Febrero 19… Nuestro sendero

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Acabo de pasar unas horas con alguien de mi grupo y ya siento que estoy perdiendo la cabeza. Esta mujer insistió en que la única manera como podría progresar en mi programa era yendo a su iglesia y sucumbiendo ante las reglas religiosas que ahí se practicaban. Me presionaba y me insistía, y me insistía y me presionaba. Ella ha estado en el programa mucho más tiempo que yo. Yo pensaba que ella debía saber de qué estaba hablando. Pero no lo sentía correcto. Y ahora me siento loca, asustada, culpable y avergonzada. (Anónimo).

El sendero espiritual y el crecimiento interior que nos han prometido los Doce Pasos no dependen de ninguna creencia religiosa, ni secta o denominación. Tal como afirman las tradiciones de los programas de Doce Pasos, estos no están afiliados a ninguna denominación u organización religiosa.
No tenemos por que permitirle a nadie que nos fastidie con la religión durante la recuperación. No tenemos por que permitirle a la gente que nos haga sentir avergonzados, temerosos o menos porque no nos suscribimos a sus creencias en cuanto a religión.
No tenemos por que dejarlos que nos hagan esto en nombre de Dios, del amor o la recuperación.
La experiencia espiritual que encontraremos como resultado de la recuperación y de los Doce Pasos sera nuestra experiencia espiritual. Esta consistirá en una relación con Dios, nuestro Poder Superior, tal como nosotros lo concebimos.
Cada uno de nosotros debe encontrar su propio sendero espiritual. Cada uno de nosotros debe construir su propia relación con Dios tal como cada quien lo conciba. Cada uno de nosotros necesita un Poder Superior a uno mismo. Estos conceptos son de crítica importancia en la recuperación.
E igualmente importante es la libertad para escoger cómo hacerlo.

“Poder Superior, ayúdame a saber que no tengo por qué permitirle a nadie que me avergüence o me fastidie por las creencias religiosas.Si ellos confunden eso con la espiritualidad que surge en la recuperación, ayúdame a regresarles su confusión. Ayúdame a descubrir y a desarrollar mi propia espiritualidad, un sendero que me funcione a mí. Guíame, con Sabiduría Divina, a medida que voy creciendo espiritualmente”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Febrero 10… Deja ir la tristeza

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Un obstáculo para la alegría y el amor puede ser una tristeza no resuelta del pasado.
En el pasado nos decíamos a nosotros mismos muchas cosas para negar el dolor: “No duele tanto… Quizá si espero un poco, las cosas cambiaran… No es para tanto. Puedo con esto… Tal vez si trato de hacer cambiar a la otra persona, no tendré que cambiar yo mismo”. Negábamos que nos dolía porque no queríamos sentir el dolor.
Sin embargo, los asuntos inconclusos no desaparecen. Se siguen repitiendo hasta que captan nuestra atención, hasta que los sentimos, lidiamos con ellos, nos curamos. Esa es una lección que estamos aprendiendo en la recuperación de la codependencia y de problemas propios de hijos de alcohólicos.
Muchos de nosotros no tuvimos las herramientas, el apoyo o la seguridad que necesitábamos para reconocer y aceptar el dolor en nuestro pasado. Esta bien. Ahora estamos a salvo. Lentamente, con cuidado, podemos empezar el proceso de sentir lo que nos hemos negado desde hace tanto tiempo, no para culparnos, no para avergonzarnos, sino para curarnos en preparación para una vida mejor.
Está bien llorar cuando necesitemos llorar y sentir la tristeza que muchos hemos guardado durante tanto tiempo. Podemos sentir esos sentimientos y liberarnos de ellos.
El proceso de pena es un proceso de purificación. Es un proceso de aceptación. Nos lleva del pasado al presente y un futuro mejor, un futuro libre de conductas saboteadoras, un futuro que guarda más opciones que nuestro pasado.

“Dios mío, mientras vivo el día de hoy, déjame abrirme a mis sentimientos. Hoy, ayúdame a saber que no necesito forzarme ni reprimir la curación que tengo a mi disposición en mi recuperación. Ayúdame a confiar en que si estoy abierto y dispuesto, la curación se dará en forma natural, de una manera que puedo manejar”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Enero 8… Vulnerabilidad

