Febrero 17… Aceptación

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Nuestro concepto básico de recuperación que nunca pierde su poder para obrar milagros es el concepto llamado aceptación.
No logramos la aceptación en un momento. A menudo tenemos que pasar por una miriada de sentimientos, a veces ira, vergüenza, lastima de uno mismo o tristeza. Pero si la aceptación es nuestra meta, la lograremos.
¿Que cosa es mas liberadora que reírnos de nuestras debilidades y sentir gratitud por por nuestros puntos fuertes? . Es llegar a conocer el paquete completo que llamamos “nosotros” – con todos nuestros sentimientos, pensamientos, tendencias e historias – merece la aceptación y nos trae sentimientos de curación.
Aceptar nuestras circunstancias es otra cura milagrosa. Para que cambie algo o alguien, primero debemos aceptarnos a nosotros mismos, a los demás y a las circunstancias exactamente como son. Luego, necesitamos ir un paso más allá. Necesitamos sentir gratitud por nosotros mismos y por nuestras circunstancias. Añadimos un toque de fe diciendo: “ Sé que así es exactamente como deben ser las cosas por el momento”.
No importa cuánto nos compliquemos, lo básico nunca pierde su poder para devolvernos al sano juicio.

“Hoy, Dios mío, ayúdame a practicar el concepto de la aceptación en mi vida. Ayúdame a aceptarme a mí mismo, a los otros y a mis circunstancias. Llévame un paso más allá y ayúdame a sentir gratitud”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 12… Deja ir a aquellos que no están en recuperación

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Podemos avanzar en nuestra vida y en nuestra recuperación, incluso a pesar de que alguien a quien amamos no esté aún en recuperación.
¡Imagina un puente. En un lado del puente todo está frío y oscuro. Ahí estuvimos con nosotros en el frío y la oscuridad, doblados por el dolor! Algunos desarrollamos un desorden con la comida para lidiar con el dolor.Otros bebían o usaban otras drogas. Algunos más perdimos el control sobre nuestra conducta sexual o nos concentramos obsesivamente en el dolor de personas adictas para distraernos de nuestro propio dolor. Muchos hicimos ambas cosas: desarrollamos una conducta adictiva y nos distrajimos concentrándonos en otros adictos. No sabíamos que había un puente. Pensábamos que estábamos atrapados en un acantilado.
Luego, algunos tuvimos suerte. Nuestros ojos se abrieron, por la Gracia de Dios, porque era tiempo de ello. Vimos el puente. La gente nos dijo lo que había del otro lado: color, luz y curación para nuestro dolor. Apenas podíamos vislumbrar o imaginar esto, pero decidimos de todas maneras emprender el camino para cruzar el puente.
Tratamos de convencer a la gente que nos rodeaba en el acantilado de que había un puente que conducía a un lugar mejor, pero no quisieron escucharnos. No estaban listos para emprender la jornada. Decidimos ir solos porque creímos y porque la gente que estaba del otro lado nos animaba a seguir adelante. Entre mas nos acercábamos al otro lado, mas podíamos ver y sentir que lo que se nos había prometido era verdad. Había luz, color, curación y amor.
¡El otro lado era un sitio mejor!
Sin embargo ahora hay un puente entre nosotros y los que se quedaron del otro lado. A veces podemos sentir la tentación de volvernos y traerlos a rastras con nosotros, pero eso no se puede hacer. A nadie se le puede arrastrar ni obligar a cruzar el puente. Cada persona debe ir por su propia voluntad, cuando sea su tiempo. Algunos vendrán; otros se quedarán del otro lado. La elección no es nuestra.
Podemos amarlos. Podemos saludarlos con la mano. Podemos ir y venir. Podemos animarlos, como otros nos han animado y nos han alentado. Pero no podemos obligarlos para que vengan con nosotros.
Si ha llegado nuestro momento de cruzar el puente, o si ya lo hemos cruzado y estamos en la luz y en el color, no tenemos que sentirnos culpables.Estamos donde teníamos que estar. No tenemos que regresar al oscuro acantilado porque aún no haya llegado el tiempo de alguien más.
Lo mejor que podemos hacer es quedarnos en la luz, porque eso les da la seguridad a los otros de que hay un lugar mejor. Y si esos otros alguna vez se deciden a cruzar el puente, estaremos ahí para animarlos.

