Marzo 24… Apreciémonos a nosotros mismos

Nosotros somos lo más grande que alguna vez pueda sucedernos. Créelo. Esto hace la vida mucho más fácil. (Ya no seas codependiente).

Ya es tiempo de parar esa tontería de andar por ahí criticándonos a nosotros mismos. Quizá hayamos caminado la mayor parte de nuestra vida pidiendo disculpas directa o indirectamente, sintiéndonos menos valiosos que los otros, creyendo que ellos saben más que nosotros y creyendo que de alguna manera los otros tienen derecho a estar aquí y nosotros no. Tenemos derecho a estar aquí. Tenemos derecho a ser nosotros mismos.
Estamos aquí. Hay un propósito, una razón, una intención para nuestra vida. No tenemos por qué disculparnos por estar aquí o por ser lo que somos. Somos suficientemente buenos y merecedores. Los otros no tienen nuestra magia. Nosotros la tenemos. Está en nuestro interior.
No importa lo que hayamos hecho en el pasado. Todos tenemos un pasado, entretejido de errores, éxitos y experiencias de aprendizaje. Tenemos derecho a nuestro pasado. Es nuestro. Ha trabajado para moldearnos y para formarnos. A medida que progresemos en este viaje, veremos cómo cada una de nuestras experiencias se volteará y será usada para nuestro bien.
Ya hemos pasado demasiado tiempo sintiéndonos avergonzados, disculpándonos y dudando de nuestra belleza interior. Hay que acabar con eso. Dejarlo ir. Es un lastre innecesario. Los otros tienen derecho, pero nosotros también. No somos ni mas ni menos que ellos. Somos iguales. Somos quienes somos. Para eso fuimos creados, y eso era lo que debíamos ser.
Eso, mi amigo, es un regalo maravilloso.

“Dios mio, ayúdame a adueñarme de mi poder para amarme y apreciarme a mi mismo. Ayúdame a valorarme en vez de buscar que los otros lo hagan”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Marzo 15… Quita a la Victima

“¿Es que los demás no ven cuánto estoy sufriendo?” “¿Es que no ven que necesito ayuda?” “¿Es que no les importa?”
La cosa no es que los otros vean o les importe. La cosa es que nosotros nos veamos y nos preocupemos por nosotros mismos. A menudo, cuando señalamos con el dedo a los demás, esperando que tengan compasión de nosotros, es porque no hemos aceptado completamente nuestro dolor. No hemos alcanzado ese punto de preocuparnos de nosotros mismos. Estamos esperando que otro tome conciencia de algo que nosotros aún no hemos tomado.
Nuestro trabajo consiste en tener compasión de nosotros mismos. Cuando la tengamos, habremos dado el primer paso para dejar de ser víctimas. Estamos en el camino hacia la autoresponsabilidad, el cuidado de nosotros mismos y del cambio.

“Hoy no esperaré a que otros me vean y les importe; yo asumiré la responsabilidad de estar consciente de mí dolor y mis problemas, y de preocuparme por mi mismo”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 9 de Marzo

Imaginémonos de pie en la playa. A lo lejos hay una isla llamada serenidad, donde existen la paz, la felicidad y la libertad de esa desesperación que son el alcoholismo y otros problemas. En verdad queremos llegar a esa isla, pero tenemos que encontrar una manera de cruzar el agua, ese enorme vacío que existe entre nosotros y el lugar a donde queremos ir. Tenemos dos opciones. En el agua está un barco crucero que se ve realmente fino y agradable. Se llama tratamiento, terapia. Cerca de él, en la playa, está sentado un grupo de personas de apariencia extraña. Parecen estar remando arriba de un bote, pero no vemos ningún bote, y tampoco vemos los remos. Vemos tan sólo a esta gente feliz sentada en la playa, remando en un bote invisible con remos invisibles, El bote invisible se llama Al-Anón (o AA O cualquier otro Programa de Doce Pasos).
El barco crucero toca su sirena, llamándonos a subir a bordo para la travesía de tratamiento y terapia. Podemos ver a la gente a bordo: están felices y nos hacen gestos de saludo con las manos. Y luego estas gentes raras están gritándonos para que nos les unamos a su bote invisible.
¿Escogeremos el crucero, o el bote invisible? Desde luego, nos subiremos al crucero, al barco de lujo. Lo siguiente de que tenemos noticia es que nos dirigimos a la isla de la felicidad.
El problema se da a medio camino. El barco crucero se detiene, se da la vuelta y se regresa a la playa en la cual comenzó el viaje. Entonces el capitán ordena que todos nos bajemos del barco. Cuando le preguntamos: “¿Por qué?”, nos dice: “Nuestro crucero sólo llega hasta allí, a única forma en que alguna vez podrán llegar a la isla es subiéndose al bote invisible (llamado Al-Anón)”. De modo que nos encogemos de hombros y caminamos hacia a gente que se encuentra en el bote. “¡Súbanse!”, nos gritan. “¡No vemos ningún bote al que nos podamos subir!”, les gritamos nosotros a la vez. “Súbanse de todas maneras”, nos dicen. De modo que nos subimos, y muy pronto nos dicen: “Cojan un remo y empiecen a remar (a trabajar los pasos)”. No vemos ningunos remos”, les respondemos. “De todas maneras, ¡cójanlos y comiencen a remar!” Así que tomamos unos remos invisibles y empezamos a remar, y muy pronto vemos el bote. Antes de que nos demos cuenta, vemos los remos también. De lo siguiente que nos damos cuenta es de que estamos tan felices remando en bote con esa gente que nos parecía tan rara, que ya no nos importa llegar al otro lado.
(Clancy Imislund).

