Mayo 23… Disfrute

La vida no es para soportarla, es para disfrutarla y abrazarla.
La creencia de que debemos encogernos de hombros y vivir una existencia de escasez y privaciones para tener nuestra “recompensa en el Cielo” es una creencia codependiente.
Y sin embargo, la mayoría de nosotros todavía tenemos temporadas en que la vida es estresante y reta a nuestra habilidad para soportarla. Pero en la recuperación estamos aprendiendo a vivir nuestra vida, a disfrutarla y a manejar las situaciones como vienen.
Nuestras habilidades de supervivencia nos han servido bien. Nos han acarreado en tiempos difíciles, de niños y de adultos. Nuestra capacidad para congelar sentimientos, negar problemas, privarnos a nosotros mismos y lidiar con el estrés nos han ayudado a llegar a donde estamos hoy. Pero ahora estamos a salvo. Estamos aprendiendo a hacer algo más que sobrevivir. Podemos dejar ir conductas de supervivencia enfermizas. Estamos aprendiendo maneras nuevas, mejores, de protegernos y cuidar de nosotros mismos. Estamos libres para sentir nuestros sentimientos, identificar problemas y resolverlos, y darnos a nosotros mismos lo mejor. Estamos libres para abrirnos y sentirnos vivos.

” Hoy dejare ir mis habilidades para soportar y sobrevivir. Escogeré un nuevo modo de vivir, uno que me permita estar vivo y disfrutar de la aventura”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 22… Tiempo de reprogramar

No pidas amor hasta que estés listo para estar sanado lo suficiente para dar amor y recibirlo.
No pidas alegría hasta que estés listo para sentir tu dolor y liberarlo, para que puedas sentir alegría.
No pidas el éxito hasta que estés listo para conquistar las conductas con las que lo sabotearías.

¿No sería bueno que pudiéramos imaginarnos que tenemos o nos hemos convertido –y luego que hemos recibido de inmediato- en aquello que queríamos? Podemos tener y ser todo lo bueno que queramos. Todo lo bueno es nuestro si lo pedimos. Pero primero se debe sembrar el campo, hacer un trabajo de preparación.
Un jardinero no plantaría las semillas a menos que la tierra estuviera adecuadamente preparada para cobijar y alimentar esas semillas. Plantarlas sería un esfuerzo desperdiciado. Sería para nosotros un esfuerzo desperdiciado tener lo que queremos antes de estar listos para ello.
Primero necesitamos hacernos conscientes de nuestro deseo o necesidad. ¡Esto puede no ser fácil! Muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a callar la voz interior de nuestros deseos y necesidades. A veces, la vida tiene que trabajar muy duro para captar nuestra atención.
Luego dejamos ir nuestra vieja “programación”, las conductas y creencias que interfieren con fomentar y promover lo bueno. Muchos de nosotros tenemos fuertes programas de sabotaje, aprendidos desde la niñez, de los que necesitamos liberarnos. Podremos necesitar “actuar como si” durante un tiempo hasta que se vuelva realidad la creencia de que merecemos lo bueno.
Combinamos este proceso con mucho dejar ir, mientras nos está cambiando hasta la médula. Hay una naturalidad en este proceso, pero puede ser intenso. Se lleva su tiempo. Las cosas buenas son nuestras si las pedimos, si estamos dispuestos a participar en la labor de preparar el campo. Trabaja y espera.

“Hoy, Dios mío, dame el valor para identificar el bien que quiero en mi vida y para pedirlo. Dame también la fe y la energía que necesito para llevar a cabo la labor de preparación que debo hacer primero”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 21… Satisfagamos nuestras necesidades

Quiero cambiar de carrera… Necesito un amigo… Estoy listo para iniciar una relación…

Por lo regular, nos hacemos conscientes de nuestras necesidades. Podemos necesitar un sillón nuevo, amor y mimos, dinero o ayuda.
No tengas miedo de reconocer una necesidad o un deseo. El nacimiento de un deseo o necesidad, la frustración temporal al reconocer una necesidad antes de satisfacerla, es el principio del ciclo de recibir lo que queremos. Despues de reconocerla, la dejamos ir y luego recibimos lo que queríamos o necesitábamos. Identificar nuestras necesidades es una preparación para las cosas buenas que están por venir.
Reconocer nuestras necesidades significa que se nos esta preparando y se nos esta llevando hacia aquello que las satisfará. Podemos tener fe y quedarnos en ese lugar mientras eso sucede.

“Hoy dejare ir mi creencia de que mis necesidades nunca serán satisfechas. Reconoceré mis deseos y necesidades, y luego se las entregaré a mi Poder Superior. A mi Poder Superior le importan a veces hasta las cosas más tontas y pequeñitas si me importan a mí. Mis deseos y necesidades no son un accidente. Dios me creó a mí y a todos mis deseos”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 20… Tristeza

En último término, penar por nuestras pérdidas significa someternos a nuestros sentimientos.

