mejor interés, de una manera que refleje el amor propio. Si le he dado el poder o el control de mi vida a alguien que no sea yo y a alguien además de un Poder más grande que yo, lo devolveré. Comenzaré a actuar en mi mejor interés, incluso si me parece incómodo hacerlo”.

(Melody Beattie de su Libro El lenguaje del Adiós-Serie de Meditaciones).

Reflexión del Dia: 6 de Diciembre

Beautiful Woman Doing Breath Exercises With An Autumn Background

A medida que aprendemos a preocuparnos por nuestras necesidades y a satisfacerlas, nos perdonamos a nosotros mismos cuando cometemos errores y nos felicitamos a nosotros mismos cuando hacemos bien las cosas. No sentimos tanta congoja cuando hacemos algunas cosas pobremente y otras más con cierta mediocridad, pues eso es también parte de la vida. Aprendemos a reírnos de nosotros mismos y de nuestra humanidad, pero no reímos cuando necesitamos llorar. Nos tomarnos en serio, pero no demasiado en serio.
Finalmente, podernos incluso llegar a descubrir la sorprendente verdad: pocas son las situaciones en la vida que no mejoran cuando nos preocupamos por nosotros mismos y cuando nos darnos lo que necesitamos. De hecho, podemos aprender que la mayoría de las situaciones mejoran cuando cuidamos de nosotros y atendemos nuestras necesidades.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Meditación 6 de Diciembre… Es una oportunidad

Para desarrollar un fuerte sentido de lo precioso de la vida humana, debe conectarse con el sistema de creencias de uno. El sistema de creencias no necesita ser el sistema kármico budista, pero tiene que ser uno que sea sumamente consciente de la singularidad y la naturaleza especial de esta forma de vida. (Robert Thurman).

¿Lo ves? ¿Ves lo que es una oportunidad especial y preciosa cada día de tu vida?
Mira más de cerca. Mira todas las lecciones que puedes aprender. Vea cómo puede participar en su crecimiento. Vea con qué cuidado Dios le toma la mano, lo guía por el camino correcto, ofrece las palabras y oportunidades adecuadas en los momentos correctos, envía a las personas adecuadas a su manera.
Puedes sentir. Puedes tocar. Puedes agonizar en la desesperación y reírte con regocijo. Puedes hacer bromas. Puedes llorar en las películas. Puedes llorar en la cama por la noche. Entonces levántate al día siguiente, refrescado.
Puedes probar una naranja, un limón, un mango y describir en detalle la diferencia en cada uno de esos gustos. Se puede oler un bosque de pinos. Puedes tomar la mano de tu amigo y sentir cómo tiembla porque tiene miedo.
Puedes tropezar y caer y sentirte abandonado, luego levantarte y de repente, en un momento, entender la lección que has estado tratando de aprender. Puede saltar de los aviones, sentir la suavidad de la espalda de su amante y sujetar a su hijo contra su pecho.
Puedes esperar y agradecer a Dios más tarde.
Pero también podrías agradecer a Dios ahora.
Tal vez la mejor manera de agradecer a Dios es viviendo tu vida plenamente hoy.

“Dios, ayúdame a usar esta oportunidad, esta vida que me han dado lo mejor que puedo todos los días”.

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 5 de Diciembre

PRIMER PASO:
ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE LA VIDA DE LOS DEMÁS Y QUE NUESTRAS VIDAS SE HABÍAN VUELTO INGOBERNABLES. (Primer Paso de CoDA).

El Primer Paso no implica irresponsabilidad ni indefensión. No estamos diciendo: “No me puedo defender contra lo que otros me hacen o me han hecho.” Estamos diciendo lo opuesto: que somos responsables de nosotros mismos y de nuestros asuntos. Los otros son responsables de sí mismos y de sus asuntos, nos guste o no la forma en que cumplan con esa responsabilidad.
Somos responsables de nosotros mismos, de dirigir nuestra energía vital hacia nuestras propias metas, de crear una vida plena y satisfactoria para nosotros mismos. Cuando nos abrimos a permitir que esto suceda, entonces sucede.
Somos responsables de aliviar nuestro propio dolor, de enfrentar y manejar nuestros propios miedos, de decir que no, de darnos a nosotros mismos lo que necesitamos, de poner nuestros límites, de elegir y tomar decisiones cuando necesitamos hacerlo para cuidar de nosotros mismos en cualquier circunstancia o situación.
¡No somos víctimas!
Cuando aceptamos nuestra impotencia sobre los demás, nos potencializamos para cuidar de nosotros mismos. Cuando comencemos a cuidar de nosotros mismos, comenzaremos a vivir nuestra propia vida, y todo lo que nos corresponde es nuestro. Cuando dejamos de controlar a los demás, podemos permitirles llevar su propia vida y confiar en ellos para hacerlo.
Este Paso nos aterriza en la realidad y en nosotros mismos. Nos centra. Nos equilibra. Nos devuelve a nosotros mismos.
Cuando dejamos de controlar, las cosas se arreglan por sí solas. Y nos damos cuenta de que nuestro lugar en el mundo es un buen lugar. A la larga, solemos agradecer la manera en que todo se resolvió porque es mejor de lo que habríamos logrado con nuestro comportamiento controlador.
Somos impotentes ante mucho más de lo que se nos enseñó. La aceptación de esto significa que estamos libres para ser dueños de nuestro verdadero poder en la vida, que también es mucho
más de lo que se nos enseñó. Tenemos el poder de pensar, sentir, resolver problemas, marcar límites, definir y alcanzar metas, crear, sanar, cuidar y amarnos incondicionalmente y amar a los que nos rodean incondicionalmente.
¿Ante qué soy impotente? Ante casi todo lo que pretendo controlar.

