Agosto 19… Deja ir la vergüenza

La vergüenza es ese sentimiento oscuro, poderoso, que nos detiene. Si, la vergüenza puede impedir que actuemos impropiamente. Pero muchos de nosotros hemos aprendido a unir la vergüenza con las conductas sanas que son las que mas nos convienen.
En las familias disfuncionales se puede asociar la vergüenza a conductas sanas, tales como hablar acerca de los sentimientos, tomar alternativas, cuidar de nosotros mismos, divertirse, tener éxito, o incluso sentirnos bien con nosotros mismos.
Se puede haber asociado la vergüenza al hecho de pedir lo que queremos y necesitamos, a comunicarnos directa y honestamente, y a dar y recibir amor.
A veces, la vergüenza se disfraza de miedo, indignación, indiferencia, o de una necesidad de correr a escondernos, escribió Stephanie. E. Pero si la sentimos oscura y nos hace sentirnos mal acerca de quiénes somos, probablemente sea vergüenza.
En la recuperación estamos, aprendiendo a identificar la vergüenza. Cuando podamos reconocerla, podremos empezar a dejarla ir. Podemos amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, empezando ahora.
Y tenemos derecho a ser, a estar aquí, a ser lo que somos. Y nunca tenemos por qué dejar a la vergüenza que nos diga otra cosa.

“Hoy atacaré y conquistaré la vergüenza en mi vida”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 10 de Agosto

Descubre qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo. Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto? ¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”. Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte. Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala. No es tiempo para tomarla todavía. Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.
Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva. ¡Hazte la vida más fácil!

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

Reflexión del Dia: 8 de Agosto

Ponte cómodo. Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar. Limpia la cocina. Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo. Acude a una junta de Al-Anón o de CODA. Lee un libro de meditación. Vete a la playa. Mira un programa de televisión. Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a restaurar tu equilibrio.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Agosto 8… Aprende a decir Si

Ayer hablamos acerca de aprender a decir no. Hoy hablemos de otra palabra importante: .
Podemos aprender a decir a las cosas que nos hacen sentir bien, a lo que queremos, para nosotros mismos y para los demás.
Podemos aprender a decir a la diversión. Si a las reuniones, a llamar a un amigo, a pedir ayuda.
Podemos aprender a decir a las relaciones sanas, a la gente y a las actividades que nos convienen.
Podemos aprender a decir a nosotros mismos, a lo que queremos y necesitamos, a nuestros instintos y a la guía de nuestro Poder Superior.
Podemos aprender a decir cuando sentimos que es correcto ayudar a alguien.
Podemos aprender a decir a nuestros sentimientos.
Podemos aprender a identificar cuándo necesitamos dar un paseo, tomar una siesta, que nos froten la espalda o comprarnos flores.
Podemos aprender a decir al trabajo que nos gusta.
Podemos aprender a decir a todo lo que nos nutre y alimenta.
Podemos aprender a decir a lo mejor que pueden ofrecernos la vida y el amor.

“Hoy diré sí a todo lo que me hace sentir bien y siento que es conveniente”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 6 de Agosto

Tenemos un pensamiento, y luego nos decimos que no deberíamos pensar así. Tenemos un sentimiento, y después nos decimos que no deberíamos de sentir así. Tomamos una decisión, actuamos de acuerdo con ella, y luego nos decimos que no deberíamos de haber actuado así. No hay nada qué corregir en estas situaciones, ninguna enmienda qué hacer; no hemos hecho nada malo. Nos hemos empeñado en una forma de castigo diseñada para hacernos sentir ansiosos, irritados y sofocados. Nos ponemos una trampa solos.
Una de mis maneras favoritas de autotorturarme implica el dilema entre hacer dos cosas. Tomo ladecisión de hacer primero una de ellas. En el minuto que actúo de acuerdo con esa decisión, me digo: “debería estar haciendo la otra cosa”. De modo que echo marcha atrás, comienzo la otra cosa, y la sigo de nuevo contra mí: “realmente no debería de estar haciendo esto. Debería estar haciendo lo que estaba haciendo antes”. Otra de mis favoritas es la siguiente: me peino, me maquillo, me miro en el espejo, y me digo: “Me veo espantosa. No debería verme así.”
Algunos de nosotros creemos haber cometido errores tan graves que sensatamente no podemos esperar que se nos perdonen. Algunos de nosotros creemos que nuestras vidas son un error. Muchos de nosotros creemos que todo lo que hemos hecho es un error. Pocos de nosotros creemos que no podemos hacer nada bien, pero al mismo tiempo, demandamos de nosotros mismos la perfección. Nos colocamos ensituaciones imposibles, y luego nos preguntamos por qué no podemos salir de ellas.
Luego terminamos la labor abochornándonos de nosotros mismos. No nos gusta lo que hacemos, y no nos gusta quiénes somos. Fundamentalmente, no somos suficientemente buenos. Por alguna razón, Dios nos creó como una persona totalmente inapropiada para la vida.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Agosto 3… Adueñémonos de nuestro poder en las relaciones