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Algunos de nosotros hemos tomado la decisión de que nadie nos iba a volver a lastimar. Podemos recurrir automáticamente al “congelamiento de sentimientos” cuando encaramos dolor emocional. O bien, podemos terminar una relación en cuanto nos sentimos heridos.
Que a veces nos hieran es parte de la vida, de las relaciones y de la recuperación.
Es comprensible que no queramos sentir más dolor. Muchos ya hemos tenido más que suficiente. De hecho, en alguna época de nuestra vida quizá nos hayamos visto agobiados, extenuados o nos hayamos detenido en nuestro camino por el profundo dolor que sentíamos. Quizá no hayamos tenido los recursos para lidiar con nuestro dolor o cuidar
de nosotros mismos.
Pero eso fue ayer. Hoy no tenemos por qué temerle tanto al dolor. Este no tiene por qué agobiarnos. Nos estamos volviendo bastante fuertes para manejar nuestros sentimientos cuando nos sentimos lastimados. Tampoco tenemos que convertirnos en mártires, diciendo que el sufrimiento y el dolor es lo único que existe en la vida.
Lo único que necesitamos es que cuando sea apropiado, nos permitamos sentirnos vulnerables para sentirnos heridos y tomemos responsabilidad de nuestros sentimientos, de nuestras conductas y de lo que necesitemos hacer para cuidar de nosotros mismos. No tenemos que analizar nuestros sentimientos ni justificarlos. Necesitamos sentirlos y no dejar que controlen nuestra conducta.
Quizá nuestro dolor nos esté mostrando que necesitamos fijar un límite, que estamos yendo en dirección equivocada o quizá esté disparando un profundo proceso curativo.
Está bien sentirnos heridos, llorar, curarnos, experimentar el siguiente sentimiento, pero sólo cuando sea tiempo para ello. Nuestra disposición y capacidad para sentirnos lastimados con el tiempo igualarán nuestra disposición y capacidad para sentir alegría. Estar en recuperación no significa ser inmune al dolor; significa aprender a cuidar amorosamente de nosotros mismos cuando nos sintamos dolidos.

“Hoy no me lanzaré en contra de los que me causan dolor. Sentiré mis emociones y asumiré la responsabilidad de ellas. Aceptaré el hecho de sentirme herido como parte del tener relaciones. Estoy dispuesto a rendirme tanto al dolor como a las alegrías de la vida”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Desatiendo

Enero 2… Límites sanos

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Los límites son vitales para la recuperación. Tener y fijar límites sanos es importante en todas las fases de la recuperación: en el aumento de la autoestima, en el manejo de sentimientos y en el aprender a amarnos y valorarnos realmente.
Los límites surgen desde lo profundo de nuestro ser. Tienen relación con el cese de los sentimientos de culpa y de vergüenza, y con el cambio de nuestra creencia respecto de lo que merecemos. A medida que se clarifican nuestros pensamientos acerca de todo esto, sucede lo mismo con nuestros límites.
Los límites también están conectados a un Tiempo Superior al nuestro. Fijaremos un límite sólo cuando estemos listos para hacerlo, ni un momento antes. Lo mismo harán los demás.
Hay algo mágico acerca de alcanzar el punto en que uno está listo para fijar un límite. Sabemos que hablamos en serio; los demás también nos toman en serio. Las cosas cambian, no porque estemos controlando a los demás, sino porque nosotros hemos cambiado.

“Hoy confiare en que aprenderé, en que creceré interiormente y en que fijare a mi propio ritmo los limites que necesito en la vida. Este ritmo debe ser adecuado solo para mi”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Enero 1… El Año Nuevo

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Fija tus metas de Año Nuevo. Escarba dentro de ti y descubre lo que te gustaría que pasara en este año en tu vida. Esto te ayudará a hacer tu parte. Es una afirmación de que estás interesado en vivir plenamente la vida en este año que apenas empieza.
Las metas nos fijan una dirección. Ponen en juego una fuerza poderosa a un nivel universal, consciente y subconsciente. Las metas le dan dirección a nuestra vida.
¿Qué te gustaría que ocurriera este año en tu vida? ¿Qué quisieras hacer y qué quisieras lograr? ¿Qué bien quisieras atraer a tu vida? ¿En cuáles áreas particulares de crecimiento interior te gustaría avanzar? ¿De cuáles obstáculos, o defectos de carácter, te gustaría deshacerte?¿Qué quieres lograr? ¿Pequeñas y grandes cosas? ¿A dónde quisieras ir? ¿Qué te gustaría que te sucediera en el renglón de la amistad y del amor? ¿Qué te gustaría que sucediera en tu vida familiar?
Recuerda: con nuestras metas no estamos controlando a los demás, estamos tratando de darle una dirección a nuestra vida. ¿Qué problemas te gustaría ver resueltos? ¿Qué decisiones quisieras tomar? ¿Qué te gustaría que pasara en tu trabajo? ¿Qué te gustaría que pasara en tu interior y a tu alrededor?
Escríbelo. Toma una hoja de papel, dedica unas cuantas horas de tu tiempo y escríbelo todo, como una afirmación de ti mismo, de tu vida y de tu capacidad para elegir. Luego, déjalo ir.
Ciertamente ocurren cosas que están fuera de nuestro control. A veces, esos eventos son gratas sorpresas; otras, de naturaleza distinta. Sin embargo, todos ellos forman parte del capítulo en el que este año se convertirá tu vida y que añadirán una página más a tu historia.
El año nuevo está frente a nosotros, como un capítulo de un libro, esperando ser escrito. Podemos ayudar a escribir esa historia fijando nuestras metas.