“Hoy avanzaré en mi vida, a pesar de lo que los otros hagan o dejen de hacer. Sabré que es mi derecho cruzar el puente a una vida mejor, aunque para hacerlo tenga que dejar a otros atrás. No me sentiré culpable, ni me sentiré avergonzado. Sé que el lugar donde estoy ahora es un lugar mejor y que ahí es donde debo estar”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 6 de Febrero

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El cuidado de uno mismo es una actitud hacia nosotros y hacia nuestras vidas que dice: soy responsable de mi persona. Tengo la responsabilidad no sólo de vivir mi vida, sino de conducirla. Tengo la responsabilidad de atender mi bienestar espiritual, emocional, físico y económico. Tengo la responsabilidad de identificar mis necesidades y satisfacerlas. Tengo la responsabilidad de solucionar mis problemas o de aprender a vivir con aquellos que no puedo resolver. Soy responsable por las elecciones que hago. Soy responsable de lo que doy y de lo que recibo. También soy responsable de fijar mis metas y de cumplirlas. Soy responsable de qué tanto disfruto de la vida, por la cantidad de placer que encuentro en las actividades cotidianas. Soy responsable por amar a alguien y por la manera en que expreso ese amor. Soy responsable de lo que hago a los demás y por lo que permito que los otros me hagan. Soy responsable de mis necesidades y deseos. Toda mi persona, todo aspecto de mi ser, es importante. Yo cuento. Yo importo. Se puede confiar en mis sentimientos. Mi manera de pensar es apropiada. Valoro mis necesidades y deseos. No merezco ni toleraré el abuso ni el maltrato constante. Tengo derechos, y es mi responsabilidad reclamar esos derechos. Las decisiones que tomo y la manera como me conduzco reflejarán mí alta autoestima. Mis decisiones tomarán en cuenta las responsabilidades que tengo para conmigo mismo.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Enero 23… Con nueva energía

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Lo divertido se vuelve divertido, el amor se vuelve amor, la vida se convierte en algo que vale la pena vivir. Y nos sentimos agradecidos. (Más Allá de la Codependencia).

Hay una nueva energía, un sentimiento nuevo en nuestra vida. No podemos basar nuestras expectativas acerca de lo que sentiremos el día de mañana, o incluso dentro de unas horas, sobre lo que estamos sintiendo en este momento.
No hay dos momentos iguales en el tiempo. Nos estamos recuperando. Estamos cambiado. Nuestra vida está cambiando. A veces, las cosas no han funcionado como nosotros queríamos. Teníamos lecciones que aprender. El futuro no será como el pasado.
¡No limites el futuro por el pasado! Reflexiona acerca del principio de tu recuperación. ¿No han habido muchos cambios que te han traído hasta donde te encuentras ahora? Reflexiona acerca de lo ocurrido hace un año. ¿No han cambiado tú y tus circunstancias desde entonces?
A veces, los problemas y los sentimientos persisten por un tiempo. Pero esas épocas son temporales. Tiempos de confusión, de incertidumbre, temporadas en las que vivimos con un problema en particular sin resolver, pero que no duran para siempre.
Hacemos esas épocas doblemente difíciles al compararlas con nuestro pasado. Cada situación y circunstancia han tenido una influencia especial para moldearnos en lo que somos. No tenemos por que atemorizarnos comparando el presente y el futuro con el pasado doloroso, especialmente con lo que fue nuestro pasado antes de que empezáramos la recuperación o antes de que aprendiéramos a partir de una experiencia en particular.
Has de saber que tu malestar no sera permanente. No trates de imaginar que deberías sentirte de otra manera, o cuando sentirás de otra forma. En vez de ello, confía. Acepta el hoy, pero no te limites por él.
Viene una nueva energía. Un nuevo sentimiento está en camino. No podemos predecir cómo será viendo cómo era o cómo es, porque entonces cuando llegue, será totalmente diferente. No hemos trabajado ni luchado en vano. Ha sido por algo y para algo.
Los tiempos están cambiando para mejorar. Sigue en el sendero de la confianza y la obediencia. Permanece abierto a lo nuevo.

