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Meditación 6 de Diciembre… Dejemos ir la vergüenza

Muchos de nosotros fuimos victimados, a veces más de una vez. Podemos haber sufrido abuso físico, abuso sexual o haber sido explotados por las adicciones de otro.
Entendemos que si otra persona ha abusado de nosotros, eso no es motivo para que sintamos vergüenza. El sentimiento de culpa por el acto de abuso le pertenece al perpetrador, no a la víctima.
Aunque en recuperación caigamos presas de la victimización, eso no es causa de vergüenza.
La meta de la recuperación es aprender a cuidar de uno mismo, aprender a liberarnos de la victimización y a no culparnos por las experiencias pasadas. La meta es equiparnos para que no sigamos siendo victimados debido a la vergüenza y a sentimientos no resueltos a causa de la victimización original.
Cada uno de nosotros tiene su propio trabajo que hacer, sus propios asuntos, sus tareas de recuperación. Una de esas tareas es dejar de señalar al perpetrador con el dedo, porque eso nos perturba. Aunque hacemos a cada persona responsable de su propia conducta y ésta deba dar cuenta de ella, aprendemos a tener compasión por el perpetrador. Comprendemos que han estado en juego muchas cosas en la vida de esa persona. Al mismo tiempo, nosotros no nos aferramos a la vergüenza. Aprendemos a entender el papel que nosotros jugamos en nuestra victimización, cómo caímos en ese papel y nos rescatamos a nosotros mismos. Pero ésa es una información con la que debemos equiparnos para que no necesite suceder esto otra vez.
Dejar ir la vergüenza de la víctima. Tenemos asuntos por resolver y tareas por hacer, pero uno de nuestros asuntos es no sentirnos culpables y equivocados porque hemos sido victimados.

“Hoy me libraré de toda vergüenza de víctima que pueda haber estado albergando o a la que pudiera haber estado aferrándome”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Meditación 5 de Diciembre… Gente dificil

Pocas cosas nos pueden volver tan locos como esperar algo de alguien que no tiene nada que dar . Pocas cosas nos pueden frustrar mas que tratar de hacer de esa persona algo que no es, nos volvemos locos cuando tratamos de pretender que esa persona es alguien que no es. Podemos habernos pasado años negociando con la realidad en relación con gente en particular de nuestro pasado y de nuestro presente. Podemos habernos pasado años tratando de que alguien nos ame de cierta manera, cuando esa persona no puede o no quiere hacerlo.
Es tiempo de dejarlo ir . Es tiempo de dejarla ir a ella o de dejarlo ir a el. Eso no significa que ya no podamos amar a esa persona. Significa que sentimos el inmenso alivio que nos viene cuando dejamos de negar la realidad y empezamos a aceptarla. Ponemos a esa persona en libertad para ser lo que realmente es él o ella. Dejemos de tratar que esa persona sea lo que no es.Lidiamos con nuestros sentimientos y nos alejamos del sistema destructivo.
Aprendemos a amar y a interesarnos de manera diferente,de una manera que toma en cuenta la realidad.
Entramos en relación con esa persona bajo nuevos términos, tomándonos en cuenta a nosotros mismos y nuestras necesidades. Si una persona es adicta al alcohol, a otras drogas, a la desgracia o a otra gente, podemos dejar ir su adicción; le quitamos las manos de encima a la adicción. Le devolvemos su vida a esa persona. Y, en el proceso, a nosotros también se nos devuelve nuestra vida y nuestra libertad.
Dejamos de permitir que nos controle lo que no estamos obteniendo de esa persona. Asumimos la responsabilidad de nuestra vida. Seguimos adelante con el proceso de amarnos y de cuidarnos a nosotros mismos.
Nosotros decidimos cómo queremos interactuar con esa persona, tomando en cuenta la realidad y nuestros mejores intereses. Nos enojamos, nos sentimos heridos, pero aterrizamos en un lugar de perdón. Lo liberamos a él o a ella, y nosotros nos liberamos de la esclavitud .
Esa es la única manera de desapegarse con amor.

“Hoy trabajaré para desapegarme con amor de personas conflictivas cercanas a mí. Lucharé por aceptar la realidad de mis relaciones. Me permitiré cuidarme en mis relaciones con la meta de lograr la libertad emocional, física, mental y espiritual para ambas partes”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 4 de Diciembre

Aprende a reconocer cuando estás reaccionando, cuándo estás permitiendo que alguien o algo tire de tus cuerdas. Generalmente cuando empiezas a sentirte ansioso, temeroso, indignado, rechazado, avergonzado, preocupado, confundido o a padecer autoconmiseración, hay algo en tu medio ambiente que te ha hecho nudos. (No afirmo que esté mal experimentar estos sentimientos. Probablemente cualquiera se sentiría así. La diferencia estriba en que estamos aprendiendo a decidir por cuánto tiempo deseamos seguir sintiéndonos así, y qué queremos hacer al respecto.) Emplear las palabras “ella, o él o eso me hicieron sentir” a menudo indica que estamos reaccionando. Perder nuestra sensación de paz y serenidad probablemente es el indicador más poderoso de que estamos atrapados en algún tipo de reacción.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Meditación 4 de Diciembre… Dejar ir

“¿Cuánto debemos dejar ir?”, me preguntó una amiga un día. “No estoy segura”, le contesté, “pero tal vez todo”.