“Hoy recordaré que hay una poderosa fuerza motivadora en el hecho de escribir metas. Haré eso ahora mismo, para este año que empieza, y de manera regular conforme lo vaya necesitando. No lo haré para controlar, sino como mi contribución para vivir mi vida”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Diciembre 20… Expectativas de los demás

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Nuestra labor es identificar nuestras necesidades, y luego determinar una manera equilibrada de satisfacerlas. En último término, esperamos que nuestro Poder Superior y el universo –y no una persona en particular- sean nuestra fuente.
Es irracional esperar que alguien sea capaz o esté dispuesto a satisfacer todas nuestras peticiones. Somos responsables de pedir lo que queremos y necesitamos. La responsabilidad de la otra persona es escoger libremente si va a responder o no a nuestra petición. Si tratamos de presionar o de obligar a otro a que nos apoye, eso es
controlar.
Hay una diferencia entre pedir y exigir. Queremos que el amor se nos dé libremente.
Es irracional y enfermizo esperar que una sola persona sea la fuente de satisfacción de todas nuestras necesidades. En último término, nos enojaremos y nos mostraremos resentidos, quizá incluso castigadores, con esa persona por no habernos apoyado como nosotros esperábamos.
Es razonable tener expectativas ciertas y bien definidas de nuestro cónyuge, hijos y amigos.
Si una persona no puede o no quiere ayudarnos, entonces necesitamos asumir la responsabilidad hacia nosotros mismos en esa relación.
Quizá necesitemos fijar un límite, cambiar nuestras expectativas o modificar los límites de la relación para acomodarnos a la inaccesibilidad de esa persona. Esto lo hacemos por nosotros mismos.
Es razonable comunicar nuestros deseos y necesidades y ser realistas acerca de cuánto le pedimos a una persona en particular o cuánto esperamos de ella. Podemos confiar en que sabremos qué es razonable.
El asunto de las expectativas consiste en saber que somos responsables de identificar nuestras necesidades, de creer que merecen ser satisfechas y descubrir una manera apropiada, satisfactoria de hacer eso en nuestra vida.

“Hoy me esforzaré por tener expectativas razonables en cuanto a satisfacer mis necesidades en las relaciones”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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Reflexión del Dia: 19 de Diciembre

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No existe un modo mágico, fácil y repentino de volverse no-dependiente.
La seguridad emocional y nuestro nivel actual de inseguridad son factores importantes que debemos tener en mente al tomar nuestras decisiones. A veces nos volvemos económica y emocionalmente dependientes de una persona, y entonces nos enfrentamos a dos verdaderas preocupaciones —dos preocupaciones que pueden o no tener conexión entre sí—.
Ninguno de estos factores se debe tomar a la ligera; cada uno de ellos demanda nuestra consideración. Mis palabras o nuestras esperanzas no disminuirán la realidad de estos hechos. Si somos dependientes económica o emocionalmente, ese es un hecho, y los hechos deben aceptarse y tomarse en cuenta. Pero creo que podemos luchar por volvernos menos dependientes. Y sé que podemos volvernos no-dependientes si queremos.
He aquí algunas ideas que pueden ayudar:

1.Terminar con los asuntos de nuestra niñez de la mejor manera que podamos. Apenarnos profundamente por ellos. Verlos luego en perspectiva. Averiguar cómo los acontecimientos de nuestra niñez afectan lo que estamos haciendo ahora.
2. Consiente y protege a esa criatura asustada, vulnerable y necesitada que hay en nuestro interior. Este niño interno puede no llegar a desaparecer completamente nunca, no importa que tan autosuficientes nos volvamos. El estrés puede hacer que el niño grite. Sin motivo alguno, el niño puede aflorar y demandar atención cuando menos lo esperamos.
3. Deja de buscar la felicidad en los demás, Nuestra fuente de felicidad y bienestar no está dentro de los demás, está dentro de nosotros mismos. Aprendamos a centrarnos en nosotros mismos.
4. Podemos aprender a depender de nosotros mismos. Tal vez otra gente no haya estado allí cuando la hemos necesitado, pero nosotros podemos estar allí cuando nos necesitamos a nosotros mismos.
5. También podemos depender de Dios. Él está con nosotros y a Él le importamos. Nuestras creencias espirituales nos pueden dar una fuerte sensación de seguridad emocional.
6. Esfuércense por la no-dependencia. Comiencen a examinar las maneras en las que somos dependiente emocional y económicamente, de la gente que nos rodea.

Tú también puedes atravesar situaciones oscuras. Puedes cuidar de ti mismo y confiar en ti mismo. ¡Confía en Dios. Ve tan lejos como puedas ver, y cuando llegues ahí, serás capaz de ver más lejos. Se le llama Día por día!

(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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