“Hoy, Dios mío, ayúdame a no juzgar o a limitar mi futuro por lo que fue mi pasado. Ayúdame a abrirme a todas las emociones posibles de cambio, tanto dentro de mí como a mi alrededor”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 22 de Enero

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No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.
“Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar? ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme? Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”. Podría ser, pero tú no debes hacerlo. Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados. Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”. ¿Cómo quieres usarla? No te estás desapegando por ella o por él. Te estás desapegando por ti mismo. Las probabilidades indican el beneficio de todos.
Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado? Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.
No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado. Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque…).

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Enero 18… Gratitud

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En la vida, a veces las cosas pasan demasiado rápido. Apenas hemos resuelto un problema cuando surgen otros dos. Nos sentíamos muy bien por la mañana, pero por la tarde estamos hundidos en la aflicción.
Todos los días nos enfrentamos con interrupciones, demoras, cambios y retos. Encaramos conflictos de personalidad y decepciones. A menudo, cuando nos sentimos agobiados, no podemos ver las lecciones que encierran esas experiencias.
Un concepto sencillo nos puede hacer superar hasta las temporadas más difíciles. Se llama gratitud. Aprendemos a decir gracias a estos problemas y sentimientos. Gracias por la manera como se presentan las cosas. No me gusta esta experiencia, pero gracias de todas maneras.
Oblígate a la gratitud hasta que ésta se haga algo habitual en ti. La gratitud nos ayuda a dejar de tratar de controlar los resultados. Es la llave que abre la energía positiva en nuestra vida. Es la alquimia que convierte a los problemas en bendiciones, y en regalos lo inesperado.

“Hoy tendré gratitud. Empezaré el proceso de convertir la pena de hoy en la alegría de mañana”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Enero 17… Actuar “como si”

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La conducta a la que llamamos actuar “como si” puede ser una poderosa herramienta para la recuperación. Actuar “como si” es una forma de practicar lo positivo. Es una herramienta que usamos para desatorarnos. Es una herramienta que decidimos usar en forma consciente.
Actuar “como si” puede ser útil cuando un sentimiento empieza a controlarnos. Tomamos conscientemente la decisión de actuar como si nos sintiéramos bien y fuéramos a estar bien.
Cuando un problema nos agobia, actuar “como si” nos puede ayudar a salir del atolladero. Actuamos como si el problema ya fuera a resolverse o ya estuviera resuelto, para que podamos seguir con nuestra vida.
A menudo, actuamos como si ya sintiéramos desapego. sentara la base para que efectivamente se de el desapego.
Existen muchas áreas en las cuales el actuar “como si” –combinado esto con otros principios de recuperación- sienta las bases para la realidad que deseamos. Actuamos como si nos amáramos a nosotros mismos, hasta que en realidad empezamos a cuidar de nosotros mismos. Actuamos como si tuviéramos derecho a decir “no”, hasta que creemos que, efectivamente, lo tenemos.
No aparentamos que tenemos dinero suficiente para cubrir un cheque. No pretendemos que un alcohólico no está bebiendo. Usamos la conducta de actuar “como si” como parte de nuestra recuperación, para sentar las bases para nuevas conductas. Nos forzamos a experimentar conductas positivas de recuperación, haciendo caso omiso de nuestras dudas y temores, hasta que nuestros sentimientos se emparejen con la realidad.
Actuar “como si” es una manera positiva de superar miedos, dudas y una baja autoestima. No tenemos que mentir, no tenemos que ser deshonestos con nosotros mismos. Nos abrimos a las posibilidades positivas del futuro, en vez de limitar el futuro con los sentimientos y las circunstancias de hoy.
Actuar “como si” nos ayuda a atravesar las arenas movedizas y a trasladarnos a un terreno firme.

“Dios mío, muéstrame las áreas donde el actuar “como si” me podría ayudar a sentar las bases de la realidad que yo deseo. Guíame al usar esta poderosa herramienta de recuperación para ayudarme a crear una vida mejor y relaciones más sanas”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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