Dejar ir es un proceso espiritual, emocional, mental y físico, y a veces un misterioso proceso metafísico de soltarle a Dios y al universo aquello a lo que nos estamos aferrando tanto.
Dejamos ir nuestro agarrarnos de la gente, de los resultados, de las ideas, sentimientos, deseos, necesidades, de todo. Dejemos ir nuestro tratar de controlar nuestro progreso en la recuperación. Sí, es importante reconocer y aceptar lo que queremos y lo que queremos que suceda. Pero es igualmente importante que a continuación lo dejemos ir.
Dejar ir es la parte de acción de la fe. Es una conducta que le da permiso a Dios y al universo de enviarnos lo que nos toca tener.
Deja ir significa que reconozcamos que aferrarnos con tantas fuerzas no nos está ayudando a resolver el problema, a cambiar a la persona o a obtener el resultado que deseamos. No nos está ayudando a nosotros. De hecho, aprendemos que el aferrarnos a veces nos impide obtener lo que queremos y necesitamos.
¿Quiénes somos nosotros para decir que las cosas no están ocurriendo exactamente como necesitan suceder?
Hay magia en el dejar ir. A veces obtenemos lo que queremos poco después de que lo hemos dejado ir. A veces lleva más tiempo. A veces el resultado específico que deseamos no ocurre. A veces sucede algo mejor.
Dejar ir nos libera y nos conecta con nuestra Fuente.
Dejar ir crea el ambiente óptimo para los mejores resultados y soluciones posibles.

“Hoy me relajaré. Dejare ir lo que más me está perturbando. Confiaré en que al dejarlo ir, he empezado a poner las ruedas en movimiento para que las cosas se resuelvan de la mejor manera posible”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Meditación 30 de Noviembre… Desapego

Un día, mi hijo trajo a casa a vivir con nosotros a un hámster. Lo pusimos en una jaula. Poco tiempo después, el hámster escapó.
Durante los siguientes seis meses, el animal corría asustado y salvaje por toda la casa. Y lo mismo nosotros para atraparlo.
“Ahí está. ¡Agárralo!”, gritábamos cada vez que alguien veía al hámster. Mi hijo o yo dejábamos lo que estuviéramos haciendo, corríamos por toda la casa y nos lanzábamos sobre el animal con la esperanza de atraparlo.
Me preocupaba por él, aunque no lo viéramos. “Esto no esta bien”, pensaba. “No puedo tener a un hámster corriendo suelto por la casa. Tenemos que atraparlo. Tenemos que hacer algo”.
Un pequeño animal del tamaño de un ratón tenía en agitación toda la casa.
Un día, mientras estaba sentada en la sala, vi al animal correr por el pasillo. En estado de frenesí, empecé a abalanzarme sobre él, como generalmente lo hacía, y luego me detuve.
No, me dije. Estoy harta. Si ese animal quiere vivir en los rincones y escondrijos de esta casa, voy a dejar que lo haga. Estoy harta de preocuparme por él .Estoy harta de perseguirlo. Esta es una circunstancia irregular, pero así es justamente como va a tener que ser.
Dejé que el hámster corriera sin que yo reaccionara. Me sentía un poquito incómoda con mi nueva reacción -no reaccionar-, pero me ceñí a ella de todas maneras.
Me sentí más a gusto con mi nueva reacción, no reaccionar. Al poco tiempo, estaba perfectamente en paz con la situación. Había dejado de pelear con el hámster. Una tarde, unas cuantas semanas después de que empecé a practicar mi nueva actitud, el hámster corrió cerca de mí, como lo había hecho tantas veces y apenas lo mire. El animal se
paró en seco, volteó y me miró. Empecé a abalanzarme sobre él. Él empezó a correr. Me relajé.
“Muy bien”, dije. “Haz lo que quieras”. Y lo decía en serio.
Una hora después, el hámster vino, se paró junto a mí y esperó. Gentilmente lo levanté y lo coloqué en su jaula, donde ha vivido feliz desde entonces. ¿La moraleja de la historia? No te balances sobre el hámster. El ya está asustado, y tratar de atraparlo lo único que logra es asustarlo más y a nosotros nos vuelve locos.
¡El desapego funciona!

“Hoy me sentiré a gusto con mi nueva reacción de no reaccionar. Me sentiré en paz”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 24 de Noviembre

El desapego implica “vivir en el momento presente” –vivir en el aquí y en el ahora–-. Permitirnos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho de cada día.
El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo. Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos. Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo.
Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga. A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas (y a veces, las más dolorosas) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: 19 de Noviembre

El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo. Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos. Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo. Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga. A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas (y a veces, las más dolorosas) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos.

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).