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Marzo 3… Aceptémonos a nosotros mismos

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Un día, al ir manejando, la atención de una mujer se enfocó en el letrero del auto que iba delante de ella. Este decía: “SE LO QUE ERES”. ¿Cómo podría hacerlo?, pensó, ¡No sé quién soy!
Algunos de nosotros nos hemos sentido confundidos cuando la gente nos ha animado a ser nosotros mismos. ¿Cómo podemos conocernos a nosotros mismos o ser como somos si durante años muchos nos hemos sumergido en las necesidades de los demás?
Pero tenemos un yo. A diario estamos descubriendo más acerca de nosotros mismos.
Estamos aprendiendo que somos merecedores de amor.
Estamos aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos, tal como somos en el momento presente, a aceptar nuestros sentimientos, pensamientos, defectos, deseos y necesidades. Si nuestros pensamientos o sentimientos son confusos, lo aceptamos también.
Ser lo que somos significa aceptar nuestro pasado -nuestra historia exactamente como es.
Ser nosotros mismos significa que tenemos derecho a nuestras opiniones y creencias, por el momento presente, y que están sujetas a cambios. Aceptamos nuestras limitaciones y nuestros puntos fuertes.
Ser lo que somos significa que nos aceptamos físicamente, al igual que mental, emocional y espiritualmente, por lo que somos ahora.
Ser como somos en la recuperación significa que debemos llevar esa aceptación un paso más allá. Podemos apreciarnos a nosotros mismos y a nuestra historia.
Ser como somos, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, no es una actitud limitante.
Aceptarnos y amarnos es como fomentamos el crecimiento interior y el cambio.

“Hoy seré lo que soy. Si todavía no estoy seguro de quién soy, afirmaré que tengo derecho a hacer ese emocionante descubrimiento”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 17… Aceptación

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Nuestro concepto básico de recuperación que nunca pierde su poder para obrar milagros es el concepto llamado aceptación.
No logramos la aceptación en un momento. A menudo tenemos que pasar por una miriada de sentimientos, a veces ira, vergüenza, lastima de uno mismo o tristeza. Pero si la aceptación es nuestra meta, la lograremos.
¿Que cosa es mas liberadora que reírnos de nuestras debilidades y sentir gratitud por por nuestros puntos fuertes? . Es llegar a conocer el paquete completo que llamamos “nosotros” – con todos nuestros sentimientos, pensamientos, tendencias e historias – merece la aceptación y nos trae sentimientos de curación.
Aceptar nuestras circunstancias es otra cura milagrosa. Para que cambie algo o alguien, primero debemos aceptarnos a nosotros mismos, a los demás y a las circunstancias exactamente como son. Luego, necesitamos ir un paso más allá. Necesitamos sentir gratitud por nosotros mismos y por nuestras circunstancias. Añadimos un toque de fe diciendo: “ Sé que así es exactamente como deben ser las cosas por el momento”.
No importa cuánto nos compliquemos, lo básico nunca pierde su poder para devolvernos al sano juicio.