Mucho de lo que yo llamo mi codependencia es miedo y pánico, porque pasé gran parte de mi vida sintiéndome abusada, atrapada y no sabiendo cómo cuidar de mí misma en mis relaciones. (Anónimo).

No importa por cuánto tiempo nos hayamos estado recuperando, podemos seguir tendiendo a darle nuestro poder a los demás, sean figuras de autoridad, un nuevo amor o una criatura.
Cuando hacemos esto, experimentamos la serie de emociones y de pensamientos que llamamos “la loquera codependiente”. Podemos sentirnos enojados, culpables, temerosos, confundidos y obsesionados. Podemos sentirnos dependientes y necesitados o volvernos demasiado controladores y rígidos. Podemos volver a conductas familiares en época de estrés. Y para nosotros que tenemos asuntos de codependencia y de hijos adultos de alcohólicos por resolver, las relaciones pueden significar estrés.
No tenemos que quedarnos atascados en nuestra codependencia. No tenemos que avergonzarnos o culparnos a nosotros mismos, o a la otra persona, por nuestro estado. Simplemente necesitamos acordarnos de adueñarnos de nuestro poder.
¡Practica. Practica. Practica a usar tu poder para cuidar de ti mismo, no importa contra que estés lidiando, en donde estés o que estés haciendo! Esto es lo que significa la recuperación. Esto no significa que tratemos de controlar a los demás; no significa que nos volvamos cáusticos o abusivos. Significa que nos adueñamos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. El solo pensar en hacer esto puede generar miedo ¡Eso es normal! Cuida de ti mismo, de todas maneras. Las respuestas, y el poder para hacerlo, están dentro de ti ahora.
Empieza hoy. Empieza desde donde estás. Empieza cuidando lo que tú eres, en el momento presente, al máximo de tu capacidad.

“Hoy me concentraré en adueñarme de mi poder para cuidar de mí mismo. No dejaré que los miedos, ni un falso sentido de la vergüenza y la culpa, me impidan cuidarme a mí mismo”..

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Reflexión del Dia: 21 de Julio

Hay una magia en fijarse metas y escribirlas. Esto pone en movimiento una poderosa fuerza psicológica, espiritual y emocional. Nos percatamos de cosas que necesitamos hacer para lograrlas y completarlas y las hacemos. Las cosas vienen a nosotros. ¡Las cosas comienzan a suceder!
Hurguemos con más profundidad dentro del poder de las metas. Cuando te sometes a tus deseos, cuando te permites
obsesionarte con una meta, recibes el poder físico, la energía y el entusiasmo que necesitas para conseguir tu meta.
Pero también recibes algo más, algo igualmente valioso. Recibes la “instrumentación automática” que necesitas para ir derecho a tu objetivo.
Lo más sorprendente de una meta que anhelas con firmeza es que te mantiene en ruta para alcanzar tu objetivo. Esto no significa repetir las cosas dos veces. Lo que sucede es esto. Cuando te sometes a tu meta, la meta trabaja por sí misma dentro de tu mente subconsciente. Tu mente subconsciente siempre está en equilibrio. Tu mente consciente no lo está, a menos que esté a tono con lo que tu mente subconsciente esté pensando. Sin la plena cooperación de la mente subconsciente, una persona tiene dudas, está confundida, indecisa. Ahora, cuando tu mente subconsciente ha absorbido tu meta, reaccionas de la manera correcta en forma automática. La mente consciente está libre para pensar clara y directamente.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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