(Melody Beattie de su Guía de los Doce Pasos).

Meditacion 5 de Diciembre… Di que dulce es

Muchos de nosotros hemos estado buscando diligentemente el significado de la vida, al menos el significado de nuestras vidas. Pensé que lo había encontrado cuando comencé a recuperarme de la dependencia química. Ajá , pensé. El sentido de la vida es mantenerse sobrio. Luego vino la codependencia y mi necesidad de recuperarme de esos problemas. Seguramente, la búsqueda de la iluminación culminaría allí.
¡No aún no!
Era como si hubiera una gran puerta de metal cerrada. Por un lado, estaba el conocimiento supremo de por qué estamos aquí, esa “cosa” elusiva llamada iluminación. Estaba al otro lado de la puerta, cerrada, buscando la llave.
A lo largo de los años, he ido a terapeutas, médicos y curanderos. He usado homeopatía, kinesiología, acupuntura y digitopresion. En mi juventud, probé el alcohol y las drogas, pensando que eran la respuesta. Busqué la respuesta al significado de la vida en las relaciones. Luego busqué la iluminación evitando el compromiso y el amor romántico a cualquier costo. También probé la terapia Gestalt, el análisis transaccional, la hipnoterapia, la oración y la meditación. En los últimos veintisiete años, he participado activamente en más de un programa de Doce Pasos en esta búsqueda de la verdad.
He trabajado diligentemente a través del trabajo de esmerilado que muchas personas han llegado a conocer como trabajo de familia de origen. Hurra, finalmente encontré y sané a mi niño interior. Incluso tengo un osito de peluche en el suelo al lado de mi cama. Después de que mi hijo muriera, me quedé con cada momento de mi dolor hasta que lo resolví finalmente aceptando el impedimento de por vida que viviría a pesar de la pérdida de Shane.
He examinado “Un Curso de Milagro”, aprendiendo con la ayuda de Marianne Williamson sobre la magia del amor en todas sus formas y formas. Por fin, abrí mi corazón. Pero la búsqueda de la iluminación me eludió. No estaba deprimido, pero me dolía el espíritu.
Comencé a viajar, primero por los Estados Unidos y luego por el mundo. Visité los vórtices de Sedona, la antigua aldea de Anasazi en el cañón del Chaco, y el Santuario de Chimayo, la bendita iglesia de Nuevo México. Debería haber estado brillando en la oscuridad. De vez en cuando, vislumbré la Luz. Pero todavía no entendía de qué se trataba la vida. Tal vez mañana encuentre esa llave, pensaría. Parecía que la iluminación siempre era un día, un paso, un terapeuta, un libro, un curandero de distancia. Hace más de veinte años, cuando ya estaba inmerso en esta búsqueda, un amigo de confianza me dijo que el secreto de la vida era simple: no había uno. Tal vez mi amigo tenía razón. Tal vez estaba buscando algo que no existía.
Un día dejé de mirar. No fue que me rendí. Me rendí. Dejé de esperar para ganar la lotería espiritual. Dejé de intentar iluminarme. Dejé de buscar a esa perfecta alma gemela. Y comencé a rendirme y disfrutar cada momento de mi vida, tal como es.
Fue entonces cuando encontré la alegría. O tal vez la alegría me encontró.
La clave para la iluminación puede ser más simple de lo que pensamos. Estamos aquí para experimentar la alegría. Mira cada momento de tu vida y aprende a decir: Qué dulce es.

“Dios, ayúdame a aprender la alegría”.

(Melody Beattie de su Libro Mas del Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 4 de Diciembre

PRIMER PASO
ADMITIMOS QUE ERAMOS IMPOTENTES ANTE LA VIDA DE LOS DEMAS Y QUE NUESTRAS VIDAS SE HABIAN VUELTO INGOBERNABLES. (Primer Paso de CoDA).

La primera vez que escuché este Paso, no lo entendí. No comprendí. Se me hizo confuso, amenazante y falso. ¿Impotente sobre la vida de los demás? Mi vida ¿ingobernable?
Creía estar en completo control de mí misma y de los demás. Pensaba que no existía circunstancia o sentimiento alguno, por sobrecogedor o agobiante que fuera, que no pudiera manejar mediante mi pura fuerza de voluntad. Creía que controlar todo era lo que se esperaba de mí. Era mi obligación. Sólo así podía sobrevivir. Y también pensaba que mi vida era mucho más gobernable que la vida de los demás, hasta que miré dentro de mí misma. Fue entonces cuando descubrí la corriente subterránea de miedo, ira, dolor, soledad, vacio y necesidades insatisfechas que me había dominado la mayor parte de mi vida.
Ahí fue cuando dejé de mirar hacia otros el tiempo suficiente para poder contemplar el estado de cosas en mi propia vida.
Fue entonces cuando comencé a encontrar una vida propia y a vivirla.

“No sabía ni de poder ni de impotencia” dijo Mary, al hablar del Primer Paso. “Ser víctima o estar en control era como yo entendía el poder. Si era yo impotente, entonces alguien más estaba en control”.
Ahora podemos aprender una manera mejor de poseer nuestro propio poder que ser víctimas o controladores. Empieza al admitir y aceptar la verdad acerca de nosotros mismos y de nuestras relaciones.
Somos impotentes ante la vida de los demás. Cuando intentamos ejercer poder donde carecemos de él, nuestra vida se vuelve ingobernable en algún nivel.

(Melody Beattie de su Guía de Doce Pasos).