“Hoy, Dios mío, ayúdame a practicar el concepto de la aceptación en mi vida. Ayúdame a aceptarme a mí mismo, a los otros y a mis circunstancias. Llévame un paso más allá y ayúdame a sentir gratitud”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 12… Deja ir a aquellos que no están en recuperación

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Podemos avanzar en nuestra vida y en nuestra recuperación, incluso a pesar de que alguien a quien amamos no esté aún en recuperación.
¡Imagina un puente. En un lado del puente todo está frío y oscuro. Ahí estuvimos con nosotros en el frío y la oscuridad, doblados por el dolor! Algunos desarrollamos un desorden con la comida para lidiar con el dolor.Otros bebían o usaban otras drogas. Algunos más perdimos el control sobre nuestra conducta sexual o nos concentramos obsesivamente en el dolor de personas adictas para distraernos de nuestro propio dolor. Muchos hicimos ambas cosas: desarrollamos una conducta adictiva y nos distrajimos concentrándonos en otros adictos. No sabíamos que había un puente. Pensábamos que estábamos atrapados en un acantilado.
Luego, algunos tuvimos suerte. Nuestros ojos se abrieron, por la Gracia de Dios, porque era tiempo de ello. Vimos el puente. La gente nos dijo lo que había del otro lado: color, luz y curación para nuestro dolor. Apenas podíamos vislumbrar o imaginar esto, pero decidimos de todas maneras emprender el camino para cruzar el puente.
Tratamos de convencer a la gente que nos rodeaba en el acantilado de que había un puente que conducía a un lugar mejor, pero no quisieron escucharnos. No estaban listos para emprender la jornada. Decidimos ir solos porque creímos y porque la gente que estaba del otro lado nos animaba a seguir adelante. Entre mas nos acercábamos al otro lado, mas podíamos ver y sentir que lo que se nos había prometido era verdad. Había luz, color, curación y amor.
¡El otro lado era un sitio mejor!
Sin embargo ahora hay un puente entre nosotros y los que se quedaron del otro lado. A veces podemos sentir la tentación de volvernos y traerlos a rastras con nosotros, pero eso no se puede hacer. A nadie se le puede arrastrar ni obligar a cruzar el puente. Cada persona debe ir por su propia voluntad, cuando sea su tiempo. Algunos vendrán; otros se quedarán del otro lado. La elección no es nuestra.
Podemos amarlos. Podemos saludarlos con la mano. Podemos ir y venir. Podemos animarlos, como otros nos han animado y nos han alentado. Pero no podemos obligarlos para que vengan con nosotros.
Si ha llegado nuestro momento de cruzar el puente, o si ya lo hemos cruzado y estamos en la luz y en el color, no tenemos que sentirnos culpables.Estamos donde teníamos que estar. No tenemos que regresar al oscuro acantilado porque aún no haya llegado el tiempo de alguien más.
Lo mejor que podemos hacer es quedarnos en la luz, porque eso les da la seguridad a los otros de que hay un lugar mejor. Y si esos otros alguna vez se deciden a cruzar el puente, estaremos ahí para animarlos.

“Hoy avanzaré en mi vida, a pesar de lo que los otros hagan o dejen de hacer. Sabré que es mi derecho cruzar el puente a una vida mejor, aunque para hacerlo tenga que dejar a otros atrás. No me sentiré culpable, ni me sentiré avergonzado. Sé que el lugar donde estoy ahora es un lugar mejor y que ahí es donde debo estar”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 6 de Febrero

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El cuidado de uno mismo es una actitud hacia nosotros y hacia nuestras vidas que dice: soy responsable de mi persona. Tengo la responsabilidad no sólo de vivir mi vida, sino de conducirla. Tengo la responsabilidad de atender mi bienestar espiritual, emocional, físico y económico. Tengo la responsabilidad de identificar mis necesidades y satisfacerlas. Tengo la responsabilidad de solucionar mis problemas o de aprender a vivir con aquellos que no puedo resolver. Soy responsable por las elecciones que hago. Soy responsable de lo que doy y de lo que recibo. También soy responsable de fijar mis metas y de cumplirlas. Soy responsable de qué tanto disfruto de la vida, por la cantidad de placer que encuentro en las actividades cotidianas. Soy responsable por amar a alguien y por la manera en que expreso ese amor. Soy responsable de lo que hago a los demás y por lo que permito que los otros me hagan. Soy responsable de mis necesidades y deseos. Toda mi persona, todo aspecto de mi ser, es importante. Yo cuento. Yo importo. Se puede confiar en mis sentimientos. Mi manera de pensar es apropiada. Valoro mis necesidades y deseos. No merezco ni toleraré el abuso ni el maltrato constante. Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos. Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima. Mis decisiones tomarán en cuenta las responsabilidades que tengo para conmigo mismo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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