Tantos de nosotros hemos perdido muchas cosas, hemos dicho muchas veces adiós, hemos tenido muchos cambios. Podremos detestar las mareas del cambio, no porque el cambio no sea bueno, sino porque hemos tenido muchos cambios, muchas pérdidas.
A veces, cuando estamos en medio del dolor y de la pena, nos volvemos miopes, como los miembros de la tribu que nos muestra la película África mía. “Si los meten en la cárcel,” dijo uno de los personajes, describiendo a esta tribu, “se mueren”. “¿Por qué?”, Preguntó otro personaje. “Porque no pueden captar la idea de que algún día saldrán de ella. Piensan que es algo permanente, así que se mueren.”
Muchos de nosotros tenemos mucho por qué penar. A veces empezamos a pensar que la pena, o el dolor, es un estado permanente. El dolor cesará. Una vez que lo sintamos y lo liberemos, nuestros sentimientos nos llevarán a un lugar mejor que donde estábamos cuando empezamos. Sentir nuestros sentimientos, en vez de negarlos o minimizarlos, es como nos curamos del pasado y nos movemos a un futuro mejor. Sintiendo nuestros sentimientos es como los dejamos ir.
Podrá dolernos un rato, pero la paz y la aceptación están del otro lado. De modo que es un comienzo.

“Dios mío, ayúdame a admitir mis finales y a terminarlos para que pueda estar listo para nuevos comienzos”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 19… Resolvamos problemas

“La vergüenza es el primer sentimiento que me pega cada vez que yo, o alguien a quien amo, tiene un problema”, dijo una mujer en recuperación.

Muchos de nosotros fuimos educados con la creencia de que tener un problema era algo de lo que debíamos avergonzarnos.
Esta creencia puede hacernos mucho daño. Puede impedirnos identificar nuestros problemas; nos puede hacer sentir enajenados e inferiores cuando los tenemos, o los tiene alguien a quien amamos. La vergüenza puede impedirnos solucionar un problema y encontrar el regalo que constituye ese problema.
Los problemas son parte de la vida. Lo mismo las soluciones. La gente tiene problemas, pero nosotros, y nuestra autoestima, somos algo aparte de nuestros problemas.
Todavía no conozco una persona que no tenga problemas que resolver, ¡pero he conocido a muchas que se sentían avergonzadas de hablar acerca de los problemas que ya habían resuelto!
Nosotros somos más que nuestros problemas. Aunque nuestro problema sea nuestra propia conducta, el problema no es lo que somos, es lo que hicimos.
Esta bien tener problemas. Está bien hablar acerca de los problemas, en el momento adecuado, y con gente segura.
Está bien resolver problemas.
Y estamos bien. Aunque tengamos problemas, o los tenga alguien a quien amamos. No tenemos por qué perder nuestro poder personal o nuestra autoestima. Hemos resuelto exactamente los problemas que hemos necesitado resolver para convertirnos en lo que somos.

“Hoy dejaré ir mi vergüenza acerca de los problemas”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 18… Vivamos nuestras vidas

¡No dejes de vivir tu vida!
Muy a menudo, cuando se da un problema, dentro de nosotros o a nuestro alrededor, retrocedemos al pensar que si pusiéramos nuestra vida en suspenso posiblemente podríamos contribuir en forma positiva a la solución. Si una relación no está funcionando, si enfrentamos una decisión difícil, o si nos estamos sintiendo deprimidos, podemos poner nuestra vida en suspenso y atormentarnos con pensamientos obsesivos.
Abandonar nuestra vida o nuestra rutina contribuye a agrandar el problema y nos impide encontrarle una solución.
Frecuentemente, la solución llega cuando la dejamos ir lo suficiente para vivir nuestra vida, regresar a nuestra rutina y dejar de obsesionarnos por el problema.
A veces, aunque no sintamos quererlo dejar ir o poderlo dejar ir, podemos actuar “como si” pudiéramos, y eso nos ayudará a dejarlo ir, tal como deseamos.
No tienes porqué renunciar a tu poder para solucionar problemas. Puedes dejar de concentrarte en tus problemas y concentrarte en en tu vida, confiando en que el hacerlo así te llevara a acercarte a una solución.

“Hoy seguiré viviendo mi vida y atendiendo mis rutinas. Decidiré, tan frecuentemente como necesite hacerlo, dejar de obsesionarme acerca de lo que me este molestando. Si no siento ganas de dejar ir alguna cosa en particular, actuare “como si” ya la hubiera dejado ir hasta que mis sentimientos estén de acuerdo con mi conducta”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Mayo 17… Limites

A veces, la vida y la gente parecen presionar y presionar. Como estamos tan acostumbrados al dolor, podremos decirnos a nosotros mismos que no nos duele. Como estamos tan acostumbrados a que la gente nos controle y nos manipule, podremos decirnos que estamos equivocados.
No estamos equivocados. La vida nos está presionando y lastimando para captar nuestra atención. A veces, el dolor y la presión apuntan hacia una lección. La lección puede ser que nos hemos vuelto demasiado controladores. O quizá se nos está empujando para que nos adueñemos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. La cuestión son los límites.
Si alguien o algo nos está presionando hasta el límite, eso es exactamente lo que está sucediendo: nos han presionado hasta nuestro límite. Podemos estar agradecidos por esa lección que está aquí para ayudarnos a explorar nuestros límites y a fijarlos.

“Hoy me daré permiso para fijar los límites que quiero y que necesito fijar en mi vida”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).